Archivo por días: 20 marzo, 2018

Los “Cari”. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 8, 21-30

EVANGELIO

Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que «Yo soy»
Lectura del santo Evangelio según san Juan 8, 21-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que “Yo soy”, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncio en Madrid: 6 de abril a las 21:15 Parroquia San Josemaría (Aravaca)
  • Anuncio en Madrid: 7 de abril a las 18h Parroquia de San Antonio
  • 1ª catequesis en Sevilla: Para nuevos grupos. Día 13 de abril, a última hora de la tarde en la parroquia San Juan Pablo II. 14 de abril a las 11:30 en la parroquia del Corpus Christi.
  • Anuncio en Mallorca: 20 y 21 de abril de 20 a 21 horas.
  • Retiro en Sevilla: 4 de mayo (a las 18;30) al 6 de mayo (a las 17:30). Casa de Betania C/ Mayor s/n San Juan de Aznalfarache(No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados).
  • Retiro en Madrid: 8, 9 y 10 de junio.
  • Retiro en Córdoba: 29 y 30 de junio y 1 de julio.

Los “Cari”.

Esto sí es una historia de amor. El Padre es el “Yo soy” y el Hijo también. Ambos se identifican el uno con el otro. El Hijo habla lo que le ha enseñado el Padre, y el Padre está con Él en todo momento, no lo deja solo, ni siquiera en la Cruz. Está con Él, padece con Él. Si tuviera carne llevaría Sus mismos estigmas porque ha sufrido en Él lo que el Hijo ha sufrido por nosotros. Y el Hijo hace siempre lo que le agrada al Padre.
Dios mío, qué modelo de amor tan hermoso, gracias. Si tan solo hiciésemos lo último, lo de hacer siempre lo que le agrada al otro…

Aterrizado a la vida matrimonial:

El se llama Javier, y ella Teresa, pero ambos se llaman “Cari” el uno al otro. Es una manera cariñosa de llamarse mutuamente. Los “Cari” tenían varios hijos a los que entregaron mucho amor, pero el instituto fue una mala influencia para ellos, que poco a poco fueron desviándose del camino. Los Cari intentaban luchar contra ello y reconducir a sus hijos, pero no lo consiguieron. Sus hijos, en su libertad, seguían rodeados de malas compañías. Había en aquel lugar una banda de narcos, con los que empezaron a mezclarse, y a hacer negocios. Al principio ganaban mucho dinero, pero la cosa se torció porque en una transacción les robaron la mercancía. Se quedaron sin la droga y sin el dinero… Los narcos no perdonan este tipo de situaciones, así que secuestraron a los hijos de los Cari y se los llevaron a su país, Guatemala, a explotarlos allí hasta que pagaran la deuda o alguien la pagase por ellos.
Imaginemos el sufrimiento que compartían los Cari, que decidieron no quedarse de brazos cruzados. Él se fue a Guatemala a buscar a sus hijos, y ella mientras trabajaba día y noche para conseguir el dinero y recuperarlos. Cada amanecer, entre jornada y jornada, hablaban ambos, y acordaban qué pasos seguir dando para recuperar a sus hijos. Ambos se contaban lo que habían vivido cada día… abusos, amenazas, penurias, agotamiento físico… pero ambos estaban juntos en aquella misión, la de salvar a sus hijos. Juntos con Dios.
Un periodista se enteró de la historia y empezó a seguirla, y con él, sus lectores, que iban divulgando la historia a su alrededor. La gente empezó a hacerse partícipe del dolor de los Cari y de su amor. Creían en los Cari, y decidieron ayudar. Nunca habían conocido a unos esposos tan unidos, aunque estuvieran tan lejos el uno del otro. Nunca habían visto tan de cerca el amor verdadero. Hasta el obispo del lugar llegó a llamar a los Cari, “el testimonio de que Dios existe y actúa en la tierra”.
Aquellos padres recuperaron a sus hijos, con la ayuda de muchos que creyeron en su amor. Unos pusieron su dinero, otros sus influencias y otros, sus oraciones. Hoy los Cari, están otra vez juntos, y felices, porque han recuperado a sus hijos.

Madre,

Hemos visto al Señor en la Pasión, durante esta cuaresma, y hemos creído en Él. Gloria a Dios. Amén.