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Hacer sagradas las cosas. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 14, 12a. 22-25

EVANGELIO

Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 14, 12a. 22-25

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, Jesús tomó pan, y pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:
«Tomad, esto es mi cuerpo».
Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo:
«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncio en Valladolid: Mañana viernes 25 de mayo, a las 20h en el Centro de Espiritualidad del Corazón de Jesús. Calle del Santuario, 26, 47002 Valladolid.
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio.  Para informarte pincha aquí: https://wp.me/p6AdRz-FX
  • Retiro en Córdoba: Fechas 29 y 30 de junio y 1 de julio. Para informarte e inscribirte pincha aquí: http://proyectoamorconyugal.es/retiro-de-matrimonios-cordoba/

Hacer sagradas las cosas.

Hoy celebramos el día de María Auxiliadora. Nunca había profundizado en esta advocación, que resalta la faceta de Ntra. Madre como Auxiliadora. Ahora, desde Proyecto Amor Conyugal, contemplo cómo Ella está empujando para auxiliar y salvar a muchos matrimonios y familias. Lo noto en la fuerza con la que nos empuja y los milagros que hace y de los que somos testigos.

También celebramos la Memoria de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. El sacerdote es un hombre, escogido entre los hombres, constituido como mediador entre Dios y los hombres, para ofrecer dones y sacrificios en reparación por los pecados. Ofrece sacrificios a Dios como tributo al Creador. Así, Jesucristo se ofrece como sacrificio por la redención de la culpa de los hombres.

Por el bautismo nos hacemos partícipes del sacerdocio de Cristo, como parte de Él que somos. Así que, nos corresponde ofrecernos nosotros también como sacrificio por la culpa de los hombres. Y me pregunto: Yo, que además soy esposo ¿me empeño en demostrar que mi cónyuge es quien tiene la culpa para que se lleve el castigo merecido o me ofrezco por la culpa de mi esposo? ¿Actúo como el demonio acusador o como Cristo sacerdote?

¡Que honor me ofrece el Señor! Poder ofrecerme en sacrifico con Él por la salvación de mi esposo y de mis hijos. Sacrificio: Sacro + facere, es decir, hacer sagradas las cosas. No hay mayor dignidad.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Laura: No, perdona, has sido tú quien ha empezado.
Jaime: ¿Yo? Pero si has llegado aquí con una cara de amargada que no veas y hablándome de muy malas formas.
Laura: La culpa es tuya, por irte esta mañana y dejar todo lo del desayuno tirado.
Jaime: Y ¿qué quieres que haga? He tenido que esperar a que acabaras de ducharte, ¡Llegaba tarde! Si no te echases tantos potingues en el pelo… encima luego llega uno y resbala la ducha de una manera que un día nos vamos a matar ahí alguno…
El Señor (entre los dos esposos): Padre, ninguno quiere cargar con esta culpa. Y ahora se hacen daño los dos por su orgullo. Yo me ofrezco, Padre, para cargar con sus culpas. No se las tengas en cuenta.
El Padre: Si supieran el daño que se hacen y el dolor que nos causa verlos así, cuando fueron creados para ser una ayuda mutua, para excusarse, para ayudar a redimirse mutuamente. Creamos un matrimonio precioso y se empeñan en convertirlo en una batalla constante llena de desprecios mutuos. Me duele tanto Tu sufrimiento, Hijo, pero te lo acepto, por la salvación de éstos. Suframos Tú y Yo por ellos. Así sea.
Jaime: Perdón Señor, por mi orgullo he tratado mal al don que me diste como esposa. Ella se merece que la trate como Tú la tratarías.
Laura: Perdón Señor, porque me he dejado llevar por mis emociones y he reclamado atenciones para mí, en lugar de entregarme, que fue para lo que me creaste.
Jaime: Laura, ¿me perdonas?
Laura: Sí, Jaime. Y tú ¿me perdonas?
Jaime: Te perdono, Laura. Mañana intentaré agradarte.

Madre,

El sacrificio es un don que no queremos verlo como tal. Pero es el único medio que Dios ha establecido para salvar a otros, en especial a nuestros esposos e hijos. Al menos, ya sabemos que no es a base de corregir y exigir, sino de donarse y sacrificarse, como ayudamos a que nuestros seres querido vivan para toda la eternidad. Alabado sea el Señor que quiso entregarse por nosotros y abrirnos este camino de salvación mutua. Amén.

Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 9, 38-40

EVANGELIO

El que no está contra nosotros está a favor nuestro
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

Lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Esta frase popular, puede iluminar el mensaje que queremos transmitir hoy. A veces pretendo que mi esposo me ame con un amor perfecto, o si no, ya considero que no me ama.

Nuestro amor no es perfecto, pero es verdadero. Está coartado por nuestras limitaciones, pero en la medida de nuestras posibilidades, podemos amar de verdad. Hay un amor que es humano y por tanto limitado, que está dividido. En unos momentos te amo, en otros no, a unos sí, a otros no… Mientras sea amor, es un don recibido de Dios y no es malo. Así es mi amor y así es el de mi esposo, falta que lo quiera aceptar como bueno.

Pero el que sigue a Cristo, va siendo transformado por Su amor: La Caridad. Es un amor más exigente pero tremendamente hermoso. Los esposos, que hemos recibido el don de alcanzar la Caridad Conyugal, tenemos todo lo que necesitamos para vivirla. Es un camino mejor, como dice San Pablo, que tenemos que ayudarnos a construir juntos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alicia: Él no me quiere, porque no tiene detalles conmigo. Pedro, el marido de María, le está siempre regalando detalles. Eso demuestra que se acuerda de ella. Mi marido no piensa nunca en mí.
Marcos: Ella sólo sabe hablar de ella y de todas sus penurias y sufrimientos. De mí sólo recuerda los errores y lo bueno lo minimiza, como si diese por hecho que tenía que hacerse, sin tener en cuenta mi esfuerzo.
(A solas con Alicia)
Matrimonio Tutor: Alicia, yo veo a tu marido una persona sensata, que se preocupa por su familia. Es muy familiar y le gusta estar disfrutar de vosotros.
Alicia: Sí, demasiado familiar. Sólo quiere estar en casa y nunca le apetece salir, hay que andar tirando de él…
Matrimonio Tutor: Alicia, estás centrando tu mirada en lo negativo de Marcos. Eso es lo que quiere el demonio. Y no estás mirando lo bueno de tu esposo, que te ama muchísimo. Eres su vida, y tú no eres capaz de verlo. Tienes que aprender a ver lo bello y lo bueno de él, que es lo que Dios ve. Te aconsejamos rezar el Evangelio a diario con tu esposo para que la mirada de Dios entre en tu corazón.
(A solas con Marcos)
Matrimonio Tutor: Tienes una gran mujer. Está siempre ocupándose de los detalles. Tira de tu casa con mucha fuerza y se sacrifica mucho por vosotros.
Marcos: Tira con demasiada fuerza. Todo tiene que ser como ella quiera…
Matrimonio Tutor: Marcos, estás centrando tu mirada en lo negativo de Alicia. …Tienes que aprender a ver lo bello y lo bueno de ella, que es lo que Dios ve. Te aconsejamos rezar el Evangelio a diario con tu esposa para que la mirada de Dios entre en tu corazón.

Madre,

Nos exigimos la perfección y eso no es bueno. Tenemos un corazón endurecido y necesitamos un corazón de carne, un corazón misericordioso. Danos esa Gracia, Madre, para que nos veamos y nos tratemos como Dios nos mira. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.