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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 7b-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede suceder eso?».Le contestó Jesús: «¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? En verdad, en verdad te digo: hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».
Creer sin entender.
Resulta curioso que, hoy en día, estamos acostumbrados a “saber” de todo y, si no lo sabemos, pues buscamos la información con el móvil, preguntamos a la IA… A través de este evangelio vemos cómo las cosas de Dios no funcionan así y, por este motivo, Jesús le dice a Nicodemo que debe nacer de nuevo.Esto mismo ocurre también en nuestro matrimonio, queremos entendernos con la lógica humana y es cuando nos puede llegar a parecer que somos personas con caracteres opuestos, que nuestros dones en vez de ayuda son una barrera en nuestra relación o incluso hasta nos podemos plantear el habernos equivocado, porque no tenemos nada que ver con nuestro esposo. Pero Dios todo lo hace bien, quiere que nos despojemos de nuestro yo y que nazcamos de nuevo, así sí será un verdadero matrimonio: hacernos una sola carne significa nacer de nuevo en nuestro matrimonio, dejar que sea el Señor Quien habite en medio de nuestro sacramento y así ser eterno, no algo caduco como nos quiere mostrar la sociedad de hoy en día.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Enrique: Alicia, ¿sabes que esta mañana he estado hablando con mi primo Carlos? Últimamente no le veía muy bien y le he preguntado que si le pasaba alguna cosa.Alicia: Pobrecito… ¿y qué te ha dicho?Enrique: Pues me he quedado de piedra. Me ha dicho que se estaba planteando separarse de Carmen, que quizás llevan ya demasiados años juntos, que su matrimonio se había convertido en una rutina, que tienen caracteres opuestos y que sus hijos ya se han ido de casa con lo que parece que ya no tienen nada en común. Piensa que quizás ya es hora de empezar de nuevo, cada uno por su lado.Alicia: ¡Qué dolor de corazón! Qué mal lo deben de estar pasando… Si te parece Enrique, habla de nuevo con él y yo hablaré con Carmen. Les podemos decir que el Señor les está dando una nueva oportunidad para empezar de nuevo su matrimonio, un “renacer”. Que se pidan ayuda mutuamente, que vayan a misa juntos, recen juntos, y que nosotros estaremos ahí para lo que necesiten.Enrique: Me parece súper buena idea. También le comenté a Carlos que el mes que viene tenemos el retiro de Proyecto Amor Conyugal, pero me contestó que le daba mucha pereza perder un fin de semana en estas cosas y que tampoco creía que en dos días pudieran arreglar nada.Alicia: Pues, con la ayuda de Dios, hay que convencerles que ese fin de semana puede ser la mejor inversión de sus vidas… ¿nos ponemos manos a la obra?Enrique: ¡Venga! Ahora mismo les llamamos. Pero antes, vamos a rezar el rosario por ellos que, ante todo, necesitan oraciones.
Madre,
Ayúdanos a nacer de nuevo en el Señor. ¡Sea por siempre bendito y alabado!

