Como plantas “samurái”. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 15, 1-8

EVANGELIO

El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante
Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Retiro en Sevilla: 4 de mayo (a las 18:30) al 6 de mayo (a las 17:30). infórmate en el siguiente enlace: https://wp.me/p6AdRz-XT.
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio. Se abrirá la inscripción el viernes 4 de mayo a las 20h. Para informarte pincha aquí: https://wp.me/p6AdRz-FX
  • Retiro en Córdoba: 29 y 30 de junio y 1 de julio.

Como plantas “samurái”.

Esto de la poda, parece que nos hace poca gracia. Andamos intentando escabullirnos de ella. Me imagino a las plantas en tiempo de poda esquivando las tijeras de podar en plan Matrix, para evitar el tajo. El Espíritu me quiere podar con las circunstancias del día a día, con las diferencias de mi esposo que me incomodan, o con sus pecados, o con los míos. Todo ello me saca de mi zona de confort. Hace mi “yo” más elástico, abierto a otros, sencillo, tierno. Y yo me resisto, y me quejo. Pero luego pido humildad, pido mansedumbre, pido que haya amor en mi vida… ¿Pero si no te has dejado? Le diría el jardinero a la planta “samurái” que en primavera vive las consecuencias y no es capaz de echar flores.

Si quiero que haya frutos de amor, tengo que dejarme podar. Ahora duele, pero luego mola.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Antonio: Señor, gracias porque arreglé la silla de la cocina y mi esposa no me lo ha agradecido. Tengo la oportunidad de hacer un servicio sin recibir nada a cambio. Gracias porque intenté dejarlo todo como a ella le gusta, la ventana abierta, las zapatillas en su sitio… pero anoche me olvidé de bajar la basura, y eso la ha molestado. Gracias Señor porque descubro mi amor limitado y me ayuda a no exigirle a ella la perfección. En la cena, me volvió a sacar aquel daño que le hice cuando éramos recién casados, y me lo recriminó como si se lo hubiera hecho hoy mismo. Gracias Señor porque me ayudaste a mirarla con misericordia y ver su corazón herido en lugar de reaccionar defendiéndome. Gracias también porque ha comprado cortinas nuevas y eso significa que me toca colgarlas. Espero hacerlo con amor y con una sonrisa, aunque tú sabes la pereza que me da, además de que no entiendo para qué hace falta cambiar las cortinas si las anteriores estaban bien. Al menos eso creo yo…
Marta: Señor, quedé con él a las 5 de la tarde, y llegó tarde y sin avisar. Gracias porque tuve la oportunidad de amarle en esa situación, me ayudó a crecer en paciencia y no mirarme a pesar de sentirme poco valorada. Y cuando se ha puesto nervioso por el tráfico que tanto le molesta, te pedí ayuda para no responder mal y me ayudaste y conseguí tranquilizarle con cariño. Gracias Señor porque me ayudaste a salir de mí para entrar en su corazón y sanarlo.
Ambos juntos: Gracias Señor por la ayuda que has puesto a mi lado para hacernos uno y así llegar hasta ti.

Madre,

El Señor poda a los que más le aman. A veces nos cansamos y otras veces nos parece que la poda no acaba nunca y no terminamos de ver los resultados. Pero el Señor sabe más. Confiamos en Él. Gracias por esas florecillas que vemos salir ya de nuestras ramas, porque nos llenan de esperanza. Alabado sea el Señor que hace nuevas todas las cosas.

2 pensamientos en “Como plantas “samurái”. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 15, 1-8

  1. Fátima

    Alabado seas Señor por las pequeñas podas!
    Alabado seas Señor por las podas radicales que haces en mí cuando las necesito!
    Alabado seas Señor porque conoces mi debilidad y mi pequeñez y en esas podas siempre tengo tu Palabra que me consuela!
    No permitas que nos apartemos de Ti, y líbranos del mal. Amén!!

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