Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

No a mí, Sí a Ti. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 9, 22-25

EVANGELIO

El que pierda su vida por mi causa la salvará
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 22-25

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncios en Sevilla en febrero:
    • 23: Real Club de Golf de Sevilla. 20:30 Organiza Parroquia de San Juan Pablo II
    • 24 COF de Triana
    • 25: Parroquia del Corpus Christi 11:30 Avda, de la Palmera 39.
  • Anuncio en Pamplona: Domingo 11 de marzo a las 13h en la Parroquia de San Fermín.
  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo (No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados)

No a mí, Sí a Ti.

Traduzcamos la primera frase del este Evangelio a nuestra vocación: El esposo que es hijo de Dios, tiene que padecer mucho, ser desechado, morir a sí mismo, y resucitar con Cristo como la unión de dos. La frase suena bastante fuerte, pero el Señor insiste: Si algún esposo quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, cargue sobre sí los pecados de su cónyuge cada día y me siga. Habrá que probar a seguirle ¿no?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paco: Ya viene con el careto. Verás la que me va a caer… me toca tragarme el orgullo y escucharla. Señor, ayúdame. Si es posible, pase de mí este cáliz… (Oración en el huerto)
Marta: Me dijo que era una mandona, sólo porque me preocupo de que las cosas de la casa estén en condiciones… (El juicio injusto)
Juan: Es como un castigo, un maltrato sicológico. Tenías que ver cómo se pone conmigo… Me insulta, me amenaza… Eso no es admisible. (Flagelación)
Julia: Me toma por tonta, me ridiculiza, se mofa de mí (La coronación de espinas)
Andrés: Está siempre quejándose de mí delante de todo el mundo… (Carga con la cruz)
Marga: Pasa de mí, no me tiene en cuenta para nada… ya no tiene ningún detalle conmigo. (No lloréis por mí)
Jaime: Veo mi orgullo, me doy cuenta de que soy incapaz de no defenderme cuando me acusa de algo injustamente. Y salto como un resorte. No lo puedo evitar. ¿Cuándo me librará Dios de esta carga? (1ª caída)
Ana: Lo intento, una y otra vez, pero no hay manera. No puedo con este hombre. Nuestro matrimonio no va a ningún lado… (2ª caída)
Ramón: Una vez más, te pido que no metas a tu madre en nuestros asuntos… (Se reparten sus vestiduras y lo dejan desnudo)
Laura: No puedo perdonarle lo que me hizo. Una infidelidad, es mucho. No puedo quitármelo de la cabeza. Quiero, pero no puedo. Es superior a mis fuerzas. (Clavado en la cruz)

(El esposo que quiera amar como yo amo, que coja su cruz y me siga).

Madre,

Sé que tú estás también a los pies de mi cruz. Dame el consuelo que necesito, porque quiero decirle que Sí al Padre, para que resucite nuestro matrimonio. Amén.

Vía Crucis Conyugal:

Vía Crucis del Matrimonio 1

Vía Crucis del Matrimonio 1

 

“Ciertamente el matrimonio corresponde a la vocación de los cristianos cuando refleja el amor que Cristo-Esposo entrega a la Iglesia, su esposa”. (San Juan Pablo II: Audiencia 18 de agosto de 1982)

Esposos, unámonos a la Pasión de Cristo desde nuestra vocación conyugal. Recemos cada día una estación los esposos juntos.

ORACIÓN PREPARATORIA
R/ Espíritu Santo, con tu fuerza, ayúdanos a orar, Jesús, estamos aquí ante Ti, dispuestos a acompañarte en este camino de amor y sufrimiento redentor. Queremos meditar los acontecimientos que viviste tan intensamente y por amor a nosotros: desde la oración del huerto hasta Tu muerte y sepultura. Nuestros pecados han sido la causa de tanto dolor, te pedimos perdón y prometemos no ofenderte más. ¡Muéstranos Tu amor para gloria de Dios! Padre, queremos cumplir Tu voluntad, de amarnos de verdad a imagen de Jesucristo Tu Hijo y nuestro Señor.
María, Tú que siempre estuviste cerca de tu Hijo, ayúdanos a “tener los mismos sentimientos” que tuvo Cristo Jesús. Tú, que permaneciste fiel al pie de la cruz, muéstranos el camino de la fidelidad.

1ª Estación

La oración en el huerto de los olivos

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Padrenuestro y un Avemaría.

Sigamos a Cristo, que en el Huerto de los Olivos se entrega a la voluntad del Padre y nos pide velar y orar para no caer en tentación.
La Última Cena ha sido la despedida, rebosante de cariño hacia los suyos. Después Jesús va con ellos al Huerto de los Olivos y allí ora al Padre. Es el momento de aceptar con obediencia de hijo la voluntad divina.

Del Evangelio según San Lucas 22, 39-46.

Salió [Jesús] y fue como de costumbre, al monte de los Olivos; le siguieron también los discípulos. Llegado al lugar, les dijo: Orad para no caer en tentación. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y puesto de rodillas, oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y entrando en agonía oraba con más intensidad. Y le vino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo. Cuando se levantó de la oración y llegó hasta los
discípulos, los encontró adormilados por la tristeza. Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en tentación.
(cf. Mt 26, 47-56; Mc 14, 43-50; Jn 18, 3-12).

Comentario

En el huerto de los olivos, Jesús se echa sobre sí los pecados de los hombres, se entrega a la oración y a la obediencia.
En momentos importantes de su vida, Jesús reza: Vuelve los ojos al Padre y entabla con Él un diálogo lleno de amor y confianza: “Y entrando en agonía oraba con más intensidad”. Jesús Nos insiste en la importancia vital de orar para no caer en tentación.
Es en la intimidad de la oración donde descubre, donde también nosotros descubrimos, la voluntad del Padre, y de donde sacamos las fuerzas.
La obediencia de someterse a la Palabra, nace de la confianza absoluta en el amor de un Padre que nos amó primero. La palabra obediencia proviene del latín, (ob-audiere): Saber escuchar abierto a la acción.
Jesús entra en diálogo con el Padre, le escuchó atentamente y decidió con libertad.
El poco apoyo de Sus amigos, la visión de los tormentos, la agonía del pecado en los matrimonios, tantas almas que se autodestruyen y destruyen a sus familias… Todo esto, hace que Jesús sienta tristeza y angustia hasta sudar gotas de sangre. Getsemaní fue un
dolor desgarrador. Pide a sus amigos: “quedaos aquí velando conmigo”, pero ellos duermen, no saben ofrecerle el consuelo de estar a su lado.
Quizás hoy o tal vez ayer, yo también me quedé dormido, no supe ver el dolor que estaba atravesando mi esposo, quizás lo percibí, pero no quise acompañarle, apoyarle, consolarle o estaba harto de sus quejas.
Jesús mira al Padre y le dice: No se haga mi voluntad sino la tuya. Sale de sí, de su dolor, para amar. No huye, se entrega por amor al Padre y a nosotros. ¿Cuántas veces hago mi voluntad y no la de mi esposo? ¿Cuántas veces me empeño en llevar razón, hasta enfadarme si es necesario? ¡Maldito orgullo! ¿Por qué me cuesta tanto entender que el amor siempre debe estar por encima de la razón”?.
Miro a Jesús y le sigo: «¡Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz! Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42). Dos voluntades se enfrentan por un momento, para confluir luego en un abandono de amor ya anunciado por Jesús: «Es necesario que el mundo comprenda que amo al Padre, y que lo que el Padre me manda, yo lo hago» (Jn 14,31).
¡Despierta! Jesús te necesita, te espera en el corazón de tu esposo, ¡ve a su lado!
Los momentos difíciles son momentos para intensificar la oración juntos, pues aunque el Espíritu está presto, la carne es débil. Sólo la oración que brota del corazón, y la unión de ambos en esa intimidad, puede transformarnos y ayudarnos a vencer cualquier batalla. Esto hace el amor ¡Más fuerte que la muerte!

Oración

Señor, me emociona Tu entrega sin condiciones. En la dificultad buscas la oración, la unión íntima con el Padre. Yo, que tantas veces hago mi voluntad y me olvido de la Tuya, me olvido de mi esposo y la tristeza me adormila. Quiero pedirte la fuerza para estar despierto, estar unido a mi esposo. Sin mirarme yo, siendo su ayuda adecuada, acudir juntos al Padre en los momentos de alegría o tristeza, de esperanza o desaliento, para conocer su voluntad y aprender juntos a amarla. Para entregarnos con presteza a lo que nos pidas. Jesús, Hermano nuestro, que para abrir a todos los hombres el camino de la Pascua has querido experimentar la tentación y el miedo, enséñanos a refugiarnos en Ti, y a repetir Tus palabras de abandono y entrega a la voluntad del Padre y de nuestro cónyuge. Haz que conozcamos el poder de Tu amor sin límites (cf. Jn 13,1), del amor que consiste en dar la vida por los amigos (cf. Jn 15,13). Amén.

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia

Sí, puede haber secretos. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 6, 1-6.16-18

EVANGELIO

Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncios en Sevilla en febrero:
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  • Anuncio en Pamplona: Domingo 11 de marzo a las 13h en la Parroquia de San Fermín.
  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo (No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados)

Sí, puede haber secretos.

Hoy, miércoles de ceniza, empezamos la cuaresma. Proponemos que recéis juntos ese Viacrucis del matrimonio que distribuimos desde Proyecto Amor Conyugal. Una estación cada día, durante los 40 días. Una estación que viviremos con el Señor, uniendo nuestros sacrificios a los de Él, para unirnos así a Él en Su Pasión. Y también es día de los enamorados ¡Felicidades esposos! A celebrarlo, mejor el fin de semana, para respetar el ayuno y la abstinencia…

Solemos hablar de compartirlo todo entre los esposos, pero si algo no hay que compartir, es el esfuerzo que hacemos el uno por el otro. Así, tu sacrificio quedará en lo secreto, y Tu Padre que ve en lo secreto, te lo recompensará. Si tu esposo no reconoce tu esfuerzo, alégrate, porque si te lo reconociese, ya has recibido tu paga. Sin embargo, si no te lo reconoce, tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará.

Una de esas estaciones del Viacrucis, es esa en la que Jesús se encuentra con las mujeres que lloran. Y Él, en lugar de auto compadecerse, les dice: No lloréis por mí, llorad por vosotras… ¿Tenía Jesús motivos para que llorasen por Él en Su pasión, cargado con la Cruz, flagelado, con la corona de espinas, condenado injustamente…? Sin embargo, Él ofrece Su sacrificio, no para que se lo reconozcan y le alaben por ello, sino por nuestra salvación. Y el Padre, que ve en lo secreto, se lo recompensó y nos perdonó.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ramón: Llevo un día de trabajo intenso. Llego a casa y mi esposa me pide que haga esto y aquello… Y más cosas… y mañana madrugo mucho y ella no lo está teniendo en cuenta. Y esta es la oportunidad que me das, Señor, de ofrecer este sacrificio uniéndolo al Tuyo, por la salvación de mi esposa y de mis hijos.
María (esposa de Ramón): Han surgido hoy tantos inconvenientes… Estoy que no doy más de sí, no puedo tirar de mí, he superado mi límite, y tengo que seguir. Pero doy gracias a Dios por estas oportunidades que me da para unirme a Él por la salvación de mi esposo y de mis hijos.
(Y el matrimonio de Ramón y María dio mucho fruto, entre ellos y a su alrededor).

Madre,

Qué valor más grande tiene el sacrificio humano, desde que Cristo lo elevó y nos dio esa capacidad tan grande de unirnos a Él, de ser corredentores con Él. Alabado sea el Señor que nos une a su obra redentora. Nosotros tenemos también mucho que purificar, y para ello, el sacrificio nos viene de cine. No nos gusta, pero purifica y redime. Esta cuaresma tenemos la oportunidad. A aprovecharla!! Gracias, Señor.

Descansábamos en Dios. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 8, 14-21

EVANGELIO

Evitad la levadura de los fariseos y de Herodes
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca.
Y Jesús les ordenaba diciendo:
«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».
Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.
Dándose cuenta, les dijo Jesús:
«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?»
Ellos contestaron:
«Doce»
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».
Le respondieron:
«Siete».
Él les dijo:
«¿Y no acabáis de comprender?».

Palabra del Señor.

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Descansábamos en Dios.

Una de las diferencias más importantes entre María, la Llena de Gracia, y nosotros, es que Ella guardaba todas las cosas de Dios meditándolas en Su corazón y nosotros nos olvidamos de ellas. Cuántos regalos nos ha dado Dios a lo largo de nuestra vida, cuántas muestras de amor, cuántas muestras de Su grandeza, de Su bondad, y todavía no acabamos de fiarnos de Él. María se alegra en Dios y a nosotros nos falta alegría, porque la alegría está en Él y nuestro corazón está disperso, está dividido con las cosas de este mundo. Pero ¿cómo vivir en este mundo teniendo nuestro corazón puesto en las cosas de Dios? Veamos este caso.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: Estaba triste, y ni siquiera sabía muy bien por qué. Como cada día, entré en oración con mi esposo, y los dos empezamos a comentar el Evangelio. Vi cómo se emocionaba hablando de Dios, de lo que había cambiado su vida. El pobre lo había pasado mal aquel día, con mucha presión, con mucho estrés, pero él, estaba enamorado de Dios y me estaba haciendo vibrar con su fe. No hacía mucho que había oído unos MP3 con las cartas de Santa Teresita de Lisieux, y se había asombrado de lo que aquella mujer amaba a Dios y cómo ese amor se lo contagiaba. Aquella noche era él quien me lo estaba transmitiendo a mí. Yo, que iba a tener una oración seca, de aquellas de “Señor, ayúdame a ser mejor…” de repente, la oración de mi esposo me había calentado el corazón, y tuve una oración de alabanza preciosa. Me sentía plena, llena, alegre, feliz. Mi corazón y el de mi esposo, descansaban en Dios. ¿Qué más daba todo lo demás? ¿Qué más podía pedir?

Madre,

Dios nos da mucho, Dios es muy bueno con nosotros, y no tenemos derecho a quejarnos. Para empezar, nos da una Madre que es para darle Gloria el resto de nuestra vida. Es tan hermoso tenerte como Madre… Y para seguir, nos da la dignidad de poder amar como Él ama, y eso es mucho. Sólo el ser humano puede decidir darse, y cuando se da, descubre quién es y el valor que Dios ha puesto en él. Sí, nos cuesta vivir en Dios, pero la vida cambia tanto, las circunstancias cambian tanto, la vida se vuelve nueva, hermosa, santa. Todo cobra sentido, todo tiene un destino: Dios mismo. Amén.

No noto que me quieras. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 8, 11-13

EVANGELIO

¿Por qué esta generación reclama un signo?
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

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No noto que me quieras.

Jesús suspira profundamente. Se va, sin dar explicaciones. Parece que se marcha enfadado. Exigirle pruebas a Dios es muy feo y no somos quién para hacerlo. A veces actuamos como los fariseos y pedimos señales a Dios, cuando tenemos todos los días signos del inmenso amor que nos tiene. ¿Qué más signo que la vida? ¿Qué mas signo que la Eucaristía? ¿Qué más signo que el de Jesús que se entrega en la Cruz por ti y por mí?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Teresa: Hace tiempo que no noto que me quieras. Necesito una prueba de que me quieres.
Manolo: ¿Una prueba? Me he casado contigo. ¿Más pruebas quieres? Te he entregado mi vida. Soy la única persona en el mundo que te ha entregado la vida y por tanto, soy la persona que más te quiere en el mundo ¿No te parece?
Teresa: Ya, pero últimamente, parece que te has olvidado de que me entregaste tu vida, porque no hace más que pensar en ti.
Manolo: Touché. Tengo que mejorar, lo sé. Pero mi “sí” ha sido, es y será definitivo. Te amo Teresa, hasta que la muerte nos separe. Te pido perdón por las veces que no te doy todo lo que necesitas. Y le pido a Dios que me ayude a ser fiel en mi promesa de amor a ti. Porque Él es fiel y Él no nos deja nunca.
Teresa: Te pido perdón yo a ti por pedirte una prueba de amor. Eso no es amar. No sé qué me pasa, pero últimamente estoy un poco triste. ¿Me ayudas?
Manolo: Claro, mujer. Encantado de ser tu ayuda adecuada.

Madre,

Cuántas veces discutimos porque no recibimos una prueba de amor. Jesús se va sin dar ninguna prueba. El amor no exige pruebas, pero a Jesús, después de su entrega hasta la muerte, sí que no tenemos derecho a pedirle pruebas. Sólo podemos dirigirle agradecimientos. Gracias, Señor. Gracias.