Archivo por días: 24 julio, 2018

¿Quién gobierna mi amor? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 12, 46-50

EVANGELIO

Señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos»
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese e mi hermano y mi hermana y mi madre».

Palabra del Señor.

Notas: Próximas misiones.

  • Retiro en Madrid: 7, 8 y 9 de septiembre (Casa de espiritualidad de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro en Madrid: 14, 15 y 16 de septiembre (Casa de espiritualidad de Cristo Rey) Completo.
  • Retiro Málaga y Mallorca en Málaga y campamento para los niños: 05, 06 y 07 de octubre. Casa Diocesana. Infórmate aquí: http://proyectoamorconyugal.es/?p=4926
  • Retiro en Barcelona: 26, 27 y 28 de octubre (Casa de Espiritualidad María Inmaculada. Tiana).
  • Retiro en Valladolid: 23, 24 y 25 de noviembre (Casa de Espiritualidad Sagrado Corazón)
  • Retiro en Pamplona: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier)

¿Quién gobierna mi amor?

¿Amo según la carne o amo según el espíritu? ¿Quién de los dos gobierna mi amor? El amor gobernado por la carne es ese que se deja dominar por los lazos carnales, y por tanto, es muy sensible a amar a aquellos por los que “siente” más cerca, más “míos”. En cambio, el amor según el espíritu es ese que se deja dominar por la voluntad de Dios.

Somos cuerpo de Cristo, y Él es la Cabeza. La Cabeza gobierna el Cuerpo ¿no?. Como miembros de Cristo, hacemos lo que dicta la voluntad de nuestra Cabeza y así es como estamos unidos a Él, como parte del mismo Cuerpo. Es la obediencia a Su voluntad, la que nos adhiere por medio de Su Espíritu. Y los lazos de Espíritu son más fuertes que la muerte.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marcos y Carmen de novios: Somos iguales. Nos gustan las mismas cosas. Estamos hechos el uno para el otro.
Matrimonio Tutor: Estáis viviendo un enamoramiento. Es una época muy bonita, pero también una época de discernimiento. No es un tiempo para pasároslo bien solamente. Es un tiempo para que os demostréis el uno al otro que sois capaces de sacrificaros el uno por el otro, por amor. La castidad es fundamental en esta etapa, porque os demostráis que no os dejáis llevar por los impulsos de la carne, sino que os vais a entregar en cuerpo cuando esa entrega sea expresión de vuestra entrega total del uno al otro, en cuerpo y alma. Porque esa es la voluntad de Dios.
Marcos y Carmen, a los 4 años de casados: Nosotros dormimos con Alvarito de 2 años en el cuarto, y muchas veces lo metemos en nuestra cama. A él le gusta mucho dormir con nosotros.
Matrimonio Tutor: Eso no es bueno, ni para vuestro hijo ni para vuestra relación. Dios quiere que alimentéis vuestra unión conyugal, y el niño no puede estar en vuestro cuarto. A los 6 meses debe de dormir ya en otro cuarto.
Marcos y Carmen, a los 10 años de casados: Nosotros no salimos nunca, porque nos da cosa dejar a los niños. Sobre todo a la pequeña. ¿Y si llora?
Matrimonio Tutor: Si llora, que llore. No le va a pasar nada. Tiene que acostumbrarse, socializar con otras personas. Y vosotros necesitáis vuestros ratos de estar juntos, cenar, bailar, hablar de vuestras cosas… Dios os ha creado para que salgáis cada uno de sí mismo y entréis en el otro. Tenéis que haceros un solo corazón.
Marcos y Carmen a los 25 años de casados: No sentimos nada el uno por el otro. Creemos que nos hemos equivocado. No éramos conscientes de lo que hacíamos cuando nos casamos.
Matrimonio Tutor: Habéis entrado en una crisis, porque Dios no quiere que sigáis manteniendo una relación mediocre toda la vida. Quiere que empecéis de nuevo, que os redescubráis mutuamente. Quiere que construyáis una intimidad común, que estéis el uno en el otro. Quiere que seáis una sola alma. Quiere que viváis algo Grande!!

Madre,

Muchas veces nos andamos con romanticismos y nos olvidamos de la voluntad de Dios. Otras nos dejamos llevar por los apegos y nos volvemos a olvidar. Otras por la sequedad y nos seguimos olvidando. Sólo si seguimos la voluntad de Dios descubriremos la caridad conyugal, el tesoro que estamos llamados a vivir aquí en la Tierra. Señor, hágase Tu voluntad en nosotros. Es lo que nos une a ti. Amén.