Guardianes de la verdad. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 14, 1-6

Guardianes de la verdad.

Nos planteamos: ¿Cuándo se nos puede dar una situación así en nuestra vida?

Lo primero que acontece, es que Jesús va a comer con aquellos que se resisten a escuchar el Evangelio, esos que le van a “espiar” a ver si le “pillan” en algo. Esta semana, un compañero de trabajo nos comentaba a uno de los dos, que tiene una amiga con la que tuvieron una discusión de temas “trascendentales” como negar la existencia de Dios. Decía esta chica, que si su marido se daba un revolcón con otra, no le importaba en absoluto, sin embargo, si le miraba el móvil, no lo toleraba, porque era una falta de confianza muy grave.

Cuando se saca a Dios de la vida de uno, el sistema de valores se desordena y se lleva hasta límites que rozan el mayor de los absurdos.

Jesús no sólo se deja “espiar”, además no excluye a nadie por su manera de pensar o actuar, ni a los fariseos ni a los pecadores. Nuestra fe no es una ideología, cuyas diferencias separan, sino que es la ley de la caridad que siempre une. Seguro que podremos sacar múltiples aplicaciones prácticas y cambios de actitudes, basándonos en esta primera enseñanza del Señor. Unas creencias que separan, no forman parte de las actitudes cristianas.

La compasión y la misericordia del Señor están por encima de cualquier otra ley, norma u orden. La misericordia bien entendida, claro está. Por ejemplo, no darle importancia a un acto contrario a la voluntad de Dios, no sería misericordia. Precisamente por misericordia, deberíamos tratar de hacerle ver el camino correcto, por su propio bien, como hace Cristo hoy con los fariseos. Con delicadeza.

Si tu hermano/a se divorcia, no es misericordia decirle que no se preocupe, o que son cosas que pasan… Y si después se vuelve a casar, no sería misericordia animarle y celebrarlo. Si alguien gana mucho y trabaja poco, no es misericordia decirle que es un campeón. Lo mismo si alguien evade impuestos… No es misericordia ensalzar o quitar importancia a aquellas actitudes contrarias a la ley de Dios, con las que se autodestruyen las personas. ¿Quién si no les dirá la verdad?.

El Papa Francisco, nos explica cómo son las tentaciones del demonio: “¿Cómo hace el demonio para alejarnos del camino de Jesús? La tentación comienza levemente, pero crece: siempre crece. Segundo, crece y contagia a otro, se transmite a otro, trata de ser comunitaria. Y, al final, para tranquilizar el alma, se justifica. Crece, contagia y se justifica”.
El que actúa desordenadamente y no quiere aceptarlo, va cada vez generando más desorden. Además, está deseando que los demás “aprueben” sus acciones (porque en su fondo no están tranquilos). Por último, se justifica (dando pena o vistiendo de bien sus actos… ) y todos los que entienden el amor como un amor emotivo, le justifican.

En todo caso, no se deja de amar a la persona, ni se le rechaza. El único enemigo es el demonio. Los demás son víctimas a las que ha tentado y engañado, pero siguen teniendo el valor que le corresponde a los “hijos de Dios”.

Esposo/a como ministro de las gracias de Dios, te pido que en Su nombre, no me dejes caer en tentación. Mi prioridad es librarme del mal, es el camino del amor. Mi prioridad es hacer la voluntad de Dios para llegar a Él.

Pedimos a la Virgen que nos ayude a purificar nuestras actitudes para hacerlas cada vez más cristianas.

Oramos por los frutos del sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.wordpress.com/2014/09/30/oracion-a-la-santa-familia/

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