Lenguajes diferentes. Comentario para matrimonios: Lucas 9,43b-45

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Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 43b-45

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Lenguajes diferentes.

En este evangelio, el Señor habla a los discípulos, pero ellos no entienden lo que les dice, el lenguaje de su maestro les resulta oscuro y no captan el sentido. A los esposos muchas veces nos pasa lo mismo, que no nos entendemos, interpretamos mal lo que nos dice nuestro cónyuge, porque es como si habláramos idiomas diferentes. En realidad, es que son lenguajes diferentes, porque los hombres tienen un lenguaje más conceptual, mientras que el de las mujeres suele ser más emocional. Las mismas palabras en uno y en otra adquieren significados diferentes, eso nos confunde y no captamos el sentido profundo.
Esposos, para construir nuestra comunión, tenemos que esforzarnos por dejarnos conocer y conocer el corazón de nuestro cónyuge y sus sentimientos, que impregnan el significado de sus palabras, y así tratar de ponernos en la situación del cónyuge, para lo que es necesario conocer su forma de pensar, su forma de comunicarse, conocer lo más íntimo de su corazón. ¡Qué necesaria es la oración conyugal para alcanzar este mutuo conocimiento de las intimidades! ¿A qué esperamos?

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Nuria: ¿Qué te pasa, Nacho, que te veo tan distante?
Nacho: ¿Sabes, Nuria…? No logro entenderte. Me dices que no hago nada, pero esta mañana he llevado a los niños al colegio antes de ir a mi trabajo, cuando he llegado a casa he vaciado el lavavajillas y he colocado todo en su sitio, luego he estado repasando las cuentas para ver los gastos, no sea cosa que no lleguemos a fin de mes, hemos ido juntos a la Eucaristía…
Nuria: ¿Ves?, te refieres a cosas concretas, yo lo que siento es que estos días estás lejos de mí, que no tienes detalles conmigo, y que no haces nada por construir esta comunión.
Nacho: ¿Y qué quieres que haga más de lo que hago?
Nuria: Creo que necesito más oración contigo, más oración conyugal. Hace días que no la hacemos, yo lo noto.
Nacho: Es que estoy con un pico de trabajo y apenas tengo tiempo, y cuando llego a la cama estás dormida o muy cansada.
Nuria: Así no podemos seguir. Tenemos que priorizar lo más importante, lo realmente importante, que es nuestro matrimonio, nuestra comunión conyugal. Vamos a fijar un horario y reservar un tiempo cada día para que no nos falte lo primordial: hacer más oración, para llenar nuestro corazón de lo bueno, del Amor de Dios, y no fallar en la oración conyugal. Si no te da tiempo a vaciar el lavavajillas, pues ya lo haré yo, que eso no es tan importante.
Nacho: ¡Fíjate!, como siempre dices que no te gusta hacerlo, yo había priorizado eso pensando que así te agradaba más…
Nuria: No lo dejes, claro que me ayuda y te lo valoro… pero no a costa de perdernos la oración.
Nacho: Veo que aún me cuesta entenderte, pero la verdad es que la oración conyugal nos ha unido mucho, y me permite conocerte más. Vale, prioricemos nuestra oración desde ya.

Madre,

Enséñanos a orar para llenar nuestros corazones de las cosas de Dios y vaciarlos de las cosas del mundo, como Tú, y así dar abundantes frutos de Amor. ¡Bendita y gloriosa seas, Madre! ¡Alabado sea por siempre el Señor!

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