Archivo por días: 22 abril, 2016

En sintonía. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 14,7-14

EVANGELIO
Quien me ha visto a mí ha visto al Padre

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14,7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: – «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: – «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor.

En sintonía.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El Padre está en el Hijo y el Hijo está en el Padre. Digamos que están en perfecta sintonía.

Profundicemos hoy en la idea de sintonizar, o estar en la misma “sintonía”: 1- La sintonía de un programa de radio o televisión, representa ese programa, nos permite identificarlo. 2 – Por otro lado, una radio está en sintonía con la emisora, cuando ambos, receptor y emisor están en la misma frecuencia. 3 – Y sintonía entre personas es estar en consonancia con un acuerdo predeterminado, una alianza. Dos notas suenan en consonancia cuando al tocarse conjuntamente producen un sonido agradable.

Bien, todos estos ejemplos nos ayudan a comprender qué es eso de estar en sintonía. 1 – Representarse el uno al otro: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”, 2 – misma frecuencia entre emisor y receptor: “Lo que yo os digo no lo hablo por mi cuenta”, 3 – Y por último “El Padre está en mí y yo estoy en el Padre” como dos notas que suenan en consonancia como fruto de una alianza.

Pero la sorpresa viene cuando Jesús “extiende” a la humanidad esta relación “en sintonía”. Yo puedo estar en sintonía con el Hijo que a su vez lo está con el Padre. Hermosa cadena en la que como esposo 1 – represento a Cristo Esposo y tengo la misión de que el que me vea a mí, le vea a Él. 2 – Increíble sincronización de frecuencias en la que yo tampoco hablo por mi cuenta, sino que digo lo que Jesús me dice. 3 – Y por último me permite entrar en esa intimidad común en consonancia, en la que Él está en mí y yo en Él.

En este pasaje, Dios nos pone en sintonía con Su relación Trinitaria.

Ahora llega el Papa Francisco en Amoris Letititia nº 13 y nos dice:
“…como repite Jesús citando el Génesis: «Se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne» (Mt 19,5; cf. Gn 2,24). El verbo «unirse» en el original hebreo indica una estrecha sintonía, una adhesión física e interior, hasta el punto que se utiliza para describir la unión con Dios: «Mi alma está unida a ti» (Sal 63,9)”.

La misma sintonía que une a Dios y que nos une a Él, es la que nos une a los esposos. Es la sintonía del amor. Así los esposos entramos a formar parte de esa armonía divina que nos permitirá hacer obras divinas: Las obras de Dios.

«Mi alma está unida a ti» (Sal 63,9), Señor. Y tal “como exclamará la mujer del Cantar de los Cantares en una estupenda profesión de amor y de donación en la reciprocidad: «Mi amado es mío y yo suya […] Yo soy para mi amado y mi amado es para mí» (2,16; 6,3)” (Papa Francisco). Bendita invitación que nos haces a los esposos, para participar de Tu intimidad. Gloria a ti, Señor.

Espiritualidad familiar. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 14, 1-6

EVANGELIO
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice: – «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: – «Yo soy el camino y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».

Palabra del Señor.

Espiritualidad familiar.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Jesús se nos presenta como Camino, Verdad y Vida, también para los esposos.

Aprovechamos la novedad de las enseñanzas de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, para iluminar el Evangelio. Papa Francisco (316):
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Mi predecesor Benedicto XVI ha dicho que «cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios»
…la espiritualidad se encarna en la comunión familiar. Entonces, quienes tienen hondos deseos espirituales no deben sentir que la familia los aleja del crecimiento en la vida del Espíritu, sino que es un camino que el Señor utiliza para llevarles a las cumbres de la unión mística.
…Porque las exigencias fraternas y comunitarias de la vida en familia son una ocasión para abrir más y más el corazón, y eso hace posible un encuentro con el Señor cada vez más pleno.
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Cerrar los ojos ante el esposo, nos convierte en ciegos ante Dios. El matrimonio es una alianza que recorre el camino de construirse día a día, con Sus luces y nuestras sombras, porque en nuestras luchas, alegrías y sufrimientos, está lleno del amor de Dios. Es en este camino donde se encuentra lo humano y Divino.

Sabiendo esto, no se puede turbar nuestro corazón, más bien elegir cada día por esforzarnos en amar. < Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros, y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud> (1 Juan 4,12). Dios hace morada en nosotros a la vez que nos la prepara junto a El para toda la eternidad. ¡qué hermoso!¡alabado sea! Una anécdota: Recordamos que en Tierra Santa esperábamos vivir el “viacrucis de nuestra vida” por la Vía Dolorosa que recorrió Jesús camino del Calvario. Al llegar allí nos encontramos un bullicio enorme, vendedores ambulantes que se acercaban, íbamos deprisa y corriendo porque venía el siguiente grupo… ¡Qué decepción! ¿Cómo creéis que vivió Cristo su viacrucis? Entre empujones, gritos, prisas, latigazos… pero en medio de todo eso, Él tenía su corazón unido al del Padre. Deseemos vivir la cumbre de la unión mística en la familia, entre prisas, cansancios, desajustes en los ritmos… que nos obligan a salir de nosotros mismos para hacernos uno entre nosotros y con el Padre. Es la grandeza que Dios ha querido conceder a la limitación humana como camino hacia la gloria.

Madre:
Intercede para que vivamos nuestro hogar, tal cual es, como ese lugar de crecimiento en el Espíritu, para que sea cada día más semejante a la casa Paterna. Gracias Señor por prepararnos una morada junto a ti, en familia. Alabado seas por siempre.