Escoge la parte mejor. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 10, 38-42

Sólo el amor es necesario. Los esposos acogemos el amor de Dios en la oración juntos y cuando nos acogemos el uno al otro como un don Suyo.

EVANGELIO

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose. dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Palabra del Señor.
Notas: Próximas misiones.

  • Anuncio en Pamplona: Lunes 8 de octubre a las 20h en el Seminario de Pamplona.
  • Anuncios en Sevilla:
    • Viernes 19 de octubre 20:30 h. Parroquia de San Sebastián (Salón San Juan Pablo II)
    • Sábado 20 de octubre 18:30 h. Parroquia Santiago el Mayor. Calle Ponce de León s/n. 41710 Utrera (Sevilla)
  • Retiro en Barcelona: 26, 27 y 28 de octubre (Casa de Espiritualidad María Inmaculada. Tiana). Infórmate aquí: http://wp.me/p6AdRz-1mY
  • Anuncio en Madrid: 20 de noviembre 20:30h en la parroquia de San Juan Crisóstomo.
  • Retiro en Valladolid: 23, 24 y 25 de noviembre (Casa de Espiritualidad Sagrado Corazón)
  • Retiro en Pamplona: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier)
  • Ver más en http://proyectoamorconyugal.es/misiones-y-noticias/

Escoge la parte mejor.

Solo una (cosa) es necesaria. Sólo el amor es necesario, y el amor tiene dos partes: Mi acogida del amor de Dios, y mi entrega a los demás. María escogió la mejor parte, la de acoger el amor de Dios. Es la mejor parte, porque si no nos llenamos del amor de Dios ¿qué hay en mi interior? ¿Qué puedo yo entregar? Una vez que quiero acoger por encima de todo el amor de Dios, nadie me lo podrá quitar.

Los esposos acogemos el amor de Dios en la oración juntos. Qué bonito es cuando los esposos nos sentamos a los pies de Jesús para escuchar Su palabra. ¡Qué gratificante! Experimentamos cómo nos envuelve el Espíritu, cómo nos inunda. Y después de eso, cuánto tenemos para darnos.

Y acogemos el amor de Dios, cuando nos acogemos el uno al otro como un don. Es la parte más importante de nuestro amor. Si no sé reconocer el amor de Dios en lo que he recibido de Él en mi esposo, ¿cómo pretendo amarle? Solemos ir de protas, y pensar en el amor por lo que hacemos. Ya me cuesta reconocer y poner en práctica la parte del amor en la que yo me entrego. Pero más aún me cuesta reconocer esa parte del amor en la que yo te acojo como eres, como un don de Dios, y esa, es la mejor parte.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Teresa: Ramón, primero me costó entregarme a ti. Estaba todo el día midiendo cuánto te entregabas tú, para responderte en la misma medida. Entonces descubrí el amor que Dios me tiene, que es infinito, y Él me pidió que, como respuesta a su infinito amor, te amase a ti. Entonces empecé a entregarme a ti, pero la verdad es que seguía mirando de reojo lo que tú me amabas a mí, para pesarlo. Ahora he descubierto algo nuevo, he descubierto cuánto me ama Dios por haberme entregado a este esposo mío que eres tú. Por mi dureza de corazón no era capaz de verlo, pero ahora lo veo. Eres mi camino hacia Dios, tal como eres. Ahora puedo amarte con todas mis fuerzas, sin mirar cuánto te esfuerzas, porque ya no te quiero por lo que haces, sino por quién eres: Un don de Dios.
Ramón: Has hecho que se me salten las lágrimas, Teresa. Gracias por quererme de verdad, tal como soy. Gracias por hacerme sentir un don de Dios para ti. Ahora sí que he descubierto que el amor es imparable.

Madre,

Que acojamos el amor de Dios para que nadie nos lo quite nunca. Sin Él ¿a dónde iríamos? Alabado sea el Señor por amarnos tanto y compartir Su amor con nosotros. Que acojamos a Dios también en el esposo. Gracias Señor por el inmenso don de mi esposo.

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