Su Poder en mis manos. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 17, 1-6

EVANGELIO

Si siete veces en un día vuelve a decirte: «Me arrepiento», lo perdonarás.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay del que los provoca!
Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado.
Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Me arrepiento”, lo perdonarás».
Los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería».

Palabra del Señor.

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Su Poder en mis manos.

La fe se desarrolla en el área de la voluntad y del corazón. Desde esta perspectiva, son tres los elementos fundamentales: La obediencia, la confianza y la fidelidad. Para saber si soy testigo del amor de Dios, me pregunto si soy obediente a la voluntad de Dios, si confío realmente en Él y si permanezco unido a Él en todas las situaciones.

La ventaja de la fe, es que su poder es infinito: Da vida, salva, hace milagros… Si confío en Jesús, hago propia su fuerza sanadora. ¡Brutal! El poder que nos da Dios, si tenemos fe, es infinito. “Todo lo que pidáis en oración con fe lo recibiréis” (Mt 21,21-22) E “infinito”, aplicado a mi matrimonio, es mucho.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Lo nuestro, no tiene remedio.
María: ¿Cómo que no tiene remedio?
Andrés: Lo único que podemos hacer es rezar.
María: Lo dices como si fuera una opción casi absurda. Como si no tuvieras nada de fe en ello.
Andrés: Hemos estado en sicólogos, en COF… y nada. Esto no lo arregla ni la Virgen de Lourdes.
María: Perdona, te estás refiriendo a la Madre de Dios. ¿De verdad crees que Ella no puede arreglarlo? Te propongo un reto. Tú y yo empezamos a hacer oración y sacrificios a partir de ahora por salvar nuestro matrimonio. Empezamos hoy mismo. Te doy un mes de plazo. Después me dices.
Andrés: Acepto el reto.
(Un mes más tarde)
Andrés: ¡Increíble! ¿Pero qué nos ha pasado? ¿Cómo es que me siento otra vez más unido a ti que nunca?
María: Nuestra Madre, Andrés. Eso ha sido, Nuestra Madre. Bendita sea. Gracias!!

Madre,

Estamos en Tus manos. En Ti confiamos, bendita Madre. Te queremos.

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