Archivo por días: 19 enero, 2016

En el centro de tu vida. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 3, 1-6

EVANGELIO
¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 1-6
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.
Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:
-«Levántate y ponte ahí en medio.»
Y a ellos les preguntó:
-«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»
Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:
-«Extiende la mano».
La extendió y su mano quedó restablecida.
En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

Palabra del Señor.

En el centro de tu vida.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Continuamos profundizando para poner en orden nuestra escala de valores. Lo cierto es que nos olvidamos de la dignidad de las personas. Como consecuencia nuestro matrimonio, que es un vínculo entre personas (por amor), enferma: Aparecen incomprensiones y miradas oscuras hacia el otro… llegando incluso a estorbarnos: ” se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él “. ¡Nuestro esposo!, la persona sagrada que Dios ha puesto en nuestro camino para nuestro crecimiento, ayuda, conocimiento, felicidad, salvación, santidad… Llega a ser visto por mí como un estorbo.

La obstinación o dureza de corazón, es lo que le provoca dolor a Cristo. Es obvio que el amor es más importante que mis criterios o razonamientos, pero nos empeñamos muchas veces en no entenderlo. ¿Cuántas? Tantas como discusiones se provocan entre los esposos: Por anteponer el orden, o por querer llevar la razón, o por un deseo insatisfecho, o por una tradición… Estos y muchos otros son los motivos por los que se cierra la puerta del corazón, imposibilitando acoger el amor verdadero. Son tan destructivos que incluso despiertan la santa ira de Dios. Nadie como Él sabe lo que nos perdemos realmente, lo más grande, la experiencia del amor mutuo.

San Juan Pablo II, en la catequesis del 27 oct 1982, dice que «la redención del cuerpo» es un manantial permanente de esperanza de que la creación será «liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios» (ib. 8, 21). Las palabras de Cristo, “serán una sola carne” pronunciadas desde la profundidad divina del misterio de la redención, “llevan en sí el fermento de esta esperanza: les abren la perspectiva tanto en la dimensión escatológica, como en la dimensión de la vida cotidiana”.

Hoy Jesús nos llama para curarnos de nuestra dureza de corazón. Porque las leyes de Dios, no oprimen. Cristo no vino a condenar, sino a salvar. Las leyes de Dios nos liberan. Son las leyes del Amor.

Pon a tu esposo en el centro de tu vida, como si fuese el mismo Cristo y dale la importancia que merece: Toda.

Oración:
Padre, tú creaste al hombre-mujer a Tu imagen, para dominar la tierra y someterla. Que no olvidemos esto. Además nos quisiste dar esa dignidad aun mayor de ser hijos Tuyos, una dignidad que nadie nos podrá quitar. Que no la perdamos de vista cuando nos miremos el uno al otro. Alabado seas por siempre, Señor, por tan gran don.