Archivo por días: 8 Diciembre, 2014

El valor de un esposo pecador. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 18, 12-14

EVANGELIO
Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 12-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

Palabra del Señor.

El valor de un esposo pecador.

Jesús nos muestra Su corazón. El amor que ama está dispuesto a sufrir por el amado. El amor está unido al sufrimiento. Cuando uno ama busca el interés del amado. El que ama busca salvar al esposo/a sin mirarse a sí mismo, mirando sólo el bien del otro.

Sí, ya lo sabemos. Tu esposo/a es un/a pecador/a. Pero hoy debemos tomar conciencia del valor del esposo a pesar de su pecado. Cristo, el buen Pastor, es alguien a quien hace unos días San Juan Bautista decía que no merecía ni desatarle las correas de las sandalias (labor que realizaban los esclavos de la época). Ese del que no merezco ni ser esclavo suyo, dejaría y dejó todo por ir a rescatarle. ¡Qué inmenso valor! ¡Que inmensa dignidad tiene mi esposo/a!.

Y cuando se encuentra con él/ella, no le regaña, no le castiga, no le recrimina nada. Se alegra más por él/ella que por mí, si en esta circunstancia no me he desviado. Solemos presumir de que somos mejores. Suele dolernos que nos consideren peores. No aceptamos nuestra culpabilidad, sin embargo el Señor, te hace una fiesta si eres culpable y te encuentra.

¿Por qué no nos planteamos los esposos otra manera de reconciliarnos? ¿Por qué no abandonamos la excusa y la soberbia de no reconocer nuestras debilidades? ¿Es que no queremos la fiesta del Señor? ¿Es que no somos capaces de acompañar al Señor en su alegría cuando encuentra perdido a nuestro esposo/a?

Alegrémonos con Él. Habrá más alegría en el cielo por mi esposo/a caído que por 99 justos.

Bendita justicia de Dios. Bendita misericordia del Salvador. Bendito esposo/a débil y perdido. El diálogo entre esposos es: Tú te desnudas ante mí y yo me descalzo ante terreno sagrado. Qué maravilla vivir esta experiencia en nuestro matrimonio.

Oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.wordpress.com/2014/09/30/oracion-a-la-santa-familia/

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Gracias, Madre. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 1, 26-38

EVANGELIO
Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. »
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
-«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaba estéril, porque para Dios nada hay imposible. »
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.

Gracias, Madre.

Por una mujer perdimos la inocencia originaria que nos permitía a los esposos mirarnos participando de la mirada del Creador. Por una mujer, que arranca este Proyecto misionero de Amor Conyugal para Matrimonios, se hace posible en Cristo recuperar por la revelación de la Palabra y por la acción del Espíritu Santo, esa manera de mirarnos.

Es el mayor misterio que existe. Dios se hace carne. Eso tiene dos implicaciones: Que Dios se abaja, se humilla para hacerse hombre y que el hombre se diviniza. Por el bautismo, el cristiano se hace parte del cuerpo del Salvador y por tanto, pasa a formar parte de Dios. Que nuestra carne adquiera por la transformación que Cristo hace de ella, esa dimensión divina, hace que nuestro matrimonio también lo adquiera. La entrega de los cuerpos ya no es un mero acto carnal, sino que es un acto en el que Dios se entrega a través de nuestro esposo/a.

María reconoce su vocación, y aunque no entiende cómo puede ser y por ello pregunta, dice Sí. Su misión, la que le define, la llamada que Dios le hace es a ser Madre de Dios. Todo lo demás serán consecuencias de esa maternidad: Madre de la Iglesia, Inmaculada, Reina del universo… Todo, es consecuencia de su vocación de Madre de Dios.

Que María nos muestre a los esposos ese camino de la santidad a través de nuestra vocación. A través de Ella, se ha restituido el camino que hace posible vivir el plan de Dios para el matrimonio.

Bendita Madre, llena de gracia, damos gracias a Dios por los dones que te ha concedido para interceder por nosotros. Felicidades en tu día, Madre.

Oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.wordpress.com/2014/09/30/oracion-a-la-santa-familia/

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