Archivo por días: 10 octubre, 2017

Cuando andamos inquietos. Comentario del evangelio para Matrimonios: Lucas 10, 38-42

EVANGELIO

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria. María, pues ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Palabra del Señor.

Nota: 1. Anuncio: Proyecto Amor Conyugal realizará un anuncio sobre “la Belleza y la Verdad del matrimonio” en Málaga, en la parroquia de San Miguel de Miramar el próximo día 14 de octubre a las 20h en los salones parroquiales. Hablaremos también de los itinerarios para matrimonios y presentaremos el retiro del 17 de noviembre.

2. RETIRO: (Se han ampliado plazas) Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión!

Cuando andamos inquietos.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Marta se queja porque hace muchas cosas y María no. Jesús sabe que cuando no se llena uno de Dios, es incapaz de darse, y anda comparándose y exigiendo a los demás. Esto es muy revelador para los matrimonios. Cuando andamos inquietos, comparándonos, mala señal. Quizás es que no permanezcamos junto al Señor disfrutando de Su intimidad, como María.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paco: Ayer me tiré toda la tarde limpiando el trastero y tú mientras, rezando rosarios. A Dios rogando y con el mazo dando.
Lucía: Anda, Paco, no seas así. Te pedí que estuviésemos juntos un rato con el Señor y no quisiste. Yo no puedo dejar mi oración, o me muero. No puedo vivir sin el Señor. Es verdad que no soy santa, pero estoy enamorada del Señor y confío en Él.
(Meses más tarde)
Paco: Doy gracias a Dios porque mi mujer me introdujo en la oración. Ahora tengo una paz que antes no tenía. Ahora intento responder yo a Dios en lugar de esperar que me respondan a mí.

Madre,

Es el amor a Dios lo que nos salva. Por Él vivimos, nos movemos y existimos. Si nos alejamos de Él ¿Quién podrá salvarnos? Alabado sea el Señor que está cerca de nosotros y nos cuida y derrama Su Gracia sobre nosotros constantemente. Amén.