Tenemos todo

Ya lo tenemos todo. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 14, 21-26

EVANGELIO

El Paráclito, que enviará el Padre, será quien os lo enseñe todo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».
Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Retiro en Sevilla: 4 de mayo (a las 18:30) al 6 de mayo (a las 17:30). infórmate en el siguiente enlace: https://wp.me/p6AdRz-XT.
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio.
  • Retiro en Córdoba: 29 y 30 de junio y 1 de julio.

Ya lo tenemos todo.

Jesús nos manda que respetemos las leyes de Dios, las que evitan que nos destruyamos, las que evitan que pongamos en riesgo nuestra dignidad y por tanto nuestra vida eterna. Pero no solo eso, nos da lo más grande que pueda darnos para hacerlo posible, y para hacer posible nuestra unidad. ¿Cuál es ese don inmenso? El Espíritu Santo. Ya lo tenemos todo, le tenemos a Él.

Aterrizado a la vida matrimonial y familiar:

Como padres tenemos también nuestros “mandamientos” de una forma muy similar:
– Niño, al llegar a casa, lo primero saluda a tus padres. (1er mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas) Es decir, reconoce lo mucho que les debes, tenles una consideración muy especial, porque te han dado la vida y te cuidan, dependes de ellos.
– ¡Niño, no se insulta a tu padre/madre! (2º mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en vano) Es decir, les debes un respeto enorme porque son tus responsables, tus maestros, estás en sus manos.
– Es el día del padre/madre debes hacerles un regalo, hazles un dibujito… (3º Santificarás las fiestas) Es decir, habrá días que dedicarás a celebrar con ellos que un día se amaron y como fruto de su amor, viniste al mundo. Celebrarás que se sacrifican mucho por ti.
– Etc…
Pero con los mandamientos no es suficiente. Son unas normas mínimas de respeto según la dignidad de cada uno. Hace falta algo más para que haya amor ¿No? Es el Espíritu Santo. Él es el que nos une, a Cristo y gracias a esa unión, a nuestro esposo. Él es el que fluye entre Cristo y nosotros, y nos transmite la Gracia. Él es el que calienta nuestros corazones, el único capaz de hacernos uno, el que nos abre los ojos para entender las cosas de Dios, el que nos transmite la llamada del Padre, el que purifica nuestro corazón… El Espíritu Santo es el gran Artesano de nuestro amor y de nuestro matrimonio. Él trabaja incansable mientras nosotros no le pongamos impedimentos por no cumplir los mandamientos.

¡Ven Espíritu Santo!

Inmenso don, Espíritu de amor y paz, artífice del Reino en nuestros hogares, guía nuestro matrimonio con la fuerza de Tus santos dones para cruzar el umbral del pecado y saborear la unidad para la que hemos sido creados, para que seamos signo e instrumento de la unidad de Dios. Fuente inagotable de gozo y paz, infunde misericordia entre nosotros por nuestras limitaciones y pecados, e infúndenos esperanza en los momentos de debilidad y sufrimiento. Haznos dóciles a las muestras de Tu amor, siempre dispuestos a acoger unidos las circunstancias y pruebas hacia las que dirijas nuestra vida. A Ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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