Un matrimonio con mucho sabor. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 5, 13-16

EVANGELIO

Vosotros sois la luz del mundo
Lectura del santo Evangelio lo según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones:

Un matrimonio con mucho sabor.

Si los jóvenes de hoy no quieren casarse, es porque no hemos sido capaces de mostrarles la belleza de la misión para la que Dios nos ha creado.

Vivir el Proyecto de Amor de Dios para nosotros, es llegar a cumplir el sueño de la Santísima Trinidad: “Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”. No se puede ser fiel a Dios sino a través de la vocación a la que Él nos ha llamado. Sin ella, nuestra vida pierde densidad, sentido y gusto. Dice el Papa, que como la sal, somos potenciadores del gusto por vivir. Y eso, por estar unidos a Jesucristo.

No somos muchos los matrimonios cristianos comprometidos con la fe. Si nosotros no damos testimonio de una unión tal como Dios la pensó, ¿quién lo hará? ¿Cómo podemos animar a los jóvenes a comprometerse y casarse?. Tenemos que ser la esperanza de los jóvenes, de los novios, de otros matrimonios. Que cuando nos vean digan: “Nosotros queremos vivir eso”.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Entrevistador: Hola ¿Tienes un minuto?
David (joven de 25 años): Sí, claro. Dime.
Entrevistador: ¿Tienes novia?
David: Sí, desde hace 1 año.
Entrevistador: ¿Y pensáis casaros?
David: ¡Sí! Por supuesto.
Entrevistador: Te veo muy seguro.
David: Mi novia y yo lo tenemos muy claro. Yo quiero vivir lo mismo que viven mis padres. Veo muchos otros matrimonios a mi alrededor y no me gusta nada su relación.
Entrevistador: Vaya, ¿Qué pasa que tus padres son perfectos?
David: No, pero veo cómo su matrimonio es lo más importante para ellos, bueno, después de Dios. Y veo cómo se sacrifican el uno por el otro, cómo se piden perdón en cuanto se hieren, cómo su fe hace que estén cada día más unidos. Les veo rezar juntos a diario y a mí me admira verles amarse así. Me siento muy orgulloso de ser su hijo.

Madre,

Realmente, la luz de Dios no se puede esconder, y cuando no está la luz, tampoco se puede disimular. O estoy con Cristo o estoy contra Él. Quiero seguir conectado a Él y que no viva yo, sino que sea Él quien vive en mí. Alabado sea el Señor que desea estar en mí.

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