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La hucha de los demonios. Comentario del Evangelio para Matrimonios Mateo 8, 28-34

EVANGELIO
¿Has venido a atormentar a los demonios antes de tiempo?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos.
Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos:
-«¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron:
-«Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo:
-«Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Palabra del Señor.

La hucha de los demonios.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Cómo nos gustaría tener un cerdito tipo hucha, donde meter demonios cada vez que se entrometiesen en nuestro matrimonio ¿Es o no es?.

La autoridad en el matrimonio la describe Benedicto XVI: “El hombre tiende a identificar autoridad con posesión, poder, dominio, éxito. Para Dios, en cambio, la autoridad significa servicio, humildad, amor; significa entrar en la lógica de Jesús que se inclina para lavar los pies de los discípulos, que busca el verdadero bien del hombre, que cura las heridas, que es capaz de un amor tan grande como para dar la vida, porque es Amor”. Benedicto XVI, 29 de enero de 2012.

Si soy la ayuda adecuada de mi esposo ¿Qué debo hacer cuando esté furioso? Nuestras respuestas suelen ser: 1. Evitarle (“nadie se atrevía a transitar por aquel camino”) o 2. Enfrentarnos imponiendo una autoridad “humana”: dominar la situación y pararle los pies… Y como dice Cristo, nadie expulsaría un demonio con otro, porque el Demonio no se hace la guerra a sí mismo. Si no expulsamos demonios sino que los “azuzamos”, no actuamos en nombre de Cristo. Si no ayudamos a que el mal vaya saliendo de nuestro esposo para que entre el bien, no actuamos con la autoridad del Señor. Cristo no va contra las personas, sino contra el demonio que las tienta y las domina. Decide salvar una vida, las de aquellos que le fueron entregados por el Padre, como nuestro esposo nos ha sido entregado por el Padre.

También nosotros tenemos la responsabilidad-misión de la salvación de nuestro esposo, ese maravilloso don que nos ha entregado Dios. Nuestra misión no es huir cuando más necesita de Dios, de su Amor, sino que debemos actuar en el nombre de Cristo, como un auxilio de Dios para él/ella que necesita una ayuda adecuada para su salvación. Hay que prestarle esa ayuda, (somos ministros de la gracia de Dios para nuestro esposo) que nos preguntará qué hicimos en Su nombre, cómo fuimos representantes de Su amor. Tenemos la autoridad que Dios nos da, y no otra.

Nuestra propuesta de hoy: Coloca un cerdito-hucha en la cocina. Cuando el demonio se cruce en la vida de tu esposo, plantéate qué haría Cristo para librarlo y meter ese demonio en aquella hucha. Cuando esté llena, la rompes y te compras otra. 

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/