Archivo por días: 14 septiembre, 2015

Juntos mirando al Salvador. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 3, 13-17

EVANGELIO
Tiene que ser elevado el Hijo del Hombre

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 13-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
-«Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Palabra del Señor.

Juntos mirando al Salvador.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Cristo es levantado en una Cruz. Nuestro Esposo, se entrega por nosotros. El Padre le ha entregado. ¡Hay tanto amor!. Tomamos conciencia de que Dios nos entregó todo, el mundo, la vida, mis dones, mi esposo, mis hijos… ¡Todo!. Y después del sentimiento de agradecimiento que brota de mi corazón al ver tanta generosidad, hoy me encuentro que Dios entrega a Su Hijo para que yo me salve. Lo más grande para Él, con quién Él es uno, de su misma naturaleza, por quien todo fue hecho, a quien todo le ha dado… Lo entrega para mi salvación. ¿Quién más ha dado tanto por mí? ¡Por favor!. Es admirable, es un amor inmenso, infinito…

Miro a esa Cruz levantada, con el cuerpo deshecho de Jesús clavado en ella, y me admiro. Me sobrecoge tanta generosidad. Me sobrecoge la sobreabundancia del amor de Dios. En el mismo acto que el hombre rechaza a Cristo, Dios lo entrega con infinito amor. En el mismo acto Cristo es entregado por el Padre y rechazado por los hombres. ¿Cómo puede caber tanto amor en el corazón de Dios?.

Sí, nuestro Esposo se entrega por nosotros ¿Vamos a rechazarle también?. ¿Vamos a tirar por tierra todo el amor que desea darnos y todas Sus gracias? O vamos a abrazar al Cristo de Dios y vamos a decirle: “Te seguimos Esposo”. Con confianza ciega iremos donde vayas, porque nadie nos ha demostrado el amor que Tú nos das.

Entregarnos en la cruz es muy duro, pero más terrible es no entregarnos. Los esposos cristianos no somos masoquistas. No adoramos el sufrimiento, pero éste es el camino que Dios ha establecido para amar y recibir Su salvación. Renunciar al Señor, eso sí que es horrible. Cuando renunciamos a nuestras cruces, cuando no nos amamos en la dificultad, es cuando realmente nos sentimos mal. Cuando devolvemos mal por mal y el desamor se realimenta entre nosotros en una bola de dolor que crece y crece… entonces es cuando realmente experimentamos el dolor, el que nos hacemos mutuamente y el que nos hemos hecho a nosotros mismos. Mucho más dolor que si hubiéramos aceptado la cruz de una humillación o desprecio o juicio injusto del esposo. No se trata de adorar una cruz vacía, sino de amarnos como Dios nos ama en Jesucristo crucificado. Juntos mirando al Salvador, es nuestra vocación.

Hoy podemos aprender a ser esposos en el Esposo. ¿Qué mejor modelo?.

Señor, miramos a tu Cruz. Sálvanos.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/