Archivo por meses: agosto 2017

Presumiendo de Maestro. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 23, 1-12

EVANGELIO

No hacen lo que dicen.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbi”, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.

Presumiendo de Maestro.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Solo hay un Maestro del amor, que es Cristo. Los demás no somos ejemplo de nada, sino que somos testigos de lo que puede hacer el Maestro en nosotros y en nuestros matrimonios.
La actitud farisaica es la de pretender que me señalen a mí como el ejemplo, y que me admiren a mí y a mis actos. Siendo así, obviamente pretenderé siempre aparentar más de lo que soy. Pero Jesús hoy nos apunta como antídoto al servicio y a la humillación. El que enaltece es Dios, y enaltece al que se somete a Su voluntad, no al que vive una teoría que realmente no experimenta.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marisa: ¿Por qué no eres tan simpático conmigo? Llega la gente y se te cambia la cara. Todo educación, todo elegancia, todo simpatía…
Antonio: Tienes razón, Marisa. Contigo debería ser mucho más amable que con cualquier otra persona. Te pido perdón. En compensación, me pongo a tu servicio este fin de semana. Tú descansa, y dime qué cosas hay que hacer y yo me encargo de todo. Este ejercicio me vendrá bien para doblegar mi vanidad ¿Vale?
Marisa: Te perdono, aunque la verdad es que yo también necesito ese ejercicio de humillación para doblegar mi orgullo.
Antonio: Vaya dos estamos hechos… Esperemos que el Señor tenga mucha misericordia con nosotros.
Marisa: Sí, confiamos en Su misericordia. Mientras, seguiremos trabajando nuestro matrimonio y esforzándonos, apoyándonos el uno en el otro ¿Vale?
Antonio: Vale. Gracias por perdonarme.

Madre,

Estamos encantados con nuestro Maestro. No necesitamos destacar, sino, que no se nos mire mucho para que se le mire a Él. Yo voy presumiendo de mi Maestro y de lo mucho que me ama. Alabado sea mi Señor. Amén.

Amarme para poder amar. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 22, 34-40

EVANGELIO

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?».
Él le dijo:
«»Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente».
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor.

Amarme para poder amar.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

En aquella época, como ahora, nos llenamos de leyes y nos olvidamos de la fundamental. Estamos rodeados de prohibiciones y exigencias, y el amor a Dios y al prójimo e incluso a uno mismo, ha quedado desterrado del código que rige nuestra conducta.

¿Cómo se compatibiliza lo de amar al prójimo como a mí mismo con negarme a mí mismo? Es que el amor a mí mismo es el camino de la propia libertad de todo lo que me esclaviza y me separa del amor. Para amarme tengo que superar el propio orgullo, pereza, egoísmo, etc. Porque puedo ser un gran egoísta y estar en discordia conmigo mismo. Quien ama desea el bien y la santidad para la persona amada, y esto incluye el amor a mí mismo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Rosa: Dime, Margarita, ¿Cómo estás?
Margarita: Necesito un consejo. Creo que tengo una depresión causada por mi esposo, que no valora todo lo que hago por él y por los niños…
Rosa: Entiendo. Tú lo que tienes que hacer es quererte más a ti misma. Búscate actividades, pásalo bien, date gusto, disfruta, y cada mañana te miras al espejo y te dices: Da igual lo que piensen de mí, estoy orgullosa de mí misma, soy importante, soy la mejor.
Margarita: Pero Rosa. Eso me va a separar aún más de mi marido.
Rosa: ¿Y a ti qué? Si él no te sabe valorar, pues que se fastidie sin ti. Así te echa más de menos.
Margarita: Perdona, Rosa. Eso que me dices, es actuar egoístamente y me autodestruiría. No, me estoy dando cuenta que me estoy dejando llevar por pensamientos que no me convienen. Creo que necesito una buena confesión, y centrar mi atención en lo verdaderamente importante: Mi amor a Dios y a mi esposo. Eso es lo que me va a sanar.

Madre,

Dios quiere lo mejor para nosotros, y Él pone las leyes según lo que nos conviene. Que no nos despistemos del camino del Amor, aunque suponga entrar por la puerta estrecha. Alabado sea el Señor que nos reconduce con Su Palabra. Amén.

Un esposo en quien no hay engaño. Comentario del evangelio para Matrimonios: Juan 1, 45-51

EVANGELIO

Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
-«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
« ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

Un esposo en quien no hay engaño.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Hoy es el día de San Bartolomé (hijo e Bartolo), cuyo nombre real era Natanael, original de Caná de Galilea. A pesar de sus dudas, Natanael luchaba por lo que hoy llamaríamos permanecer en Gracia de Dios.

Qué bonito sería escuchar de labios de Jesús esa frase: Ahí tenéis (referido a mí), un esposo cristiano de verdad, en quien no hay engaño. No es un esposo que aparenta ser una cosa y es otra, no es un esposo que se deja llevar por sus emociones y sus deseos o por su orgullo, es un esposo que lucha todos los días por entregarse, no sucumbe a la tentación: Lucha por estar alegre y confiar en Dios, por apartar de sí todo egoísmo, enfado, amargura, malos pensamientos… y esforzándose por el camino de la virtud, siendo fiel a la vocación que Dios le ha encomendado.

Habrá tentaciones, porque el Diablo está siempre al acecho, pero tengo que saber que si caigo en ellas y peco, se me nubla la vista, y dejo de ver la verdad. El secreto hoy, esposos, consiste en estar siempre en gracia. Arrepentirme en cuanto caiga, confesarme, comulgar a menudo, y así estar a merced del Espíritu, listo para que el Señor pueda seguir conduciendo mi vida.

Esposo, el Señor también se fija en ti. ¿Qué ve?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: (Pensando) Hay que ver, siempre tengo que estar yo tirando de todo, y Pablo tan tranquilo, parece que nada va con él. Estoy cansada de tirar de los niños y tener que tirar también de él… ¡Para ya! Pero ¿Qué estoy haciendo? Estoy cayendo en la tentación de pensar mal de mi esposo, y el Señor me está mirando. No lo puedo consentir, no me puedo dejar llevar por mis quejas y mi victimismo, o no seré capaz de ver la belleza de mi esposo y del plan de Dios para nosotros. ¡Lo siento Satanás! Pero te digo ¡No! Un ¡No! Rotundo. Alabado sea el Señor, gracias Señor por mi esposo, por mi familia, por mi vocación…
Pablo: (Pensando) Ahora que me doy cuenta, ayer fui bastante orgulloso con Marta y no me he confesado. ¡Claro! Así estoy más expuesto al Demonio. Yo quiero seguir siendo fiel a Dios y fiel a mi vocación. Voy a confesarme hoy antes de Misa y a pedirle perdón también a Marta por mi actitud de ayer.
El Señor: Ahí veo a dos, Pablo y Marta, que son esposos cristianos verdaderos, en quienes no hay engaño. Venid y seguidme.

Madre,

Abrázame fuerte en la lucha contra toda tentación, para que en ella elija siempre el camino de la Verdad, a tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Y el día que vea el cielo abierto y los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre, un ángel me lleve hasta Él, porque no se haya encontrado engaño en mi corazón. A ti te lo pido, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Aprende a valorar su sí. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 19, 23-30

EVANGELIO

Más fácil le es a un camello entrar por el ojo de un aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».
Entonces dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».

Palabra del Señor.

Aprende a valorar su sí.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

A una persona que tiene su corazón lleno de cosas que no son el amor a Dios, le será difícil entrar en Su reino. Entonces ¿Quién puede salvarse? Porque al final, todos tenemos muchas cosas, y no podemos estar todo el día rezando. El que se lo toma en serio y todo lo hace en Su nombre. Complicado ¿Verdad?. Jesús se les queda mirando, ve su limitación pero no se fija en ella, sino que les hace entender que basta con su sí. Se fija en su “sí”. El resto lo pondrá Dios.

Los esposos solemos exigirnos resultados y no es ahí donde tengo que fijar mi mirada, sino como hace el Señor, fijarme en su “sí”. Mi esposo me ha entregado su vida, a nadie más que él/ella en este mundo: Ha renunciado a su padre y a su madre, dejó su casa, su vida, amigos, diversiones… dejó muchas cosas por unirse a mí y cuidar de nuestra familia. ¿No le voy a valorar como hace Cristo conmigo?.

El resultado tampoco depende exclusivamente de la llamada de Dios, sino de nuestra respuesta. Si no hay un “sí” sostenido, si no hay esfuerzo y fidelidad, no habrá resultados. La Gracia de Dios se hace efectiva en la acción, cuando respondemos a ella nos hacemos virtuosos. Por eso, muchos primeros serán últimos, porque no responderán, y muchos últimos serán primeros, porque estaban muy alejados, pero dijeron “sí”, y luego “sí” y después “sí”, y a pesar de no ser esposos ejemplares, estuvieron luchando toda su vida por serlo. Ellos entrarán en el reino de los cielos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Perdona, Sofía. Tengo que reconocer que no te he sabido valorar suficientemente. Eres la única persona en mi vida que ha renunciado a todo por mí. Dejaste tus diversiones de soltera por entregarte a mí. Renunciaste a cualquier otro hombre, aunque fuese más rico, más guapo o más simpático. Me pusiste como prioridad frente a tus padres. Ya no tenías tiempo para ver revistas o tiendas de moda, porque estabas rezando conmigo o hablando conmigo o cuidando de nuestros hijos. Quisiste decirle que sí al Señor en tu amor a mí. Y tú, querida Sofía, me has dado lo más valioso del mundo para ti: A ti misma. Por eso, ahora eres lo más valioso del mundo para mí. Por todo ello, sé lo mucho que me amas. Gracias, Sofía.
Sofía: Yo Carlos, también te tengo que pedir perdón, porque tampoco he sabido valorar suficientemente el don que Dios me ha dado a través de ti. A cuántas cervezas con los amigos has renunciado, a cuántos partidos, cuántas horas de tiempo libre por trabajar, a tus hobbies, muchas de tus ideas también las has cambiado por amor a mí. Te hiciste mi esposo, y eso no tiene precio. Gracias, Carlos. Por todo ello, sé lo mucho que me amas.
Pedro, Julia, Fran y Marta (Hijos de Carlos y Sofía): (Aplaudiendo emocionados) Gracias Papá, gracias Mamá. Qué hermoso ejemplo de vida matrimonial nos habéis dado. Este día en que celebráis vuestro 40 aniversario, quedará grabado en nuestro corazón para siempre… porque nos habéis mostrado el camino del amor con vuestras vidas.

Madre,

En el fondo, es tan fácil y a la vez, tan difícil, como poner el amor a Dios por encima de todo. Esa es mi prioridad, y en mi vocación, eso se traduce en amar a mi esposo y como fruto de ese amor, a nuestros hijos. Para mí es imposible, pero no para Dios, y Él tiene mi sí.

La lista pendiente. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 19, 16-22

EVANGELIO

Si quieres ser perfecto, vende tus bienes, así tendrás un tesoro en el cielo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:
«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? »
Jesús le contestó:
« ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».
Él le preguntó:
«¿Cuáles?».
Jesús le contestó:
«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».
El joven le dijo:
«Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».
Jesús le contestó:
-«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo- y luego ven y sígueme».
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.

Palabra del Señor.

La lista pendiente.

No hay nada más que contemplar la vida de Cristo, al que tengo que seguir si soy cristiano, para entender que para llegar a Dios tengo que estar dispuesto a dejarlo todo por Él.
Desnudo vine al mundo y desnudo me marcharé de él, por mucho que me quiera resistir.

Este Evangelio va de: ¿Qué hay todavía en mí, a lo que no estoy dispuesto a renunciar por mi esposo? Lo peor, es que eso, justo eso a lo que no quiero renunciar, es lo que me provoca tristeza.

Hoy el Señor me mira a los ojos con cariño y me dice: Sé un buen esposo, renuncia por mí a eso que te ata, y tendrás un gran tesoro en el cielo, y volverá la alegría a tu corazón.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marisa: Yo, lo que no soporto, es que pretenda que tengamos relaciones después de haberme amargado el día.
Pablo: Yo lo que no soporto es que siempre tenga alguna queja contra mí.
Marta: Yo lo que no soporto es que me compro un traje nuevo y ni me mira.
Rafa: Yo lo que no soporto es que le hable mal de mí a su madre.
Rosa: Yo lo que no soporto es que se deje los calzoncillos tirados y no cierre la tapa de water después de usarlo.
Pedro: Yo lo que no soporto es que me grite delante de los niños.

Jesús: Queridos esposos, ¿Preferiríais pasar por lo que yo pasé por salvaros y redimir vuestros matrimonios? Yo fui perseguido, criticado, ridiculizado, sometido, torturado y asesinado por mi Esposa ¿No estáis dispuestos a beber de mi Cáliz?
Ofreced vuestros sacrificios por vuestros esposos, para salvarlos y tendréis un tesoro en el cielo, y una alegría muy grande en la Tierra que nadie os podrá quitar.

Madre,

Ya tengo la lista de quejas, egoísmos y resistencias por amor propio, que me separan del amor verdadero a mi esposo (Te animamos a hacer la tuya). Hoy mismo voy a ponerla a los pies de Tu Hijo, como ofrenda, y me entregaré junto a Él en mi matrimonio, sin excepciones. Amar es donarse, y yo soy hijo de Dios y voy a actuar como Él. He sido llamado a ser esposo para mayor gloria de Dios. Alabado sea por siempre.