El Apocalipsis llega también al matrimonio. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 21, 20-28

EVANGELIO
Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 20-28
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción.
Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito.
¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días!
Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo.
Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora.
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.»

Palabra del Señor.

El Apocalipsis llega también al matrimonio.

El Papa Francisco compara este Evangelio con la situación que vivimos en la actualidad. Nuestra fe está “sitiada”, porque no está permitido hablar de Dios. Los signos religiosos se eliminan por obediencia a los poderes mundanos. Este es, según el Papa, el centro de este fin. Entonces vendrá Él: “Y verán al Hijo del hombre venir sobre una nube con gran poder y gloria”, termina diciendo el Pontífice en su homilía del 28/11/13.

En el matrimonio para un poco igual. Parece que cuando se habla a los novios de su vocación, no se debe hablar mucho de Dios, para no espantarlos. O cuando hablamos del matrimonio a unos esposos cuya relación está en un punto crítico o al menos bastante deteriorada, parece que no se recomienda hablarles de Dios. La pregunta es ¿Entonces de qué hablamos?. Si nuestra vocación es una llamada de Dios al amor, si nuestro matrimonio es una relación de comunión a imagen de la de la Santísisma Trinidad, si estamos llamados a vivir entre los esposos la misma caridad de Cristo que se dona sobre la cruz, ¿Cómo hablar del matrimonio sin hablar de Dios?.

El matrimonio está también “sitiado”. Ha sido pisoteado por los poderes de este mundo y se ha mundanizado. Hay angustia en la gente, algunos van medio enloquecidos sin saber ni a dónde se dirigen, se tambalean todos los principios, las referencias que un día parecían inamovibles… hay miedo y ansiedad ¿No es cierto?.

Pero no debemos caer en la desesperanza. Al contrario: “Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación”. Nuestro sacramento del matrimonio sigue recibiendo al Señor que viene a nuestro compromiso todos los días, para dignificarlo como lo que es, a imagen de Dios mismo. Nos sentimos orgullosos de responder a una vocación tan GRANDE. No nos vamos a conformar con menos.

Rogamos a María Santísima por todos los esposos que no han descubierto esa grandeza, y por aquellos cuya relación está en crisis o se ha roto, para que el Señor acuda en su ayuda y los cargue sobre sus hombros. A ellos nos envía, porque conoce su sufrimiento. El Señor es el Hijo del hombre que viene con todo el poder y toda la gloria.

Oramos por los frutos del sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.wordpress.com/2014/09/30/oracion-a-la-santa-familia/

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