Archivo por meses: septiembre 2017

¿Conseguir que me admire? Comentario del Evangelio para Matrimonio: Lucas 9, 43b-45

EVANGELIO

El Hijo del hombre va a ser entregado. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 43b-45

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
«Meteos bien en los oídos estas palabras: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.
Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Palabra del Señor.

¿Conseguir que me admire?

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

La reacción de Jesús frente a la admiración de todos es decirle a sus segudores: “«Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»” Haciendo referencia al momento más “bajo” de su vida en la tierra, cuando iba a ser tratado como un delincuente. Él no quiere perder de vista ese momento.

Mientras los esposos olvidamos en seguida nuestra miseria y pequeñez y queremos ponernos por encima el uno del otro, Jesús se repite una y otra vez que su destino es que lo cojan y lo traten como un desperdicio de la social.

Es el camino que me enseña el Esposo: Huir de la admiración y dejarse dominar y despreciar por Su Esposa. ¿Por qué? Porque quien se humille será ensalzado por el Padre.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Los amigos de Paco: (Delante de Paco) Raquel, qué bien ha hablado tu marido en la conferencia de hoy. Nos quedamos anonadados. Estarás orgullosa de él ¿no? Es que, tienes un marido que vale su peso en oro…
Paco: Anda ya, que no ha sido para tanto… Es cierto que he recibido el don de palabra, pero en cambio, en otras cosas soy muy torpe. En serio.
(A la salida)
Raquel: ¿Qué vales tu peso en oro? Esa gente no te conoce. Tú eres un inútil, eso es lo que eres.
Paco: Raquel, me estás haciendo daño.
Raquel: Pues te aguantas. Es la tercera vez que te dejas el móvil en casa. Y ahora, cuando nos separemos ¿Cómo te localizo? Para quedar muy bien ante los demás, te esfuerzas mucho, pero por mí, no te esfuerzas en absoluto.
Paco: Perdona, Raquel, no lo he hecho aposta. Sabes que soy muy despistado. La próxima vez intentaré prestar más atención. Tú me importas más que nadie. (Reza por dentro: Señor, te ofrezco este mal rato por amor a mi esposa, para que la ayudes a llegar a ti).
Raquel: Pues no se nota. A mí me tienes muy decepcionada. No sé cómo te ha aguantado tantos años.
Paco: (Calla y lo ofrece).

Madre,

El Maestro nos enseña que huyamos de los elogios y de la admiración de los demás, y nos humillemos. Cuánto nos cuesta entender esto, pero si Él nos lo enseña así, lo haremos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Para ver el cielo abierto. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 1, 47-51

EVANGELIO

Veréis a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 47-51

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

Para ver el cielo abierto.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Hoy, día de los arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel, el Evangelio hace referencia a ellos como “los ángeles de Dios” que veremos subir y bajar sobre el Hijo del Hombre. Especial mención merece para nosotros el arcángel San Rafael, por ser guía y ayuda para los esposos Tobías y Sara. Él protegió y guio a Tobías para encontrarse con Sara, y le dio las pautas para construir un matrimonio verdadero. Sería bueno encomendarnos a él como matrimonio, para que nos guíe y nos proteja también. Es un ángel de Dios.

En el Evangelio de hoy, la sinceridad y la coherencia de Natanael, le permitieron reconocer en Jesús al Hijo de Dios. Para ello es necesario superar la dureza de corazón: “La dureza de corazón consiste en aferrarse a las propias razones y no querer comprender al otro; esta dureza de corazón no nace de Dios, porque Dios también mora en el corazón de la otra persona”. (D. Juan José Pérez Soba). ¿Qué pasa si Dios quiere decirnos algo a través de nuestro esposo y no escuchamos? No olvidemos que fue elegido como ministro de la gracia de Dios para mí.

“ven y verás” es la mejor forma de enfrentar las objeciones: Llevar directamente a mi esposo hasta Jesús, a Su Palabra, estando seguro de que Él le acabará convenciendo. El que empieza a vivir el plan de Dios para el matrimonio, reconoce la verdad por propia experiencia. En Él no puede haber engaño.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Antonio (Amigo de Andrés): Andrés, lo que tienes que hacer es no dejarte pisotear. Siempre se ha dicho: Si quieres paz, prepara la guerra. Ya verás cómo se le bajan los humos a esa.
(Aquella tarde, en la Adoración al Santísimo)
Andrés: (Rezando) Señor, te he traído aquí a mi esposa, porque llevamos unos días de confrontación. Yo creo que ella no tiene razón, y ella cree que soy yo quien no la tiene. Cada uno está enrocado en su posición y no queremos ceder. Decide Tú, por nosotros, Señor.
(Al salir de la Adoración)
Marta: Andrés, me he dado cuenta de que lo importante no es quien lleva la razón, sino quien más ama. Yo prefiero ceder, hacemos lo que tú digas y esperar que tu planteamiento sea el que Dios quiere.
Andrés: Qué bonito, Marta. Se nota que eres coherente con lo que Dios te transmite en la oración. Pero cuando hemos leído el Evangelio de hoy, me he dado cuenta de que tu planteamiento se acerca más al Evangelio que el mío. Así que, si te parece bien, lo haremos como tú dices. Doy muchas gracias a Dios porque me habla a través de ti.
Marta: Y yo por ti. Gracias por traerme a la Adoración. El Señor siempre me lleva a la verdad.

Madre,

Esperamos que algún día, el Señor nos señale también diciendo “Ahí tenéis un verdadero matrimonio cristiano, en quienes no hay engaño”, porque nos haya visto orando en familia, como Iglesia Doméstica, bajo el amparo de la Iglesia universal. Él nos promete que, entonces, veremos cosas mayores que las que experimentaremos aquí en la tierra. Veremos el cielo abierto. ¡Alabado sea Dios!

Cosechando confianza. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 9, 7-9

EVANGELIO

A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién este de quien oigo semejantes cosas?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía:
«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».
Y tenía ganas de verlo.

Palabra del Señor.

Nota: RETIRO: Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión!

Cosechando confianza.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Dice Crisóstomo: “Los pecadores temen lo que conocen y lo que ignoran, se asustan de las sombras, sospechan de todo y se estremecen al menor ruido.” La frase de Herodes denota inquietud “No sabía a qué atenerse”. Cuando el hombre rompe amarras con Dios como Padre, el mundo pasa de ser un hogar en el que puede estar tranquilo porque el Padre cuida de él, a ser un lugar inhóspito. ¿Vivo con miedo o con preocupaciones?.
Hay tantas variables en la vida que nos pueden dar motivos de preocupación: Relaciones matrimoniales (Fidelidad, respeto, desgaste, rutina…), Relaciones con los hijos (Adolescencia, desarrollo, maduración, su futuro…), Salud (La nuestra o la de nuestros familiares), Dinero (Hipoteca, trabajo…), Poder (Competitividad, zancadillas…), Imagen (Críticas, faltas de respeto, atentados contra la dignidad…), Delincuencia, Accidentes…
Para confiar en Dios, no basta con “creer” que existe. Es necesario tener una relación íntima y haber comprobado que interviene en mi vida. Lo mismo ocurre con muchos matrimonios, que conviven juntos, comparten hijos, hogar, amigos… pero no se conocen, no comparten su intimidad y por lo tanto no confían el uno en el otro e incluso pueden llegar a sospechar de su fidelidad. Cultivando la relación de intimidad en el matrimonio se cosecha el conocimiento mutuo y a la confianza.

Aterrizado a la vida matrimonial:

(En una reunión entre hermanos)
Claudia: Lo que le ha pasado a nuestra hermana Ana es una pasada. Se les ve tan cambiados a los dos y tan bien…
Luis: Y ¿A qué se debe tanto cambio?
Claudia: Dicen que se reúnen periódicamente con un grupo de matrimonios. A mí me gustaría ir, por curiosear un poco.
Miguel: Eso es que tu cuñado ha decidido dejarse dominar y aguantar. Aquí no hay magia. ¿No ves que antes no callaba ni debajo del agua y ahora, es a todo: “Sí cariño”?
Luis: Sí, pero te digo yo que él no cambia así como así. Yo creo que, ella le vio las orejas al lobo porque si tu cuñado la dejaba ¿Cómo iba a seguir con su ritmo de vida? Así que ya no le toca tanto las narices a él y así está más tranquilo.
…….
Marta: Ese cambio es imposible. Ellos son incapaces de cambiar de esa manera, y sobre todo mantenerse tantos meses que llevan así. Yo sí creo que ahí hay algo sobrenatural. Lo que dicen ellos: Que han puesto a Dios de verdad en su vida y Él les está ayudando y dándole un buen cepillado a su relación.

Señor,

Nosotros sabemos que Tú eres el Hijo de Dios, y que sólo Tú tienes palabras de Vida eterna. Envíanos tu Espíritu Santo. Queremos conocerte mejor para seguirte y amarte en mi esposo y en mis hijos, como Tú Amas.

Un matrimonio sanado. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 9, 1-6

EVANGELIO

Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si algunos no os reciben, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de vuestros pies, como testimonio contra ellos».
Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

Palabra del Señor.

Nota: RETIRO: Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

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Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión! (Quedan 13 plazas)

Un matrimonio sanado.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Jesús envía y da poder y autoridad para realizar Su misión. La acción a realizar consistía en dos cosas: Evangelizar de palabra y realizar actos para la curación en las personas. No bastaba con las palabras, ni bastaba con las obras. Debían ser ambas.

Los que hemos sido enviados a proclamar la buena noticia del Matrimonio, es decir, todos los esposos cristianos, debemos no solamente proclamar la verdad y la belleza del matrimonio, sino entregarnos colaborando con nuestro tiempo y esfuerzo, para que otros se conviertan y empiecen a esforzarse por vivir el matrimonio como Dios lo pensó.

Esto hacemos en los retiros, en los acompañamientos a matrimonios y en otro tipo de colaboraciones que realizamos desde Proyecto Amor Conyugal, con una actitud de pobreza, de humildad sabiéndonos siervos inútiles. El otro día cenamos en casa de una familia que se salvó gracias al acompañamiento de Proyecto Amor Conyugal. Una familia que salió del dolor desgarrador, de la división y de la soledad. De un pecado que se transmite de generación en generación, y que no sabemos hasta dónde se puede expandir. Una alegría inmensa. Sólo por esto, han merecido la pena todos los esfuerzos. ¡Alabado sea el Señor¡

Aterrizado a la vida matrimonial:

Sandra: (Suena el teléfono) Consulta del Dr. Ramírez. ¿Dígame?… Sí, queda libre una hora de 19 a 20h. Le esperamos.
Mónica: (Ya en la consulta) Dr. Estoy desesperada. Mi marido no es consciente de lo mal que estoy, y no le da importancia. No quiere escucharme… Estoy pensando separarme y salir de esta tortura…
Dr.: (Una hora más tarde) Muy bien, Mónica. Espero verle la semana que viene a la misma hora.
Sandra: (A la salida) Señora, son 50€.
(Tres días más tarde)
Mónica: (Hablando por teléfono) Raquel, estoy fatal. Otra vez sola. Mira la hora que es y mi marido no ha llegado a casa. Siempre sola. No puedo más…
Raquel: Vaya Mónica. Cuánto lo siento. Cruzo la calle y me acerco para estar contigo un rato…
Mónica: Gracias por venir, Raquel. Eres un cielo.
Raquel: No tienes por qué darlas. Es el Señor quien me envía…
(Dos horas más tarde)
Raquel: Mañana llamará mi esposo a tu marido, a ver si está abierto a escuchar, y os venís a casa y hablamos sobre la verdad del matrimonio. Estáis construyendo en falso, sobre unos cimientos que se tambalean. Es necesario asentar las bases fuertemente para poder construir.
Mónica: Hija, cómo te lo agradezco. Me emociona ver vuestra entrega.
Raquel: Lo hacemos encantados. Nada nos gustaría más que ver vuestro matrimonio recuperado de esta crisis. Y ahora, ya sabes, acoge a tu marido como si fuera el mismo Cristo. ¿Vale?

Madre,

Qué responsabilidad, que tu Hijo quiera poner almas a nuestro alrededor que puedan ser salvadas gracias a nuestra intervención. Desde luego que es la labor más hermosa que nos podía encomendar, pero no somos dignos. No nos abandones, Madre. No queremos fallarte. Alabado sea el Señor, que ama tanto a los esposos con dificultades. Amén.

El código secreto. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 8, 19-21

EVANGELIO

Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces le avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.

Nota: RETIRO: Os invitamos a vivir la experiencia de un RETIRO PARA MATRIMONIOS en Málaga, los días 17, 18 y 19 de noviembre. En esos días nos adentraremos en La Verdad del Matrimonio y la Alegría del Amor.

Para más información, pincha aquí: http://wp.me/p6AdRz-ru
Para inscripciones, pincha aquí: https://goo.gl/forms/jpzZ1v8b6OxzQfUI2

Será un antes y un después en tu matrimonio (Muchos lo dicen). ¡Os esperamos con mucha ilusión! (Quedan 14 plazas)

El código secreto.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Dios Hijo es Palabra y los que le escuchan, haciendo silencio para captar los latidos de Su Corazón que se comunica con nosotros, en lo más profundo de nuestra alma, a esos, se les abre una nueva dimensión en ellos y también en sus relaciones, en especial en su relación conyugal.

El alma que introduce el código secreto en el silencio de la intimidad con Dios, descubre horizontes insospechados. Y ¿Cuál es ese código secreto que te abre la puerta al Corazón de Dios? Repite conmigo, con todo tu cuerpo, con toda tu alma y con todo tu ser: ¡Señor, que se haga tu voluntad y no la mía!

Y a partir de ese momento, hago lo que Él diga. ¡Todo! Aunque no lo entienda, que me ocurrirá muy a menudo. Dios me mostrará que Sus caminos, son mucho mejores que los míos y el acierto que fue ponerme en Sus manos. Descubro la nueva Vida que me da Él, llena de gozo, paz, esperanza… me instruye, me nutre, me corrige, con Su sabiduría, me va moldeando según mis necesidades, me conduce a lo que estoy llamado a ser: Su hijo y Su hermano. Ni más ni menos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Manolo: (Piensa) Yo creo que debería ponerme en mi sitio. Mi esposa va imponiendo sus criterios en casa y no puede ser. Hay que poner un poco de orden, porque no puede ser que los niños hagan lo que les dé la gana y que yo sea el último mono.
Patricia (esposa de Manolo): (Piensa) Ya no le paso ni una más. La próxima vez que vuelva a levantarle la voz a alguno de mi hijos, me los llevo a casa de mi madre. Menudo ejemplo tan horrible les está dando. No lo voy a consentir.
(Por la noche leen el Evangelio en el que Cristo explica que no nos toca a nosotros separar el trigo de la cizaña, porque al pretender quitar la cizaña podemos llevarnos el trigo por delante).
Manolo: (En oración) ¿De verdad Señor, tengo que aceptar esta situación con mi esposa y no hacer nada más que amarla, servirla, entregarme…? No lo entiendo, pero por amor a ti, lo haré.
Patricia: (En oración junto a Manolo): ¿De verdad Señor, tengo que comprenderle y ayudarle a actuar correctamente y no imponerme y no exigirle…? No lo entiendo, pero por amor a ti, lo haré.
Manolo: (En oración en alto ante Patricia) Hoy Señor, he tenido la tentación de pensar que le tenía que parar yo los pies a mi esposa. Sí, yo, con lo imperfecto que soy, me erigía en maestro de mi esposa, y el Maestro eres tú. Me comprometo a apoyarme en ella, en su maternidad, y en buscar juntos lo mejor para nuestros hijos.
Patricia: (En oración en alto ante Manolo) Hoy Señor, he tenido la tentación de tirar la toalla, por mi falta de aguante, por mi falta de paciencia. Perdóname, Señor. Tú eres el Maestro. Escuchando a Manolo me he dado cuenta de que le he juzgado mal. Prometo Señor, buscar lo mejor para nuestros hijos, apoyándome también en el esposo que me has dado como ayuda.
Manolo: Gracias, Señor, por mi esposa.
Patricia: Gracias, Señor, por mi esposo.

Madre,

¿Por qué nos empeñamos en creer que sabemos más que Dios? ¿Por qué nos da miedo o nos resistimos a seguir Sus caminos? Creemos que nos vamos a equivocar haciendo lo que Él dice en el Evangelio y entonces es cuando nos equivocamos. Madre, ábreme las puertas del Corazón de Dios, quiero instalarme en Él. ¡Señor, que se haga tu voluntad y no la mía!. Gloria a Dios.