Nos liberó de nuestros miedos. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 10, 24-33

EVANGELIO

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los criados!
No les tengáis miedo, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor.

Notas: Próximas misiones.

  • Retiro en Madrid: 7, 8 y 9 de septiembre (Casa de espiritualidad de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro en Madrid: 14, 15 y 16 de septiembre (Casa de espiritualidad de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro Málaga y Mallorca en Málaga: 05, 06 y 07 de octubre. Casa Diocesana.
  • Retiro en Barcelona: 26, 27 y 28 de octubre (Casa de Espiritualidad María Inmaculada. Tiana).
  • Retiro en Valladolid: 23, 24 y 25 de noviembre (Casa de Espiritualidad Sagrado Corazón)
  • Retiro en Pamplona: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier)

Nos liberó de nuestros miedos.

¿A qué aspiro en la vida? Jugamos constantemente a buscar alternativas al plan de Dios, como si fuésemos capaces de diseñar un fututo mejor para nosotros y para los demás. El resultado es nefasto. Hoy lo hablábamos con un matrimonio a propósito de los desórdenes sexuales. Nos parece que aconsejarle a alguien que actúe según él o ella vea o sienta, es el mejor consejo. Si así lo hacemos, nos aplaudirán, porque se supone que estamos siendo modernos y “solidarios”.

Pero el Señor nos anima a no tener miedo a decir la verdad, a decir que Dios nos creó hombre y mujer, para poder hacernos uno, precisamente gracias a esa diferencia sexual a la que Dios ha concedido las llaves de la humanidad. Y el que intente buscar otro camino, va a ser muy infeliz ¿Puedo permitirme esto? ¿Puedo hacerme responsable de la desgracia de alguien al que he mal aconsejado? Para no equivocarme, sólo debo dirigirme y guiar a otros hacia el plan de Dios para el matrimonio y la familia. ¿Y si siento otra cosa? Pues no hago caso a mis sentimientos traicioneros. Hago caso a la voluntad de mi Creador. Él me ama más que nadie y sabrá qué hacer para que me sienta pleno.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Teresa: Empezamos a colaborar en la Iglesia, con la intención de cambiar muchas cosas, porque nos parecía que estaba anticuada. Estábamos de acuerdo con los métodos anticonceptivos, el divorcio nos parecía que tenía sentido en algunos casos medidos por parámetros de evitar el sufrimiento y compensar la traición. Pensábamos que lo importante era “el amor” tal como lo entendíamos, que era más complacencia que entrega mutua.
Juanjo (Esposo de Teresa): Entonces empezamos a aprender sobre la verdad. Nos impresionó cómo todo encajaba. Y empezamos a vivir la verdad revelada tal como ponía en el Magisterio, a veces sin entenderlo mucho. Nos sorprendió cómo influía positivamente en nuestra vida y en nuestra relación, llegando a aspectos que aparentemente no tenían nada que ver con los cambios que habíamos adoptado.
Teresa: Y ocurrió que la Verdad nos hizo libres. Nos liberó de nuestras mentiras, de nuestros miedos, de nuestras angustias… Porque el yugo del Maestro es llevadero y la carga ligera. Eso lo hemos vivido nosotros. Lo que nos creíamos incapaces de llevar a cuestas, se convirtió en un premio que nos llevaba en volandas. En cada esfuerzo, Dios nos daba el ciento por uno.

Madre,

De los esposos, ruega por nosotros.

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