¿Tacañamente? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 12, 24-26

EVANGELIO

A quien me sirva, el Padre lo honrará
Lectura del santo Evangelio según san Juan 12, 24-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.
El que ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».

Palabra del Señor.

Notas: Próximas misiones.

  • Retiro en Madrid: 7, 8 y 9 de septiembre (Casa de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro en Madrid: 14, 15 y 16 de septiembre (Casa de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro Málaga y Mallorca en Málaga y campamento para los niños: 05, 06 y 07 de octubre. Casa Diocesana. Infórmate aquí: http://proyectoamorconyugal.es/?p=4926
  • Retiro en Barcelona: 26, 27 y 28 de octubre (Casa de Espiritualidad María Inmaculada. Tiana).
  • Retiro en Valladolid: 23, 24 y 25 de noviembre (Casa de Espiritualidad Sagrado Corazón)
  • Retiro en Pamplona: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier)

¿Tacañamente?

Hay una frase en la primera lectura de hoy, de San Pablo a los Corintios, que tiene que ver con este Evangelio, y que me parece buenísima para el matrimonio: ‘El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará’. Así es el amor conyugal: ¿Das o te das? Hasta el punto de que, si no me entrego, no doy fruto y si me entrego daré mucho fruto.

Pero la frase de la 1ª lectura no acaba ahí, sino que continúa, verás qué bueno: ‘Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama “al que da con alegría”’ Porque todos tenemos experiencia de darnos “a la fuerza”, resistiéndonos en el fondo, y eso tarde o temprano pasa factura a la relación. ¿No encuentro alegría en darme? Eso es porque no he descubierto la belleza y la grandeza del matrimonio. ¿Quiero vivir un matrimonio hermoso y grande? Pues tengo que darme con alegría.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Me casé y empecé a centrarme en hacer feliz a mi esposa y cuidar y educar bien a mis hijos. Descubrí lo mucho que me costaba. Descubrí mi egoísmo. Continúo luchando cada día por darme completamente y así dejar de mirarme.
Susana: Me casé con un esposo austero. Se preocupaba de que no se tirase la comida y de no comprar cosas innecesarias. Al principio me molestaba que se quejase, pero luego descubrí que era una caprichosa y que no era capaz de valorar lo que tenía. Entonces me fui dejando llevar por él, para ir aprendiendo a aprovechar los bienes que Dios nos da. Ahora no necesito tanto como antes y poco a poco me voy liberando.
Alberto: Yo tengo mucho temperamento, y necesito llevar la razón. Me di cuenta de que mi esposa sufría mucho con eso, porque me enfadaba a menudo. Me empecé a esforzar por no hacerla daño. Cada vez voy controlando más mis impulsos, soy dueño de mis actos y estar con ella me va haciendo más manso y tengo mucha más paz.
Susana: Tenía una fe muy espiritualizada. Me encantaba estar con el Señor, pero luego llegaba a casa y no aguantaba los defectos de mi esposo. Me di cuenta que en realidad no seguía a Cristo, sino que buscaba en la fe mi propia complacencia. Así que fui pidiendo misericordia y me fui esforzando por amar como Cristo. Poco a poco el Señor me va liberando de mi orgullo espiritual.
Ambos: Damos gracias a Dios por nuestro matrimonio, porque constantemente nos permite salir de nosotros mismos para entrar en el otro y así ir haciéndonos cada vez más libres para donarnos mutuamente. Solo el que cae en tierra y muere, da fruto.

Madre,

Hoy tomo más conciencia de que sirviendo a mi esposo, sirvo a Cristo y que donde está Él es en mi matrimonio. El Señor quiere de nosotros un amor como el Suyo: Encarnado. Alabado sea el Señor.

“Sin red” Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 14, 22-36

EVANGELIO

Mándame ir a ti sobre el agua
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-36

Después que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo.
Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«¡ Ánimo, soy yo, no tengáis miedo! ».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él, diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron a todos los enfermos.
Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.

Palabra del Señor.

Notas: Próximas misiones.

  • Retiro en Madrid: 7, 8 y 9 de septiembre (Casa de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro en Madrid: 14, 15 y 16 de septiembre (Casa de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro Málaga y Mallorca en Málaga y campamento para los niños: 05, 06 y 07 de octubre. Casa Diocesana. Infórmate aquí: http://proyectoamorconyugal.es/?p=4926
  • Retiro en Barcelona: 26, 27 y 28 de octubre (Casa de Espiritualidad María Inmaculada. Tiana).
  • Retiro en Valladolid: 23, 24 y 25 de noviembre (Casa de Espiritualidad Sagrado Corazón)
  • Retiro en Pamplona: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier)

“Sin red”

La llamada del Señor, tiene estas características:
– Lo primero es saber cuándo es Cristo quien me dice “ven”. Es necesario un discernimiento previo mediante la oración profunda, de intimidad con Él, para saber cuándo me llama y a qué me llama.
– En segundo lugar, siempre es una llamada al amor, y el amor exige lanzarme “sin red”. El amor lo exige todo y no puede haber salidas de emergencia.
– La llamada del Señor me va a exigir tarde o temprano, dar ese paso que tanto me cuesta dar, por miedo, o porque me parece imposible.
– Una vez dado el paso, vendrán las contrariedades de este mundo que me dificultan el camino hacia Él. En realidad, estas pequeñas tempestades, son oportunidades para fortalecer mi fe.
– Otra característica de Su llamada, son los fracasos inmediatos. El Señor los va a permitir para que no nos envanezcamos y estemos seguros de que es Él quien actúa por nosotros.
– Otras veces puedo hundirme por miedo, y entonces Cristo me dice con tristeza: ¡Hombre de poca fe!
– Pero, aunque no pase la prueba y dude, el Señor es misericordioso, e igual que Pedro desconfía y Jesús le sigue ayudando, lo mismo hace conmigo cada vez. Ya nos decía: Aunque una madre abandonara a su hijo, yo no te abandonaré jamás.

Dios siempre me llama a lo increíble. Señor, mándame ir hacia ti.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alejandro: El matrimonio me parece algo dificilísimo. Yo me siento incapaz de amar en los momentos en que estás mal conmigo, en plan exigente y quisquillosa. En los momentos en que dudas de mí, o cuando pasas de mí… ¿Cómo saber que seguiré acogiéndote y entregándome a ti en esas circunstancias?
Mercedes: Alejandro, el matrimonio es una llamada del Señor. Él nos dice “Ven conmigo y comprométete a entregarte como yo”. Adoptar ese compromiso por nosotros mismos, es una temeridad, pero vamos con Él. Tengo que ir a por todas, como los misioneros, que dejan todo atrás, sus gustos y aficiones, sus cosas, ¡Todo! Y van realmente a entregarse. Así debe ser mi respuesta a la llamada del Señor. Él saldrá a mi encuentro cuando le necesite.
Alejandro: Yo sé que Dios me llamó a unirme a ti, Mercedes. Así que, a partir de hoy, pienso lanzarme sin miedo.
Mercedes: Así me gusta, Alejandro. Bravo!!!

Madre,

Quiero dar las gracias porque Jesús es el amigo que no me abandona y está a mi lado aunque no me lo merezca. Y también quiero pedirte para que aumente nuestra fe. Es la fe la que me mueve a la esperanza y a la caridad, y yo quiero, Señor, vivir la Caridad Conyugal para tu mayor gloria. Gloria a ti por siempre, Señor.