El matrimonio que se hace nuevo cada día. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 2, 18-22

EVANGELIO

El esposo está con ellos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
-«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»
Jesús les contestó:
-«¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo; y entonces ayunarán en aquel día.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto – lo nuevo de lo viejo – y deja un roto peor.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncio en Marbella: 19 de enero. Parroquia Santo Cristo del Calvario. 20:30h
  • Anuncio en Córdoba: 20 de enero. Parroquia Ntra. Sra. de la Consolación 18h. C/ Historiador Dozy 20
  • Testimonio en Barcelona (Maribel y Marcus): 20 de enero a las 17h. Basílica de la Purísima Concepción. Aragó 299, Barcelona.
  • Breve testimonio en la Semana de la Familia de Sevilla:  27 de enero.
  • Anuncio en Sevilla: 28 de enero a las 11:30 en la Parroquia del Espíritu SantoCalle San Isidro Labrador. Mairena del Aljarafe (Sevilla)
  • Retiro para matrimonios en Madrid 2 a 4 de febreroCOMPLETO puedes inscribirte en lista de espera en el siguiente enlace: https://goo.gl/forms/7lUuhJUvnUbtos103

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El matrimonio que se hace nuevo cada día.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Muchas veces queremos que las cosas cambien, y si seguimos a Cristo, esos cambios se producen. Sin embargo podemos resistirnos a que sean definitivos, básicamente por dos motivos: La tibieza del corazón, hace que la conversión no llegue a producirse del todo, y se camina entre dos aguas. El segundo motivo son los prejuicios, es decir, que no reconozcamos los cambios presuponiendo que va a actuar o a pensar como actuaba y/o pensaba antes.

“A vino nuevo, odres nuevos”. No podemos mezclar pasado con presente, porque podemos hacernos daño o hacer daño. El perdón es importante, tanto para uno mismo como para el esposo porque nos permite reconocer un cambio en nosotros mismos o en nuestros esposos. El perdón permite que la conversión sea completa. Poco a poco, si Le seguimos, Cristo puede ir convirtiéndonos en Él. Esto que reconocemos por la fe, puede ser una realidad en nuestro esposo, y por la fe, tenemos que entender que mi esposo ya no es el que era. Cristo lo hace todo nuevo.

La conversión en la mayoría de los casos va siendo gradual, por tanto, es necesario que pasemos página día a día sobre el pasado de nuestro esposo. Que nos perdonemos mutuamente todos los días y nos demos la oportunidad mutuamente de ser odres nuevos capaces de contener el nuevo vino que nos sirve nuestro Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marga: Qué horror de película, qué desagradable ha sido. Desde luego, es la última vez que me trago una película así.
Antonio: Pero bueno, y ¿por qué la has visto entera y no me has dicho nada?
Marga: Porque si hubiera dicho algo, me habrías dicho que soy demasiado exigente con las películas, como ya has hecho otras veces.
Antonio: Marga, desde muy al principio de la película, te he dicho que me parecía muy rara y tenía pinta de ser desagradable, y te he preguntado expresamente si la cambiaba, y no me has contestado que “sí”. Te encogías de hombros como si te diese igual. ¿A qué viene esa queja ahora? Además, ojalá la hubiéramos quitado, porque a mí tampoco me ha gustado nada y me ha dejado muy mal sabor de boca.
Marga: Pues tienes razón, Antonio. Perdóname, por favor. He dado por supuesto que me dirías lo que me has dicho otras veces y te he prejuzgado, cuando tú es verdad que te has preocupado varias veces de preguntarme si la cortabas. Es cierto que últimamente te veo mucho más atento a mis gustos, y te lo agradezco mucho. Se nota que estás haciendo muchos esfuerzos por agradarme. Estoy muy contenta.
Antonio: Gracias, Marga. Me alegro de que te hayas dado cuenta. Te quiero mucho y solamente quiero hacerte feliz.

Madre,

Cuánto me sorprende que siendo Judas Iscariote el ladrón del grupo, el Señor le diese la bolsa con el dinero. Supongo que, no dejó de darle oportunidades hasta el final. Qué importante es restituir la confianza después de un perdón sincero. Si no, es imposible reconstruir la relación. Alabado sea el Señor, que sigue confiando en mí, a pesar de las muchas veces que le he fallado.

Experiencias que marcan. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 1, 35-42

EVANGELIO

Vieron dónde vivía y se quedaron con él
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncio en Marbella: 19 de enero. Parroquia Santo Cristo del Calvario. 20:30h
  • Anuncio en Córdoba: 20 de enero. Parroquia Ntra. Sra. de la Consolación 18h. C/ Historiador Dozy 20
  • Testimonio en Barcelona (Maribel y Marcus): 20 de enero a las 17h. Basílica de la Purísima Concepción. Aragó 299, Barcelona.
  • Breve testimonio en la Semana de la Familia de Sevilla:  27 de enero.
  • Anuncio en Sevilla: 28 de enero a las 11:30 en la Parroquia del Espíritu SantoCalle San Isidro Labrador. Mairena del Aljarafe (Sevilla)
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Experiencias que marcan.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El Señor nos invita a vivir con Él. Nos llama a través de experiencias con Él, de esas que nos hacen recordar el día y la hora exacta en las que ocurrieron. Experiencias que traen como consecuencia un cambio de vida y que después dan fruto. Todo esto es lo que acompaña a una llamada de Dios.

¿Qué experiencia del Evangelio tengo en mi matrimonio? ¿Cómo está cambiando mi matrimonio a medida que voy madurando en la fe? Porque el Evangelio no es una lectura más, ni algo que se medita, el Evangelio se experimenta, se vive. Y vosotros, ¿qué buscáis?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Juan: Recuerdo cuando intentamos vivir la pobreza introduciéndonos en un entorno humilde, y no nos arreglábamos apenas, y acabamos descubriendo que la pobreza no se vive así, que no teníamos que renunciar a nuestra educación y nuestro estilo de vida, sino que Dios nos llama a la pobreza de espíritu, que es ese desprendimiento de las cosas para hacernos libres para donarnos. Nos costó años, pero aprendimos.
Mª José: Recuerdo cuando fuimos perseguidos por defender el matrimonio como Dios lo pensó, y sufrimos muchísimo, y tuvimos que marcharnos de aquel lugar. Y lloramos, y nos quedamos solos, pero luego el Señor redimió todo aquello y Nuestra Madre hizo que el Proyecto de matrimonios se extendiera mucho más allá de las fronteras de aquel lugar y se hiciera más grande.
Juan: Y recuerdo cuando teníamos tanta hambre de salvar nuestro matrimonio y buscábamos, y buscábamos y la Virgen nos abrió el camino después de varios años de búsqueda. Y cuando lo encontramos en S. Juan Pablo, vibrábamos con cada catequesis y nos alimentábamos emocionados con cada descubrimiento que íbamos haciendo, y el Señor saciaba nuestra sed.
Mª José: Sí, hemos experimentado en nuestra vida las Bienaventuranzas, el Víacrucis, los misterios del Rosario, y tantas parábolas: La perla escondida, la curación de los leprosos, la lámpara del cuerpo es el ojo, lo de si vuestra justicia no es mayor que la de los Fariseos, el que quiera salvar su vida la perderá… Todo lo hemos practicado en nuestro matrimonio, lo hemos vivido y es real.
Juan: El Evangelio se hace vida, nos da realmente la Vida, porque está en consonancia con cómo hemos sido creados, con nuestra misión, con nuestra vocación. Es una pasada. Alabado sea nuestro Dios que se nos ha querido revelar a través de la Palabra.

Madre,

Cuántas experiencias del Evangelio vivirías Tú junto a Jesús. Era como tratar directamente con la Palabra. Cuántas cosas viviste que guardaste en Tu Corazón. Cuántas experiencias inolvidables. Hoy queremos, Madre, sentarnos a Tu alrededor, para que nos cuentes todas aquellas experiencias de Dios que marcaron Tu vida. Nos encantaría escucharte. Alabado sea el Mesías, el Cristo, que nos llama a seguirle.

A “arremangarse”. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 2, 13-17

EVANGELIO

No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 2, 13-17

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:
-«Sígueme.»
Se levantó y lo siguió.
Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa, de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que los seguían.
Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:
-«¿Por qué come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y les dijo:
-«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores».

Palabra del Señor.

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A “arremangarse”.

Jesús nos enseña, que el hecho de que mi esposo sea pecador, no justifica que me aparte de él, que le desprecie o le minusvalore. Jesús me viene a decir hoy con este Evangelio: ¿Tu esposo es pecador? Pues arremángate que necesita ser sanado, yo quiero sanarle y tú eres el medio que necesito. ¿Cómo ser mediación? Come con él/ella. Establece esa relación cordial, de amistad, de conversar juntos. Empatiza. Eso es lo que haría Jesús ¿no?

Jesús llama al recaudador que se enriquece extorsionando a otros, muchos de ellos pobres que no tendrían ni para vivir, a ese que seguramente todos evitarían cruzarse para no tener ni que saludarle. Y le llama para comer con él. ¿Elegiría yo ese compañero de comida? Probablemente el pecado de mi esposo no sea tan grave, y por mucho menos, le estoy negando la palabra. Pues no, si mi esposo fuese perfecto, no me necesitaría. Precisamente porque no lo es, me necesita, así que, os dejo que voy a “arremangarme”. Tengo a alguien muy importante que necesita mi ayuda.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Daniel: Necesito de tu dirección espiritual. Son temas contigo, pero tú eres la persona que mejor me conoce y nadie me puede ayudar mejor que tú. Pero ya sabes, te pido que trates esta conversación desde el punto de vista de dirección espiritual, no de esposa.
Mercedes: Muy bien. ¿A qué hora quedamos?
Daniel: Si te parece bien, a las seis.
(A las seis, se reúnen Daniel y su esposa para tomar un café y charlar).
Daniel: La cuestión es que siento que no me soportas especialmente en mis debilidades, y en mi pecado. Lucho mucho contra esos impulsos que tengo y que estoy intentando controlar, pero no soy capaz de dominarlos. Necesito tu ayuda, no tus desprecios que me hacen fijarme en tus debilidades para verte tan frágil e imperfecta como yo. Y entonces me pregunto ¿por qué siente ese rechazo hacia mí si ella es tan pecadora como yo? No sé, quiero que me respondas qué querrá Dios decirme en este momento. No busco tener razón o no, pero esto es lo que vivo. Busco la voluntad de Dios. Te necesito.
Mercedes: Te diría que Dios quiere que sigas intentando amar, que sigas luchando, porque la perseverancia es la clave. El que persevere se salvará, dice el Señor. Los sarmientos unidos a la Vid, son los que dan fruto. Lo demás, pueden ser sensaciones, malas interpretaciones, otras veces puede que tengas razón, pero comprende que yo también estoy en esa lucha, y últimamente me cuesta especialmente ser misericordiosa con la miseria de los demás. Sé que está mal, pero me pasa como a ti, que intento superarlo y no soy capaz. Y le pido a Dios que me ayude, y le lloro, pero nada. Tenemos que entender que somos limitados ambos y Dios quiere que nos amemos con nuestras limitaciones. Lo que no quiere Dios es que perdamos la Esperanza en que Él nos perdona y Él nos salva. Él hará posible nuestro amor.
Daniel: Gracias, Mercedes. Gracias por tu sinceridad, tu humildad y ese chute de Esperanza que siempre me das. Te quiero.
Mercedes: Gloria a Dios. Te quiero.

Madre,

Necesitamos ser sanados, todos los días. Nuestro matrimonio necesita ser sanado, todos los días. Envíanos la Gracia del Espíritu para que nos purifique y seamos capaces de amarnos como el Señor nos ama. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

¿Pongo pegas o soy creativo? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 2, 1-12

EVANGELIO

El Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 2, 1-12

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.
Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:
-«Hijo, tus pecados quedan perdonados».
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
-«Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?».
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
-«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados-dice al paralítico-: ”Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa” ».
Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
-«Nunca hemos visto una cosa igual».

Palabra del Señor.

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¿Pongo pegas o soy creativo?

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Ante Jesús se dan dos actitudes. Una es la de los que recelan de todo, le buscan a todo una pega y que en el fondo no quieren creer por mucho que vean, y otra es la de los que confían y por tanto hacen todo lo que esté en su mano por llegar al Señor, siendo creativos y no permitiendo que ningún obstáculo se interponga.

En nuestra vocación pasa igual. Están los que recelan de todo y utilizan cualquier excusa para plantearse la nulidad o la separación, y los que confían en el Señor y no se paran ante nada, sorteando cualquier obstáculo, contando con la ayuda de otros y siendo creativos. Éstos últimos, buscan siempre al Señor para que participe en su relación, y Él hará que salgan de su parálisis y Él perdonará sus pecados en el Sacramento de la Confesión. Y los que estamos alrededor, quedaremos atónitos dando gloria a Dios, como ya hemos hecho muchas veces ante las conversiones conyugales de las que estamos siendo testigos. Hoy tenemos que decir bien alto: “Nunca hemos visto una cosa igual”. Alabado sea el Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Echo la vista atrás y no me puedo creer todo lo que hemos superado juntos. Tantas crisis, tantas dudas, tantos apegos que teníamos, tantas heridas…
Marta: Sí, y cómo el Señor lo ha ido ordenando todo, lo ha ido poniendo en su sitio y todo ha cobrado sentido. Recuerdo cuando tú no querías rezar, y yo rezaba por ti, y recuerdo cuando te creaba un ambiente con velitas y música para estar conmigo e iba introduciendo conversaciones con el Señor.
Andrés: Y yo recuerdo cuando conseguiste que me convirtiera pero tú no querías nada más que hablar de Dios, y empecé a hablarte de la belleza del matrimonio según lo que explicaba San Juan Pablo II. Y cogíamos sus catequesis y las disfrutábamos juntos. Recuerdo que todo te parecía importante, todo lo subrayabas… me hacía mucha gracia.
Marta: Y cómo nos íbamos compenetrando, yo hablando a las esposas sobre el matrimonio, y tú profundizando en los temas y haciendo presentaciones para invitar a matrimonios y hablarles de su vocación. Te veía vibrar mientras hablabas, veía cómo se te ponía la piel de gallina cuando explicabas tanta belleza. Y luego yo lo aterrizaba a las cosas más cotidianas para que se pueda aplicar en nuestro día a día…
Andrés: Y eso sólo ha sido posible con la Gracia de Dios y apoyándonos en el magisterio de la Iglesia. Una pasada, cómo ha cambiado nuestra vida y cómo hemos cambiado ambos. Y cómo han cambiado muchos matrimonios a nuestro alrededor. Alabado sea el Señor.
Marta: Alabado sea por siempre.

Madre,

Hay muchos que no quieren encontrarse con Dios o no quieren reconocer su vocación. Algunos por indiferencia, a otros les produce incluso rechazo. Hay otros que no quieren perseverar, trabajar, esforzarse… Pedimos por ellos, Madre, para que ablandes su corazón, para que nos dejen llevarles ante el Señor y Él pueda curar su parálisis. Son muchos, Madre. Envíanos también esposos camilleros, dispuestos a subirse al tejado o donde haga falta por salvar a otros. Te lo pedimos, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

No es la impureza la que separa. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 1, 40-45

EVANGELIO

La lepra se le quitó, y quedó limpio
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
-«Si quieres, puedes limpiarme.»
Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
-«Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
-«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».
Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a el de todas partes.

Palabra del Señor.

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No es la impureza la que separa.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Cuando uno se enamora, no puede evitar gritarlo a los 4 vientos. Las calles están llenas de pintadas con corazones y declaraciones de amor eterno. Pero ¿Qué pasa después? ¿Dónde está ahora la belleza de nuestro amor? Seguramente nos habremos decepcionado mutuamente y hemos dejado de ser una prioridad el uno para el otro.

Observemos cómo enamora Cristo:
– Se le acerca un leproso, considerado por tanto un pecador, que por su impureza tenía prohibido acercarse a nadie. Por Su fama, sabría que Cristo lo acogería.
– Pero Jesús, en su sobreabundancia, demuestra una ternura especial en su acogida, tocándole. Esto significaba quedar impuro inmediatamente a los ojos de todos. Su honor, su dignidad ante los demás quedaría afectada, pero Él da prioridad a demostrar Su cariño hacia aquel hombre.
– El leproso se sintió amado y curado, y no pudo evitar pregonarlo y divulgarlo bien alto.

Aplicando esta enseñanza a nuestra relación conyugal: Jesús nos enseña que no es la impureza la que nos separa, sino la falta de misericordia. Si Tú Señor que eres puro acoges con tanto cariño, ¿Por qué a nosotros que no somos puros nos cuesta acoger a nuestro esposo cuando peca?.

Hoy en día hacen falta matrimonios que se acojan mutuamente y griten a los 4 vientos el amor que sienten el uno por el otro. Pero para ello, es necesario pedir perdón y pedirnos perdón.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marga: Mamá, Juan me ha sido infiel ¿recuerdas? ¿Cómo me dices ahora que le perdone?
Alicia (Madre de Marga): Comprendiéndole, Marga. Entrando en su corazón y comprendiendo su debilidad. No hay otro camino. No mires la ofensa, mira a la persona, mira su fragilidad, su necesidad de ayuda para llegar a la santidad.
Marga: Ya, pero eso que dices es muy difícil.
Alicia: Eso que digo es amor. Lo otro es amor propio, es orgullo, es soberbia de no creerle digno de ti. No puedes mirarle desde arriba y machacarle el resto de su vida por haber sido un ruin despreciable. Eso destruye a las personas. Tenéis que reconocer la gravedad del acto, pero luego tienes que poner todo tu empeño en recuperar su dignidad, que vuelva a verse digno de ti.
Marga: Gracias, Mamá. Tú sí que eres una madre. Conozco otras muchas que odiarían a su yerno por lo que ha hecho Juan. Tú en cambio sabes reconocer el valor de las personas y del matrimonio.
Marga: El Señor nos lo enseña. Contémplale en el pesebre y lo entenderás.

Madre,

Es el momento de acercarnos a Jesús y suplicarle juntos de rodillas: Señor, si quieres puedes limpiar nuestro matrimonio. El Señor quiere, se comprometió con nosotros el día de nuestra boda. Sólo Él nos puede llevar a vivir el matrimonio tal como Dios lo pensó. Alabado sea el Señor.