Archivo por días: 10 diciembre, 2017

¿Habrá Navidad en mi matrimonio? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 1, 1-8

EVANGELIO

Enderezad los senderos del Señor
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.
Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:
– «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Anuncio en Barcelona: Jueves 14 de diciembre a las 20h en la parroquia de Santa María Reina. Avda. Esplugues 103, Pedralbes. (Entrada por c/Miret i Sans 36)
  2. Retiro para matrimonios en Barcelona 15 a 17 de diciembre. Accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

¿Habrá Navidad en mi matrimonio?

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Me hace falta un bautismo de conversión, que era el que realizaba Juan, para poder recibir el bautismo en el Espíritu, que es el que realizará Jesús. Esto significa que primero me tengo que convertir y decidir cambiar mi vida, dejar de seguir la lógica mundana o mi lógica, por muy razonable que me parezca, dejar las actitudes mundanas y seguir las pautas que marca el Evangelio, en mi matrimonio (Para empezar).

Son esas pautas que dicen que Dios debe ser lo primero en mi vida, y amar a mi esposo como Dios me ama a mí (Nada menos). Esto implica mucho sacrificio y mucha humildad. Y si no me preparo para ello purificando mi corazón con esfuerzos, con oración… en este adviento, no seré capaz de acoger al Niño en mi vida. No habrá Navidad en mi matrimonio por muchos adornos que haya fuera. Dios va a nacer ¿Voy a allanarle el camino? ¿Voy a prepararle un sitio en mi casa? O tendré mi puerta cerrada cuando llame María para darle a luz. Tengo el convencimiento de que el Señor querrá venir a mi casa y me va a ayudar también a preparar mi corazón. Yo quiero recibirle.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Otra vez la he fastidiado, Marisa. Otra vez te he juzgado mal. Otra vez te he hablado en un tono que no te mereces. Te pido perdón, y me ofrezco para servirte en lo que necesites, para reparar el daño que te he causado.
Marisa (esposa de Carlos): No, Carlos. Yo también te he hablado mal. Yo también te he juzgado mal. Perdóname tú a mí también. Vamos juntos a pedir perdón al Señor y pedirle misericordia.
Ambos: Señor, lo estábamos intentando, y no íbamos mal, pero otra vez hemos caído y hemos roto nuestra comunión, y nuestros hijos nos han oído discutir. Perdónanos, Señor y danos fuerzas para hacerlo bien la próxima vez. Es el orgullo lo que impide que estemos el uno en el otro, es el egoísmo el que nos impide estar más pendiente del esposo que de mí. Es la vanidad la que me convierte en una persona exigente que se ve mejor que el otro. Danos, Señor, la humildad necesaria para recibir al otro con la dignidad que merece, con la dignidad que tú le has dado. Señor, queremos hacerte hueco en nuestro amor. Que Tu amor nazca en nosotros esta Navidad. Amén.

Madre,

Tú que eres portadora del Amor, tráelo a nuestra casa, a nuestro matrimonio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.