De dentro. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 11, 37-41

La manera de dar del/a esposo/a cristiano/a es darse. Es una entrega de mi intimidad, tanto a mi esposo/a como a Dios.

EVANGELIO

Dad limosna, y lo tendréis limpio todo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él.
Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».

Palabra del Señor.
Notas: Próximas misiones.

  • Anuncios en Sevilla:
    • Viernes 19 de octubre 20:30 h. Parroquia de San Sebastián (Salón San Juan Pablo II)
    • Sábado 20 de octubre 18:30 h. Parroquia Santiago el Mayor. Calle Ponce de León s/n. 41710 Utrera (Sevilla)
  • Retiro en Barcelona: 26, 27 y 28 de octubre (Casa de Espiritualidad María Inmaculada. Tiana). Infórmate aquí: http://wp.me/p6AdRz-1mY
  • Anuncios en Madrid noviembre:
    • Viernes 16 a las 20h en San Jorge
    • Fuenlabrada: Domingo 18 a las 18:30 en San Esteban Protomártir
    • Martes 20 a las 20:30h en San Juan Crisóstomo
  • Retiro en Valladolid: 23, 24 y 25 de noviembre (Casa de Espiritualidad Sagrado Corazón)
  • Retiro en Pamplona: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier)
  • Ver más en http://proyectoamorconyugal.es/misiones-y-noticias/

De dentro.

Hay dos maneras de dar, una es externa, visible, a veces impulsiva, otras más bien forzada o por compromiso. Esta es una manera de dar que no me implica especialmente a la persona que da. Imaginemos por ejemplo el que considera que ama porque colabora con las tareas del hogar. Imaginemos por ejemplo el que cree que ama a Dios porque reza el rosario en el camino de su casa al trabajo. Esto puedo hacerlo a disgusto, a regañadientes o/y esperando un agradecimiento o un milagrito a cambio. Ambas cosas, la colaboración en las tareas domésticas y el rezo del rosario camino del trabajo, están bien, y digamos que con ellas se cumple una ley de mínimos. Pero el primer caso no da para llamarme buen esposo y el segundo no da para considerarme un buen hijo de Dios o un buen cristiano.

Hay otra manera de dar, que es dar-se. Esta manera, sí que implica a la persona. Es una entrega de mi interior, de mi intimidad, tanto a mi esposo como a Dios, en la que le hago partícipe de quién soy, me muestro tal como soy y pongo en contacto mi intimidad con la suya o con la Suya (referida a Dios en este último caso), esforzándome por acogerle, por comprenderle, por amar a mi esposo tal como es e implicarme con él/ella en sus dificultades, uniendo mi vida a la suya y a la Suya, mi destino al suyo. Esto es dar “limosna” de dentro, y es el camino para llegar a la pureza de corazón.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alfonso: Desde que me consideras digno para abrirme tu corazón en la oración juntos, mostrarte como eres, mostrarme tus debilidades, mostrarme también tu belleza interior, experimento contigo una unión muy fuerte. Es cierto que los dos nos arriesgamos exponiéndonos el uno al otro, yo me arriesgo a que tú, en un momento de discusión, utilices esa información íntima para hacerme daño, para ridiculizarme incluso. Pero es necesario hacerse vulnerable al otro para poder amar.
Alicia: Sí, lo veo claramente en Jesús Niño en aquel establo de Belén, en el Jesús de la Pasión. Lo veo en el Sagrado Corazón de Jesús, un Corazón llagado, pero expuesto y abierto a nosotros. Él nos abre Su intimidad, se deja comer para entrar en nosotros, a riesgo de ser víctima de un acto sacrílego. Él se entrega en cada Eucaristía mientras muchos hablan o están distraídos, o no valoramos Su entrega generosa. Él ama a corazón abierto ¿No voy yo a amar así? Desde que lo hacemos, desde que hemos dejado de protegernos, a veces nos hacemos daño, pero merece la pena paladear a cambio el amor verdadero. Merece la pena ser una sola carne y no hacer más que un solo corazón y una sola alma.

Madre,

En el Evangelio el Señor nos habla de Corazón a corazón, me mira con una mirada penetrante, que llega hasta lo más hondo de mí. Me descubre, me despoja de todas mis corazas. Es la unión de las almas, la que Dios quiere de nosotros, los esposos. Ayúdanos, Madre, muéstranos el camino y danos la fortaleza para hacernos vulnerables el uno al otro. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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