Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia San Martín Obispo de Callosa de Segura (Alicante), os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).
¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio o aquellos que en el momento de la inscripción no tienen impedimento alguno para contraer el Sacramento del Matrimonio, y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.
FECHAS: Será desde el viernes 20 de marzo a las 18:00 h hasta el domingo 22 de marzo a las 18:00 h.
LUGAR: Complejo San Juan (PSN) | C/Doctor Pérez Mateos, 2, 03550, San Juan (Alicante)
PRECIO: 350 € por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)
Suplemento económico para ayuda a otros matrimonios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.
Subvenciones: Si algún matrimonio no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.
¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.
Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera, en caso de que no hubiese plazas disponibles.
Sobre Proyecto Amor Conyugal:https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 14-29
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey de Herodes oyó hablar de él.
Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.
Dar la vida.
Hoy vemos a Juan cómo se convierte en el primer mártir por defender la Verdad, la única verdad que es la Verdad de Dios sobre el matrimonio. Y vemos que donde no hay verdad, entra el pecado, y un pecado lleva al otro, como un dominó donde la primera pieza desencadena que la siguiente caiga y así sucesivamente. Porque en Herodes no está la verdad, vive en la mentira y el engaño, casado con la mujer de su hermano, y esto le lleva a la soberbia de no quedar mal delante de los convidados y esto a su vez le lleva al asesinato…
Y es que cuando rompemos los planes que Dios tiene para nosotros nos lleva a una espiral destructiva en la que puede resultar difícil salir de ella si no contamos con Dios.
El Señor nos muestra la Verdad, necesitamos humildad y vivir en verdad, reconocer nuestras limitaciones y nuestras ofensas a Dios y a mi esposa para poder restablecer la comunión con Él y con mi esposa.
Y así, hoy nos preguntamos:
¿Cuántas veces fallo en mi alianza con Dios y no valoro lo suficiente a mi cónyuge? ¿Soy fiel en la adversidad, o sólo en la prosperidad? ¿Amo a mi esposo como Dios quiere que le ame, o sólo como a mí me viene bien?
Juan dio su vida por defender el matrimonio, y yo…
¿Cómo estoy dando la vida por mi esposo en lo pequeño de cada día a través del tiempo, de la escucha, la paciencia, la fidelidad?
Y cuando hay dificultades ¿lucho por mi matrimonio o busco mi comodidad con atajos que eviten el esfuerzo y la lucha?
¿Estoy dando la vida por defender algo tan sagrado como mi matrimonio?
¿Me estoy entregando por completo?
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Almu: Llevo un día horroroso… en cuanto llegue Carlos cenamos y a la cama.
Carlos: Almu, ¡ya estoy en casa! He quedado a tomar unas cañas en el bar de abajo, y después irnos todos a ver el fútbol y cenar por ahí, ¿nos vamos?
Almu: Carlos, estoy muy muy cansada… ¡ni en broma!
Carlos: Ya estás otra vez con los mismo, que si cansada, que si el trabajo… de verdad me he casado con el trabajo de mi mujer…
Almu: ¡Encima de que trabajo sin parar para tener unas vacaciones dignas! ¡vete a la porra! anda y vete tú solo, estoy mejor yo sola en casa.
Carlos: Pues si, ¡me voy!
De camino, Carlos ve que su parroquia está abierta, y ahí en su corazón contrito el Señor actúa… le muestra cómo él se ha ido alejando de Almu poco a poco, una distancia cada vez más grande le separaba de Almu, y le recuerda que con la humildad el Señor puede hacer todo. Así que Carlos decide volver a casa y cancelar los planes y pedir perdón.
Carlos: Almu ya estoy en casa, perdóname porque llevo una temporada que no me paro a atenderte.
Almu: No, perdóname tú, que llevo semanas con mucho trabajo y otra vez vuelvo a poner mi trabajo por encima de todo.
Carlos: ¿Te parece si hago la cena y cenamos la crema que te gusta, y después hacemos oración?
Almu: Es un planazo Carlos. Doy muchas gracias a Dios por tu humildad.
Carlos: Y yo por acogerme siempre.
Madre,
Que como tú, hagamos vida que en nuestro sacramento está el Señor, y tengamos muy presente que queriendo a mi esposo le quiero a Él. ¡Alabado sea el Señor!