Archivo por días: 30 mayo, 2015

En el nombre de los Tres. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 28, 16-20

EVANGELIO
Bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les habla indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
– «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Palabra del Señor.

En el nombre de los Tres.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Hoy celebramos el día de la Santísima Trinidad. Es por decirlo así, llanamente, como el día de la Familia de Dios. Son uno, de manera inseparable.
El Señor le dice a sus apóstoles que vayan a bautizar en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. En el nombre de las tres personas de la Santísima Trinidad. Qué bonito que nos pida actuar en el nombre de los tres, y qué ejemplo para los matrimonios, que deberíamos actuar siempre en el nombre de los dos. En nuestras decisiones, en nuestros gestos de cariño hacia los demás, en la educación a nuestros hijos… siempre en el nombre de los dos. Qué ejemplo de unión inseparable es para nosotros la Santísima Trinidad.

En nuestra relación con Dios, no olvidemos al Espíritu Santo. Él es quien nos santifica, quien nos transforma en santos. El que transforma nuestro amor de esposos, un amor pobre e interesado, en la Caridad de Dios. Integremos a Dios trino en todas nuestras acciones, hagamos todo en Su nombre.

A Jesús se le ha dado todo el poder sobre el cielo y la tierra. No seamos nosotros de los que vacilamos, postrémonos ante Él porque es Él quien puede con todo aquello que nosotros no podemos. Enseñemos a guardar nuestro compromiso de entrega matrimonial (ese único mandato que nos dejó “amaos como yo os he amado”), apoyándonos sin vacilar, en Su infinito poder.

Esposos, sentémonos, hablemos con cariño, y ayudémonos el uno al otro a guardar todo lo mandado. Un objetivo al día ¿Os parece?. Él hará la obra.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/