Cosechando confianza. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 9, 7-9

EVANGELIO

A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién este de quien oigo semejantes cosas?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía:
«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».
Y tenía ganas de verlo.

Palabra del Señor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión!

Cosechando confianza.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Dice Crisóstomo: “Los pecadores temen lo que conocen y lo que ignoran, se asustan de las sombras, sospechan de todo y se estremecen al menor ruido.” La frase de Herodes denota inquietud “No sabía a qué atenerse”. Cuando el hombre rompe amarras con Dios como Padre, el mundo pasa de ser un hogar en el que puede estar tranquilo porque el Padre cuida de él, a ser un lugar inhóspito. ¿Vivo con miedo o con preocupaciones?.
Hay tantas variables en la vida que nos pueden dar motivos de preocupación: Relaciones matrimoniales (Fidelidad, respeto, desgaste, rutina…), Relaciones con los hijos (Adolescencia, desarrollo, maduración, su futuro…), Salud (La nuestra o la de nuestros familiares), Dinero (Hipoteca, trabajo…), Poder (Competitividad, zancadillas…), Imagen (Críticas, faltas de respeto, atentados contra la dignidad…), Delincuencia, Accidentes…
Para confiar en Dios, no basta con “creer” que existe. Es necesario tener una relación íntima y haber comprobado que interviene en mi vida. Lo mismo ocurre con muchos matrimonios, que conviven juntos, comparten hijos, hogar, amigos… pero no se conocen, no comparten su intimidad y por lo tanto no confían el uno en el otro e incluso pueden llegar a sospechar de su fidelidad. Cultivando la relación de intimidad en el matrimonio se cosecha el conocimiento mutuo y a la confianza.

Aterrizado a la vida matrimonial:

(En una reunión entre hermanos)
Claudia: Lo que le ha pasado a nuestra hermana Ana es una pasada. Se les ve tan cambiados a los dos y tan bien…
Luis: Y ¿A qué se debe tanto cambio?
Claudia: Dicen que se reúnen periódicamente con un grupo de matrimonios. A mí me gustaría ir, por curiosear un poco.
Miguel: Eso es que tu cuñado ha decidido dejarse dominar y aguantar. Aquí no hay magia. ¿No ves que antes no callaba ni debajo del agua y ahora, es a todo: “Sí cariño”?
Luis: Sí, pero te digo yo que él no cambia así como así. Yo creo que, ella le vio las orejas al lobo porque si tu cuñado la dejaba ¿Cómo iba a seguir con su ritmo de vida? Así que ya no le toca tanto las narices a él y así está más tranquilo.
…….
Marta: Ese cambio es imposible. Ellos son incapaces de cambiar de esa manera, y sobre todo mantenerse tantos meses que llevan así. Yo sí creo que ahí hay algo sobrenatural. Lo que dicen ellos: Que han puesto a Dios de verdad en su vida y Él les está ayudando y dándole un buen cepillado a su relación.

Señor,

Nosotros sabemos que Tú eres el Hijo de Dios, y que sólo Tú tienes palabras de Vida eterna. Envíanos tu Espíritu Santo. Queremos conocerte mejor para seguirte y amarte en mi esposo y en mis hijos, como Tú Amas.

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