Archivo por meses: abril 2018

esposos@cristo.god Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 10, 22-30

EVANGELIO

Yo y el Padre somos uno
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Retiro en Sevilla: 4 de mayo (a las 18:30) al 6 de mayo (a las 17:30). infórmate en el siguiente enlace: https://wp.me/p6AdRz-XT.
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio.
  • Retiro en Córdoba: 29 y 30 de junio y 1 de julio.

esposos@cristo.god

Este Evangelio es una pasada. Hay una frase que me encanta, que me da seguridad, mucha esperanza: “Mis ovejas…nadie las arrebatará de mi mano…nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.” Tranquilos, esposos. ¡¡Cristo está en nuestro Sacramento del matrimonio!! Nadie, nadie puede arrebatarnos de Su mano. Lo único que tenemos que hacer es permanecer cerca, en Su dominio, el dominio Cristo.god Nosotros nos conectamos cada día a Su ciencia, a Su sabiduría, a Su amor, a Su misericordia, a Su Gracia… Somos esposos de Cristo, en Cristo por Cristo.

Hoy aprendemos que El Padre y el Hijo son uno, y entre ellos existe una obediencia: “Yo hago siempre lo que al Padre le agrada” o “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre”. Pues también nosotros, debemos obedecernos mutuamente para ser uno, no una obediencia disciplinar, sino voluntaria, como al Señor. Por la obediencia, restauró Cristo nuestra unión con el Padre. Que con la nuestra, colaboremos en restaurar la de nuestro matrimonio. Porque creemos en Tus obras, Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ramón: Perdona, esposa. Me pediste que no te llevara la contraria delante de los niños y lo he vuelto a hacer. Es ese arrebato de orgullo que me impulsa a sobresalir para quedar mejor. Perdón Señor. Ayúdame a acoger a mi esposa como ministra de Tus Gracias para mí.
Teresa: Te perdono, Ramón. Sé que Tú, Señor, estás presente en este acto de amor y eso me da esperanza. Anímate, Ramón, ya verás cómo nos ayuda. Tenemos un camino precioso que construir. El camino del amor, de la Caridad Conyugal. Anda, dame un abrazo fuerte en presencia del Señor, que Él lo hace todo nuevo.
Ramón: Gracias Señor, por este don de mi esposa. Es una maravilla.

Madre,

Que nuestra vida de esposos sea una constante oración, siempre en presencia del Señor, porque siempre está presente a través de nuestro Sacramento. Qué suerte, pasear juntos con Él cada tarde. Alabado sea el Señor, que nos lleva de Su mano. Amén.

La puerta del amor. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 10, 1-18

EVANGELIO

Yo soy la puerta de las ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 1-18
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Retiro en Sevilla: 4 de mayo (a las 18:30) al 6 de mayo (a las 17:30). infórmate en el siguiente enlace: https://wp.me/p6AdRz-XT.
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio.
  • Retiro en Córdoba: 29 y 30 de junio y 1 de julio.

La puerta del amor.

El matrimonio tal como Dios lo creó, dejó de ser posible por culpa del pecado. Por él perdimos la inocencia y hemos perdido, casi totalmente la capacidad de amar. La única salida que nos queda es la redención del corazón, y la puerta de la redención es Cristo. Si intento salirme del redil, de las pautas que Él marca, e intento vivir el matrimonio a mi manera, soy como un ladrón, que robo los dones que Dios me ha dado para utilizarlos en mi propia satisfacción. Esto me acabará llevando a la tristeza y a la muerte del amor.

En cambio, si entro por la puerta que Cristo me marca, si aplico Sus enseñanzas del Evangelio en mi relación con mi esposo, apoyándome en Él para sacar las fuerzas para amar a mi esposo, entonces Él se encargará de que mi esposo y yo tengamos vida y la tengamos abundante. Entonces Él nos convierte en pastores de otros matrimonios que reconocerán el amor de Dios en nosotros.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Juan: Después de 20 años de matrimonio, estoy aprendiendo lo que es el amor de verdad. Estaba demasiado centrado en ser amado y no ponía mi esfuerzo en descentrarme de mí para centrarme en ti, esposa. Ahora estoy pendiente de tu corazón, porque el amor no está en mirarme a mí, sino en mirarte a ti.
María: Qué bonito, Juan. Con tu amor estás conquistando mi corazón de nuevo. Vuelvo a reírme con tus bromas, vuelvo a derretirme mirándote, pero reconozco que yo también tengo que hacer como tú. Olvidarme de mis heridas y mis quejas y centrarme en qué necesitas tú, en lo que Dios quiere hacer de ti.
(Y sólo con dejar de mirarse a sí mismos, empezaron a vivir una pasada de matrimonio).

Madre,

Cristo es la puerta, que no dejemos de mirarle, Madre. Que no dejemos de seguirle, Madre. Que no dejemos de estar a vuestro servicio. Os queremos!!

¿Esposos asalariados? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 10, 11-18

EVANGELIO

El buen pastor da la vida por las ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Palabra del Señor.

¿Esposos asalariados?

El Pastor es el Señor, y las ovejas le pertenecemos. En este Evangelio hay una frase de la que sí nos podemos sentir protagonistas. El asalariado abandona las ovejas cuando viene el lobo. A nosotros se nos han confiado unas ovejas, principalmente mi esposo, que fue creado para mí, y mis hijos.
¿Cómo actúo con ellos? ¿Cómo asalariado que espera recibir una recompensa por cada acto de amor que realiza, o como enviado del Pastor, que me pide que dé mi vida en Su nombre si hace falta cuando aparece el lobo?

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Ana: Mi esposo está siendo presa de su vanidad en el trabajo. Busca su éxito profesional por encima de todo y me tiene olvidada. Sólo había de trabajo, sólo le preocupan las cosas de su trabajo.
Juan: Mi esposa Ana, está pueda de sus angustias y sus miedos. Está pendiente lo que dicen de ella, de sí le pueden perdón, no olvida nada del daño que le haya hecho, aunque le haya pedido perdón mil veces. No hay manera de sanar sus heridas y está sumida en su dolor.
Matrimonio Tutor: Y ¿qué creéis que os pide Dios que deis por la liberación de vuestro esposo? ¿estáis dispuestos a dar la vida el uno por la liberación del otro en el nombre del Señor? Esto implica mucha comprensión…

Madre,

No queremos enterarnos de lo que supone el amor. Es bellísimo, pero exige el pago previo de la entrega. Danos la libertad para donarnos y la felicidad de haberlo hecho. Por Jesucristo tu Hijo, Nuestro Señor. Amén.

Para los que no piensan echarse atrás. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 6, 60-69

EVANGELIO

¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 60-69
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» Sigue leyendo

El problema no está fuera. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 6, 52-59

EVANGELIO

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
– «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Sigue leyendo