Archivo por meses: enero 2018

Tapando agujeros. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 6, 1-6

EVANGELIO

No desprecian a un profeta más que en su tierra
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

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  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo.

Tapando agujeros.

San Juan Pablo II dice que estamos más atentos a las sensaciones que a los dones de Dios, porque las sensaciones y los sentidos están a flor de piel, mientras que los dones se encuentran en lo más profundo de la persona. Esto les ocurría a los contemporáneos de Jesús, que se dejaban llevar por las sensaciones y no eran capaces de ver el gran don de Dios que es, ni más ni menos que, su único Hijo.

Entre las sensaciones y los prejuicios, me pierdo mucho de la verdad y la belleza de mi esposo como don de Dios y de mi matrimonio. Además de esto, otro problema es que a veces no soy capaz de reconocer los cambios que ha tenido mi esposo, porque sigo anclado en el pasado, en los recuerdos, y puedo estar achacándole pecados que cometió, pidió perdón por ellos, y no ha vuelto a caer. Pero en mi memoria los mantengo vigentes, y me escandalizo de él/ella. Dios actúa en el corazón, y eso, nos cuesta alcanzar a verlo.

Pues Dios quiere ayudarme muchas veces a través de mi esposo, aunque mi esposo ni siquiera sea consciente de ello. Dice San Juan Pablo que cada pecado viene de la falta de una gracia, más que luchar contra el pecado, deberíamos esforzarnos por no perderla. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios en su esposo. Señor, que vea.

Aterrizado a la vida matrimonial:

María: Sé que Dios me utiliza muchas veces para hablarte a ti, y para hablarle a muchos matrimonios. Lo sé porque muchas veces soy incapaz de repetir lo que he dicho o incluso, ni siquiera soy capaz de recordarlo. Sólo sé que notaba la presencia de Su Espíritu que me mueve.
Pedro: Tienes razón. Lo he presenciado en multitud de ocasiones y, yo que te conozco, me he dado cuenta. Estoy seguro de que a veces me hablas en nombre del Señor y no estoy atento, me cierro y no le escucho, probablemente porque te sigo viendo pecadora… Pero eso no le impide a Dios que seas mediación Suya especialmente conmigo. Además lo he visto en matrimonios que no han querido acoger el don que Dios les daba a través de ti. Muchas veces, en gente cercana a ti, que nos conoce desde hace tiempo y no se puede creer que tu conversión te ha hecho una mujer nueva al servicio de Dios, y que Dios reside en ti.
María: Es una pena que no reconozcamos el don de Dios en los que nos rodean, empezando por nuestro propio esposo, ministro de la gracia de Dios para mí. ¡Cuánta gracia de Dios derramada! Pedro, me comprometo a estar más atenta a Dios que me habla a través de ti.
Pedro: Y yo. No vamos a seguir desperdiciando la gracia de Dios para nosotros y nuestro matrimonio.

Madre,

Dios es tan bueno y tan generoso, que derrama abundantes gracias sobre nosotros. Es Nuestro Padre y no escatima en dones, como vemos claramente por habernos enviado a Su Hijo único. Permite, Madre, que tapemos todos los agujeros por los que se nos escapa tanto Amor recibido. Por Jesucristo Tu Hijo, Nuestro Señor. Amén.

Esposos que Le tocan. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 5, 21-43

EVANGELIO

Contigo hablo, niña, levántate
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al mar.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
Se fue con él, y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con sólo tocarle el vestido curaré».
Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:
«¿Quién me ha tocado el manto?».
Los discípulos le contestaban:
«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”».
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.
Él le dice:
«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe».
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:
«¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida».
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.
Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

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Esposos que Le tocan.

Curar una enfermedad es difícil, pero más difícil si cabe es sanar un matrimonio, porque en el primer caso, todos los órganos del cuerpo están a merced del Creador, pero en un matrimonio interviene también la libertad de los dos, y esa, sólo depende de cada uno.

Desde fuera, viendo un matrimonio en una crisis grave, puede parecer que esa sanación es imposible como pensaban los familiares de la hija de Jairo que andaban entre llantos y sollozos. Pero la realidad es que nosotros tenemos experiencia de matrimonios con problemas que no son excesivamente graves, pero que no han querido tener fe y han abandonado, y quedan rodeados de muerte. En cambio otros, tienen problemas muy graves, pero tienen fe en que el Señor los puede salvar, y hacen lo que se les propone. Estos son los esposos que se acercan a Cristo y le tocan, y el Señor les dice: “iros en paz, vuestra fe os ha curado”.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mario: Lo siento, pero no creo en este camino. La situación de mi esposa hay que ponerla en manos de los médicos. Lo suyo no es normal.
Pedro: Mario, supongamos que eso es así, que yo no lo creo. A ella lo único que le pasa es que necesita una estabilidad emocional contigo. No está viviendo aquello para lo que ha sido creada. Pero aunque así fuera, necesitáis un camino de reconstrucción de vuestro amor, apoyándoos en el Señor.
Mario: Lo siento, tal como te he dicho, no creo en ese camino.
(En cambio, otro matrimonio)
Jaime: Es horrible. Ella se fue de casa y vive en una casa que tienen sus padres. Además, hubo un malentendido cuando se separó de mí, pensó que la estaba amenazando y llamó a la policía, y me metieron en el calabozo… no puedo soportarlo. ¿Cómo voy a perdonar eso?
Marga: Ya, vale, puede que me equivocase, pero luego tú, mientras hemos estado separados, te has liado con una. ¿Cómo voy a perdonarlo yo?
María: El Señor lo sana todo. El Señor ha venido a sanar la caña cascada, y no os va a abandonar. A nosotros nos ha enviado para que os ayude. Mirad a vuestro futuro y decidir ¿qué queréis? Un futuro lleno de resentimientos y remordimientos, o un futuro lleno de la paz del Señor en un matrimonio que ha salido fortalecido porque ha luchado en las dificultades.
Jaime y Marga: Tenemos fe en el Señor. Nos decidimos por el camino de la sanación y la paz.
(Y se sanaron y viven juntos y felices, gracias a Dios)

Madre,

Sólo la fe da vida. Últimamente me están gustando las jaculatorias. Me gusta mucho repetirme: Espíritu Santo, ven, lléname de Ti, Espíritu Santo, ven… Y viene. Es muy reconfortante. Así que, la próxima vez que tenga una situación difícil, me repetiré una y otra vez: “No temas; basta que tengas fe”. Alabado sea el Señor que me ha demostrado lo mucho que me ama.

Para no herirme a mí mismo. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 5, 1-20

EVANGELIO

Espíritu inmundo, sal de este hombre
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 5, 1-20

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente:
«¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes».
Porque Jesús le estaba diciendo:
«Espíritu inmundo, sal de este hombre».
Y le preguntó:
«¿Cómo te llamas?».
El respondió:
«Me llamo Legión, porque somos muchos».
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:
«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos».
Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.
Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado.
Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron.
Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca.
Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
«Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti».
El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

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Para no herirme a mí mismo.

Cuando uno está en el mal, se encierra en él, y se rodea de muerte. No quiere que se acerque nadie que le hable de todo lo que da vida. El poder de los hombres no puede con este estado, y sólo Dios puede echar a esos demonios.
A veces, me juzgo a mí mismo por mis pecados y me condeno, y eso me quita la paz, y me hiero a mí mismo no queriendo ni siquiera aceptar que hay esperanza. Para juzgarme bien, debería mirarme con los ojos con los que Dios me mira, ojos de misericordia. El Demonio es el acusador que no quiere que vea la luz, sin embargo el Señor me permite ver mis faltas, sí, pero a la vez me alienta y me perdona. A pesar de mis faltas, el Señor me sigue dando Su gracia que me restaura.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mónica: Yo sé que no supimos hacerlo bien con nuestros hijos, porque tú y yo no les hemos dado un ejemplo de amor. Ahora tengo esa losa sobre mí, y no sé qué será de ellos. Están iniciando sus vidas y me siento culpable de no haberles enseñado a amar. Su fracaso sería el mío.
Pedro: Mónica, no te tortures. Ahora que nos hemos convertido y el Señor nos ha mostrado nuestro error, tenemos la oportunidad de reconducir nuestras vidas y enseñarle a nuestros hijos que es posible perdonar y que nunca es tarde para empezar a amar de verdad. No te rindas, el Señor es más fuerte y vencerá, y nuestro matrimonio acabará dando el fruto que Él esperaba de nosotros. Tenemos que anunciarle a los nuestros lo que el Señor ha hecho con nosotros. Gloria a Dios!!

Madre,

A veces nos encerramos en nuestro dolor y nuestra tristeza porque en el fondo es cosa nuestra. Pero el Señor quiere tener misericordia conmigo y que lo anuncie en Su nombre. El Señor siempre sana, siempre restaura. Alabado sea el Señor.

El don de la Autoridad. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 1, 21b-28

EVANGELIO

Les enseñaba con autoridad
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 21b-28

En la ciudad de Cafarnaún, y el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.
Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad es nuevo. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncio en Sevilla: Hoy 28 de enero a las 11:30 en la Parroquia del Espíritu SantoCalle San Isidro Labrador. Mairena del Aljarafe (Sevilla)
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El don de la Autoridad.

Hay un documento del Vaticano, “El don de la Autoridad” que afirma que la autoridad de Jesús viene del Padre, que se reconocía Su Palabra de curación y liberación, y que se demostró Su autoridad especialmente en Su servicio de autodonación. Tres claves para enseñar con autoridad.
Muchas son las veces que nos empeñamos en corregir a nuestro esposo. Para hacerlo con autoridad, debemos cumplir esas tres claves: Que nuestra palabra venga del Padre, que sea sanadora, y que la demostremos con un servicio de autodonación. Si lo hago así, bendita corrección.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carla: (Rezando al Señor) Mi esposo no quiere rezar conmigo. Y encima se enfada cuando se lo planteo. ¿Qué hago Señor? Tengo la seguridad de que este deseo viene de ti. La segunda condición es que le cure y libere. Me doy cuenta que no le doy libertad, y que le enfado por mi manera de planteárselo. Eso lo tengo que cambiar si quiero hacerle la llamada de Tu nombre. Y por último, tiene que haber una autodonación, y lo que voy a hacer es ofrecer un sacrificio por él.
(Horas más tarde)
Carla: Andrés, cariño, quiero hablar contigo. Mira, yo sé que últimamente estoy poco cariñosa contigo. Me gustaría estarlo sinceramente, y para ello necesito estar a tu lado charlando un rato. ¿Puede ser a las nueve?
Andrés: Sí, claro.
(A las 21h)
Carla: Andrés, como te decía quiero estar más cariñosa contigo, y me gustaría que ese cariño fuera sincero. ¿Tú quieres estar a gusto conmigo?
Andrés: Me gustaría mucho. Últimamente hay muy mal rollo entre nosotros.
Carla: Te propongo un trato. Estamos unos minutos hablando de nosotros todos los días, y después, ya verás cómo me ayuda a estar más cariñosa contigo ¿te parece?
Andrés: Me parece fenomenal.
Carla: No te importará si al acabar le doy gracias a Dios por ti ¿no? Eso me ayuda mucho.
(Y así Carla, fue poco a poco metiendo a Andrés en la oración juntos, y enseñó a su esposo a rezar, con autoridad).

Madre,

Qué poco amor ponemos en las correcciones que nos hacemos. Desde luego que no nos donamos ni estamos dispuestos a mover un dedo para mover las cargas pesadas que nos echamos encima mutuamente. Nos ha gustado mucho aprender hoy cómo enseñar con autoridad. Alabado sea el Señor, que nos instruye en Sus sendas. Amén.

No tenía dónde agarrarme. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 4, 35-41

EVANGELIO

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 35-41

Aquel día, al atardecer, dice Jesús a sus discípulos:
«Vamos a la otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal.
Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago:
«¡ Silencio, enmudece! »
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo:
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?»
Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:
« ¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Breve testimonio en la Semana de la Familia de Sevilla:  Hoy 27 de enero.
  • Anuncio en Sevilla: 28 de enero a las 11:30 en la Parroquia del Espíritu SantoCalle San Isidro Labrador. Mairena del Aljarafe (Sevilla)
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No tenía dónde agarrarme.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

La fe se demuestra cuando se levantan las tempestades. Cristo me invita a cruzar de una orilla a otra de la vida, y por en medio, vivimos una vida conyugal “agitada” por las dificultades. Jesús me invita a no perder la calma. Me pregunta por qué tengo miedo y por qué no tengo fe aún. ¡Él está presente!

Pero hay veces que sí soy consciente de su presencia, y confío en Él. Entonces la experiencia que vivo es quedarme impresionado por Su poder.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Juanjo: Llevaba mucho tiempo queriendo que nuestro matrimonio saliera de aquel atolladero, pero lo había intentado todo y había perdido ya la esperanza. Cuando ya pensaba que estaba todo perdido, cuando pensaba que no tenía dónde agarrarme, me di cuenta de que sólo podía recurrir al Señor. Así que me puse en Sus manos y le pedí ayuda. No había terminado mi oración, y me llegó un WhatsApp con una invitación a un retiro para Matrimonios. ¡No me lo podía creer! Aquello no podía ser casualidad, y desde luego, no lo era.
Marta: El Señor salvó nuestro matrimonio. Fueron una cadena de acontecimientos. Yo tenía una guardia el fin de semana del retiro, y el mismo día que Juanjo recibió aquella invitación, una compañera me pidió que le cambiase la guardia, así que me quedé libre. Y así, varias cosas que se iban encadenando hasta que acabamos en el retiro aquel. Allí nos convertimos. Fue un antes y un después. Nuestro matrimonio no se había sanado, quedaban muchas cosas por hacer, pero en aquel retiro recibimos le luz, y el impulso que necesitábamos. ¡Gloria a Dios!

Madre,

Son los momentos de turbulencia los que nos permiten demostrarle al Señor que creemos en Él. Son esos momentos también en los que podemos ser luz para los de nuestro alrededor, que se sorprenden cuando nos ven vivir con calma esas situaciones de dificultad. Auméntanos la fe, Madre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.