Archivo por días: 13 mayo, 2015

Un hogar sin Ley. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 15, 9-17

EVANGELIO
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor.

Un hogar sin Ley.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Dice en el catecismo (Nº 2196): ‘El apóstol san Pablo lo recuerda: “El que ama al prójimo ha cumplido la ley. En efecto, lo de: no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud” (Rm 13, 8-10).’

Ahora toca revisar todas nuestras leyes. La vida nos va demostrando que con el tiempo vamos construyéndonos un montón de leyes sobre las que sustentamos nuestra seguridad, nuestra imagen o nuestra comodidad. Como si fuera una cámara oculta, las podemos ver sobre todo en las instrucciones que les damos a nuestros hijos: “Recoge tu cuarto antes de desayunar, no juegues con la almohada, no me interrumpas mientras estoy hablando por teléfono, no corras por la casa, en la casa no se juega a la pelota, no arrastres los pies…” Y otras muchas leyes más de “mayores” basadas en el ahorro, la cortesía con los demás (regalos, asistencia en determinadas circunstancias, felicitaciones…), la dietética, la salud… Pues hoy nos dice el Señor que, si no hay amor a alguien en todas y cada una de estas leyes, no sirven para nada o nos perjudican. A lo mejor después de todos nuestros esfuerzos, estamos construyendo un hogar sin ley, es decir, sin amor.

La unión con Dios nace de abrirle nuestro corazón sinceramente. Hay muchos amores que no son sinceros porque buscan su interés. El amor es auténtico, solamente si la entrega es total. Si le entregamos todo, permaneceremos en Él, y por tanto, le conoceremos y descubriremos lo que nos ama. Él desea nuestro bien. Si cumplimos Su voluntad, Su alegría está en nosotros, porque Él desea nuestro bien. Por eso, en cualquier detalle que nuestra voluntad sea una con la Suya. Por eso Jesús habla de la amistad de un amigo busca la felicidad del amigo.

Su voluntad es que nos amemos como Él nos ha amado. Contemplémosle y descubramos cómo amarnos. Sin esto, todo lo demás, no sirve.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/

Para ayudar a mi esposo. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 16, 12-15

EVANGELIO
El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena

Lectura del santo evangelio según san Juan 16,12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.»

Palabra del Señor.

Para ayudar a mi esposo.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

“Pero cuando viniere el Espíritu de verdad os conducirá a toda verdad transportándoos con su doctrina y su misión de la letra que mata, al Espíritu que vivifica, en el cual está fundada toda la verdad de la Escritura.” (Dídimo, l. 2, tom. 9, inter op. S. Hieron.)

En cierta ocasión decía Mons. Munilla en Radio María: El que quiera reformar la Iglesia que antes, sea Santo. La Iglesia no se nutre de nuevas ideologías o modas. Todas ellas acaban desapareciendo tarde o temprano. La fe de la Iglesia se alimenta y se plenifica a través del Espíritu Santo, y Él actúa en los santos a los que guía. San Juan Pablo II inició el ambicioso proyecto de crear una cultura para el matrimonio y la familia, a la que dedicó gran parte de su pontificado. Ahora es santo, y eso refuerza indudablemente la veracidad de sus propuestas.

Muchas veces nos empeñamos en cambiar algunas actitudes de nuestro esposo. ¿No es esta una de las principales misiones de los esposos? No en vano, en la creación, Dios se referirá a Eva como “una ayuda semejante a él” (a Adán). Podemos y debemos ayudarnos mutuamente a llegar a Dios, pero no desde la imposición, ni siquiera una explicación razonable surte efecto la mayoría de las veces.

En la medida en que nos dejemos llevar por el Espíritu Santo podremos acceder al corazón del amado. Por tanto, si quieres que cambie tu esposo, conviértete tú primero. Sé santo. Tu esposo sabrá reconocer en ti, al Espíritu de la verdad. También la familia, como “Iglesia doméstica” debe ser conducida por el Espíritu Santo.

“Pero llega la hora, ya ha llegado, en que los que dan culto auténtico darán culto al Padre en espíritu y de verdad. Tal es el culto que busca el Padre.” (Jn 4,23)
Esposos, dejémonos conducir de la letra que mata, al Espíritu que vivifica.

Espíritu Santo, concededme para mí y para mi esposo e hijos, aquellos dones divinos con que fortalecisteis a los Apóstoles; aquella gracia poderosa que ilumina el entendimiento, mueve dulcemente la voluntad, y vence gloriosamente la concupiscencia.

Que la Virgen de Fátima, continúe acompañándonos en este, Su Proyecto de Amor Conyugal. Reina del matrimonio y la familia, ruega por nosotros.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/