La plenitud de la visión. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 10, 46-52

Veo a mi esposa/o desde mi ceguera, con un corazón sucio. Por mi pecado, no veo la plenitud de su belleza interior, no veo Tu imagen en ella/él. ¡Señor, que recobre la vista!

EVANGELIO

“Rabbuni”, haz que recobre la vista.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
«Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»
Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más:
«Hijo de David, ten compasión de mí».
Jesús se detuvo y dijo:
«Llamadlo».
Llamaron al ciego, diciéndole:
«Ánimo, levántate, que te llama».
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
«¿Qué quieres que te haga?».
El ciego le contestó:
«Rabbuni, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
«Anda, tu fe te ha salvado».
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor.
Notas: Próximas misiones.

  • Retiro en Barcelona: 26, 27 y 28 de octubre (Rezad por los frutos).
  • Anuncios en Madrid noviembre:
    • Viernes 16 a las 20h en San Jorge
    • Fuenlabrada: Domingo 18 a las 18:30 en San Esteban Protomártir
    • Martes 20 a las 20:30h en San Juan Crisóstomo
  • Retiro en Valladolid: 23, 24 y 25 de noviembre (Casa de Espiritualidad Sagrado Corazón) Apertura de inscripciones jueves 18/10 a las 20h. Infórmate aquí: http://wp.me/p6AdRz-1px
  • Retiro en Pamplona: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier) Se abrirá la inscripción el día 31 de octubre a las 20h.
  • Ver más en http://proyectoamorconyugal.es/misiones-y-noticias/

La plenitud de la visión.

¡Qué bien! Reconocer que estoy ciego. Esto es lo que me salvará, porque tengo la necesidad de ir al Señor y decirle: “Señor, ten compasión de mí. Que recobre la vista”.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Sí, Señor. Confieso que muchas veces, sigo mirando con mis ojos, juzgando o prejuzgando a mi esposa. Por mi pecado, no tengo la plenitud de la visión interior de mi esposa. No veo Tu imagen en ella. No veo más allá de las cosas terrenales. Necesito Señor que me abras los ojos del alma y me muestres la plenitud de la belleza interior en ella.
Maite: Señor, yo también confieso que muchas veces sigo mirando a mi esposo desde mi ceguera, con un corazón sucio. Confío en mis sensaciones, en los pequeños incidentes cotidianos, que exagero y magnifico. Señor, que vea. Quiero verle como un don Tuyo, como una ayuda adecuada, como mi complemento, quiero ver nuestro camino hacia Ti, nuestra salvación y la de nuestra familia.

Señor,

Ten compasión de mí. No dejaré de gritarlo. Estoy dispuesto a dejar atrás lo que haga falta, de un salto, como Bartimeo dejó su manto. Y si me preguntas qué puedes hacer por mí, una cosa te pido: Quiero ver a mi esposo como Tú le ves. Amén.

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