Archivo por días: 26 agosto, 2015

Matrimonios en gracia o en des-gracia. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 24, 42-51

EVANGELIO
Estad preparados

Lectura del santo evangelio según san Mateo 24, 42-51
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejarla abrir un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Palabra del Señor.

Matrimonios en gracia o en des-gracia.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

¿Estamos preparados para la misión que Dios nos ha encomendado? En el Evangelio de hoy Jesús habla del criado fiel al que el amo ha encargado que sirva la comida a sus compañeros. En nuestro caso, el encargo recibido es el del matrimonio y la familia.
Para ello Jesús nos habla de estar preparados ¿Qué clase de preparación? Ser fiel y vivir en gracia o vivir en des-gracia

Utilizaremos la imagen escatológica (del final de los tiempos) en la que vuelve el Esposo (Cristo) y le recibe su Esposa (La Iglesia) que está preparada para acogerle. No se trata de una imagen simbólica, sino la manera de culminar la alianza con Dios en la carne.

Trasladamos esta acogida a Cristo a nuestra acogida al esposo: ¿Estamos preparados para recibirle?. Más aún, ¿Nos preparamos? ¿Damos la importancia a ese encuentro con nuestro esposo como si fuera Cristo mismo quien va a venir a nosotros?. Nos preguntamos hoy si estamos trabajando la complementariedad de esos dos mundos, la masculinidad y la feminidad para hacerlos uno; si nos estamos conociendo cada día más, si nos estamos ayudando en la fe para llegar a Dios, si nos complementamos como padre y madre en la educación… En la medida en que estemos preparados para la venida del esposo/a, lo estaremos para Cristo. Según le acojamos, según le tratemos, con la dignidad que le corresponde, estaremos preparándonos para la venida de nuestro “Amo”.

Ya habremos caído en la cuenta de que no hay nada nuestro. Llegamos igual que nos vamos, desnudos, sin nada. Administramos las cosas de Dios durante un tiempo, y nada nos pertenece. Pero ¿Le estamos dando a cada don de Dios el destino que Dios quiere que tenga? Y ese destino ¿No es nuestra vocación al amor de esposos?

Hoy Jesús nos pregunta: ¿Dónde hay un esposo fiel y cuidadoso, a quien Dios le encargó la tarea de ser semejantes a Él en nuestra relación de comunión? Un matrimonio que vive en gracia es un matrimonio agradecido consciente de que todo lo recibe del Padre y que se mantiene firme en Él, un matrimonio fiel a su cita con aquel que sabemos nos Ama, que se prepara cada día con actos de amor, un matrimonio trasmisor de la fe para los hijos…
Pues dichosos los esposos, el matrimonio, si el Señor los encuentra portándose así.

Pero si el matrimonio piensa que Dios está lejos, que tarda en llegar… y vive como tal, entre comidas de amigos, comodidades, autocomplacencias… a la hora que menos se lo espere descubrirá que su matrimonio es una des-gracia, viviendo el llanto y rechinar de dientes. Rezamos por ellos para que reaccionen hoy, antes de que sea tarde, antes de la venida de Cristo.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/