Archivo por días: 21 agosto, 2015

El Consejero matrimonial. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 23, 1-12

EVANGELIO
Dicen pero no hacen

Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo:
– «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor.

El Consejero matrimonial.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Hoy, a propósito del camino de humildad que propone el Evangelio, incorporamos una meditación del Papa Francisco

Ese es el camino de Jesucristo, el abajamiento, la humildad, también la humillación. Si un pensamiento, si un deseo te lleva sobre ese camino de humildad, de abajamiento, de servicio a los demás, es de Jesús. Pero si te lleva sobre el camino de la suficiencia, de la vanidad, del orgullo, sobre el camino de un pensamiento abstracto, no es de Jesús. … ¿Yo pongo a prueba lo que pienso, lo que quiero, lo que deseo, o lo tomo todo? (Cf. S.S. Francisco, 7 de enero de 2014, homilía en Santa Marta).
Hoy, en la cátedra del matrimonio, se sientan los políticos que establecen leyes que en teoría rediseñan el matrimonio y la familia. Solo hay un maestro del matrimonio, y es Dios que lo creó primero y lo redimió después.

En relación a los consejeros, pensamos que no son los sicólogos los que salvan el matrimonio. No curan del desamor ni hacen crecer el amor. Al menos así nos lo afirman los sicólogos cristianos que conocemos. Solamente Cristo nos une y repara nuestras relaciones heridas. Puede haber técnicas que ayuden, pero no son milagrosas, y nuestra relación matrimonial está por encima de nuestras capacidades humanas. El único verdadero consejero es Cristo, es Su Espíritu.

Aparte de quejarnos y reivindicar los derechos del matrimonio y la familia, tenemos que defenderlos siendo coherentes con lo que significa ser esposo. No se trata de aparentar que lo somos, sino de serlo. Para ello, el Señor nos deja dos reglas que, aplicadas al matrimonio, son auténticas claves revolucionarias:
– El primero entre vosotros será vuestro servidor.
– El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido

Qué bien iría nuestro matrimonio sólo con estos dos consejos. En este sentido es Cristo Esposo nuestro maestro, y Él mira “la humillación de su esclava” como dice María en el Magníficat. Él es generoso con el que se humilla como lo fue con la Llena de gracia.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/