Puerta del amor

La puerta del amor. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 10, 1-18

EVANGELIO

Yo soy la puerta de las ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 1-18
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Retiro en Sevilla: 4 de mayo (a las 18:30) al 6 de mayo (a las 17:30). infórmate en el siguiente enlace: https://wp.me/p6AdRz-XT.
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio.
  • Retiro en Córdoba: 29 y 30 de junio y 1 de julio.

La puerta del amor.

El matrimonio tal como Dios lo creó, dejó de ser posible por culpa del pecado. Por él perdimos la inocencia y hemos perdido, casi totalmente la capacidad de amar. La única salida que nos queda es la redención del corazón, y la puerta de la redención es Cristo. Si intento salirme del redil, de las pautas que Él marca, e intento vivir el matrimonio a mi manera, soy como un ladrón, que robo los dones que Dios me ha dado para utilizarlos en mi propia satisfacción. Esto me acabará llevando a la tristeza y a la muerte del amor.

En cambio, si entro por la puerta que Cristo me marca, si aplico Sus enseñanzas del Evangelio en mi relación con mi esposo, apoyándome en Él para sacar las fuerzas para amar a mi esposo, entonces Él se encargará de que mi esposo y yo tengamos vida y la tengamos abundante. Entonces Él nos convierte en pastores de otros matrimonios que reconocerán el amor de Dios en nosotros.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Juan: Después de 20 años de matrimonio, estoy aprendiendo lo que es el amor de verdad. Estaba demasiado centrado en ser amado y no ponía mi esfuerzo en descentrarme de mí para centrarme en ti, esposa. Ahora estoy pendiente de tu corazón, porque el amor no está en mirarme a mí, sino en mirarte a ti.
María: Qué bonito, Juan. Con tu amor estás conquistando mi corazón de nuevo. Vuelvo a reírme con tus bromas, vuelvo a derretirme mirándote, pero reconozco que yo también tengo que hacer como tú. Olvidarme de mis heridas y mis quejas y centrarme en qué necesitas tú, en lo que Dios quiere hacer de ti.
(Y sólo con dejar de mirarse a sí mismos, empezaron a vivir una pasada de matrimonio).

Madre,

Cristo es la puerta, que no dejemos de mirarle, Madre. Que no dejemos de seguirle, Madre. Que no dejemos de estar a vuestro servicio. Os queremos!!

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