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Despiertos. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 21, 34-36

EVANGELIO
Estad despiertos, para que podáis escapar de todo lo que está por suceder

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

Despiertos.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El corazón embotado, qué forma tan gráfica de expresar lo que nos pasa. ¡Claro!, el corazón se me embota y dejo de ver con claridad la verdad y las cosas de Dios. Y Cristo me dice cómo se me puede embotar: Con las diversiones, sustancias que me alejen de la realidad y las inquietudes de la vida.

Quizás las diversiones ya he descubierto que no me llenan, y la borracheras o drogas no me llaman la atención en absoluto, pero tengo un tercer peligro: El de Marta, la hermana de María “Marta, Marta, Andas inquieta con tantas cosas”, le decía Jesús. Pues sí, esto de tener tantas cosas que hacer, me embota el corazón y me impide ver lo importante, la verdad, a Dios.

Qué importante pararme, todos los días, y dejar a un lado todo, para mi encuentro con el que es la Verdad, despierto y en pie ante el Hijo del hombre. Sí, en la oración diaria, es como si despertara de una maraña de sueños, a veces pesadillas, y volviera a la realidad.

Después, con mi esposo, una vez que los dos hemos desconectado de las inquietudes de la vida y profundizado en el amor, hablar de corazón a corazón. Sí, mantenernos despiertos es mantener despierto nuestro amor, que no seamos un matrimonio embotado por tantas cosas que nos inquietan y nos distraen. Hoy (ayer ya para vosotros), uno de los dos empezó a rezar antes, y cuando llegó el otro del trabajo, se notaba claramente que estábamos en sintonías diferentes. Entonces se puso a rezar y volvieron a conectarse nuestras almas, unidas por el Espíritu Santo. No hay nada más hermoso que compartir juntos la ilusión por el verdadero amor e iluminarnos cada uno con sus experiencias. Qué hermoso llegar a acompañarnos espiritualmente el uno al otro, ayudándonos en ese camino hacia Dios.

No se me ocurre un gozo mayor en el matrimonio.

Madre:
Despierta nuestros corazones embotados y muéstranos el camino del amor, un camino de sencillez, de confianza y de obediencia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.