Archivo por días: 4 agosto, 2015

La gran prueba. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 15, 21-28

EVANGELIO
Mujer, qué grande es tu fe

Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
-«Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
-«Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó:
-«Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió:
-«Señor, socórreme.»
Él le contestó:
-«No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso:
-«Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió:
-«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor.

La gran prueba.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Jesús pone a prueba la fe de la cananea con actitudes de distancia y aparente desprecio.
Sí, sí, Jesús también a nosotros nos pone a prueba. Como Dios ponía a prueba al pueblo de Israel después del Éxodo, para probar su fe y su fidelidad.

El matrimonio es la mayor prueba del amor. Vivir amando en la intimidad del día a día donde no hay disimulo posible, con una persona que es totalmente opuesta a ti, por su configuración sexual, sus dones y carencias, su manera de ser, por sus prioridades… en un entorno lleno de prisas, cambios inesperados, donde se acumula el trabajo (el de fuera de casa y el de casa: lavadoras, cenas, baños, platos, cocina, limpieza, compra…), donde hay que tirar siempre de los niños y educarles, donde ponen a prueba tu paciencia una y otra vez… Vivir el amor en estas circunstancias, es la mayor prueba de amor que puede existir. ¿No parece obvio que los esposos puedan alcanzar la santidad sólo por haber vivido todas estas circunstancias con amor?. Mucho tenemos que pedirle al Señor, como la cananea de hoy.

Un par de ideas sobre cómo Dios actúa ante nuestras peticiones:
El deseo: Dice San Agustín: “Cristo se mostraba indiferente hacia ella (la cananea), no para negarle la misericordia, sino para hacer crecer el deseo”.
Es una respuesta pedagógica de Dios. Lo inmediato no nos permite aprender. Adán vivió primero la soledad originaria, tal como nos enseña San Juan Pablo II, descubriendo que en toda la creación no había nada semejante a él que pudiese darle una respuesta de amor. Sólo después de descubrir esa gran necesidad, Dios crea a Eva, y por eso, Adán sabe valorarla y la recibe con una emoción única. Por tanto, lo primero es tener un enorme deseo por vivir la santidad en nuestro matrimonio.

La segunda idea es que el movimiento se demuestra andando. La mujer cananea, no se conforma. Insiste, lo sigue, grita, se postra, le da la razón… Por tanto, la segunda idea es luchar con todas nuestras fuerzas y no conformarse con un amor mediocre en el matrimonio.

Esposos, como la cananea, salgamos a buscar al Señor, busquemos nuestro ratito de silencio para orar juntos al Señor, con el mismo ahínco que ella. Que el Señor no tenga más remedio que decirnos: Esposos, qué grande es vuestra fe…

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/