Encontrad los milagros en vuestra vida. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 11, 20-24

Encontrad los milagros en vuestra vida.

 

En pocos sitios se han hecho tangos milagros como en nuestro entorno. Ya decíamos el otro día que la separación de las aguas del Mar Rojo, es mucho más fácil para Dios que unir un matrimonio, porque al fin y al cabo las aguas no tienen libertad. Son dóciles a las leyes de la naturaleza que Dios mismo creó, pero para Dios, unir a un hombre y una mujer en matrimonio, es mucho más milagroso, puesto que necesita de su sí.

Nosotros damos testimonio. Hemos visto cómo nuestro matrimonio, que se estaba destruyendo por la rutina y otras muchas distracciones o prioridades, se ha convertido en nuestro tesoro. Nuestra ofrenda a Dios.

El Señor nos ha revelado mutuamente la belleza del otro, una belleza como criaturas suyas, que no se ve con los ojos de este mundo. Es la belleza del que sufre por ti, del que se entrega por ti, de la que es madre, del que es padre, de los que trabajan, se caen y vuelven a levantarse, se animan mutuamente… Es la belleza de dos que comparten una vida y se hacen entrega de su intimidad. Y sólo ellos pueden ver su belleza mutua en su oración ante Dios.

El Señor nos ha enseñado que somos una ayuda adecuada el uno para el otro para volver a Él. Que nuestras diferencias son nuestros puntos de unión. Nos ha enseñado a que nuestra unión conyugal sea una oración. Él nos ha dado fuerzas para compartirlo todo, y mostrarnos tal como somos, con nuestras flaquezas y nuestro pecado también. Él nos ha mostrado la dignidad del matrimonio como imagen de quien Él es. Nos ha alimentado con su cuerpo, fuente del amor, de la entrega y de la vida. Nos ha hecho entender el tesoro de la Eucaristía. Nos ha hecho fieles a la oración personal con Él, juntos y en familia. Está transformando nuestro amor humano en su Caridad Divina. No somos dignos…

El señor ha hecho tantos milagros con nosotros… Nuestro hogar es nuestro Cafarnaún. Y queremos responderle para escalar juntos el cielo.

Hablamos de lo nuestro, que es lo que conocemos más a fondo, pero también hemos presenciado cómo muchos matrimonios de Proyecto Amor se han salvado. Hemos visto cómo para ellos su prioridad es el matrimonio. Hemos oído su testimonio. Y darán vida, y este Proyecto de Amor se trasmitirá a sus hijos y a los hijos de sus hijos, si son fieles, generación tras generación, por obra de la Santísima Virgen.

Los milagros que estamos viendo merecen una respuesta más exigente. Merecen que dejemos de una vez por todas nuestro orgullo a un lado y nos entreguemos el uno al otro hasta el extremo. Que cada uno abandone aquello que le impide ser uno con su esposo/a, pereza, egoísmo, falta de oración…

Señor, haznos fieles a tu llamada. Madre, llévanos en tu regazo. Alabado y bendito seas por siempre, Señor.

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