El verdadero cambio - Proyecto Amor Conyugal

¿Dónde está el verdadero cambio? Comentario del Evangelio del Evangelio para Matrimonios: Juan 3, 5a. 7b-15

EVANGELIO

Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre
Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 5a. 7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».
Nicodemo le preguntó:
«¿Cómo puede suceder eso?»
Le contestó Jesús:
«¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? En verdad, en verdad te digo; hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • 1ª catequesis en Sevilla: Para nuevos grupos. Día 13 de abril, a última hora de la tarde en la parroquia San Juan Pablo II. 14 de abril a las 11:30 en la parroquia del Corpus Christi.
  • Anuncios en Mallorca:
    • 20 de abril a las 19h: Parroquia Santa Martarita (Inicio calle San Miguel) y
    • 21 de abril a las 20h Parroquia Sant Marçal (Sa Cabaneta)
  • Retiro en Sevilla: 4 de mayo (a las 18:30) al 6 de mayo (a las 17:30). infórmate en el siguiente enlace: https://wp.me/p6AdRz-XT.
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio.
  • Retiro en Córdoba: 29 y 30 de junio y 1 de julio.

¿Dónde está el verdadero cambio?

Pensábamos como muchos: “Tenemos problemas de comunicación”. Pero era una forma muy profana de entender las heridas de nuestro amor. ¿Cuántas veces habla Cristo en el Evangelio de los problemas de comunicación? Ninguna. Hoy entra Él en el quid de la cuestión: Necesitábamos un cambio en el corazón, necesitábamos nacer del Espíritu. Eso es lo que salvaría nuestro matrimonio.

Que nos arranque nuestro corazón de piedra y nos dé un corazón de carne. Y ¿Cómo nacer del Espíritu? Abiertos a la Gracia y viviendo como Dios quiere. Viviendo las Bienaventuranzas en el matrimonio.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Miguel y Lola: Nosotros queremos crecer en nuestro amor. Queremos hacer lo que haga falta para paladear el amor de Dios entre nosotros.
Matrimonio Tutor: ¿Estáis seguros?
Miguel y Lola: Sí, lo estamos.
Matrimonio Tutor: Hay que renunciar mucho a uno mismo ¿Vale? Ahí va: Si quieres vivir la Caridad Conyugal, tenéis que ser pobres de espíritu no teniendo apegos por nada terrenal ni vanidoso, debéis llorar por amor, ser mansos y no te enfrentaros, desear la justicia Divina y dejar que sea Él quien la imparta y no vosotros, ser misericordiosos con las debilidades y pecados del otro, ser limpios de corazón en vuestra mirada mutua mirándoos como Dios os mira, buscar la paz que viene como fruto del sacrificio y, por último, tenéis que aceptar ser perseguidos por el otro.
Miguel y Lola: Pues sí, nos lo ponéis difícil. Pero no vemos las ventajas.
Matrimonio Tutor: Las ventajas que obtendréis son las siguientes: En vuestro hogar reinará Dios, seréis consolados por Él siempre que sufráis, seréis dueños del mundo porque el mundo no os dominará, seréis saciados porque nada os llenará como el amor que viviréis, alcanzaréis misericordia entre vosotros y de Dios, seréis capaces de ver a Dios en vuestro esposo y en cada situación que vivís, seréis reconocidos con la mayor dignidad: La de hijos de Dios, y vuestro será el Reino de los cielos. Vivid así vuestro matrimonio y veréis grandes milagros.
Miguel y Lola: ¡Qué pasada! Decimos “sí” a Dios.

Madre,

Qué hermoso es el camino hacia Dios. Es duro, pero tremendamente hermoso. Es un camino de agradecimiento, de alabanza y de gloria. Danos fuerzas para recorrerlo, para que no nos perdamos todos los tesoros que Dios tiene preparados para nosotros. Alabado sea el Señor por siempre. Amén.

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