Archivo por días: 24 junio, 2015

¿Me quieres? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 7, 21-29

EVANGELIO
La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 21-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”
Yo entonces les declararé: ‘Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.”
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa ; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente. »
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

Palabra del Señor.

¿Me quieres?
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El amor es compromiso, y no sentimiento. Los sentimientos fluyen, van y vienen, suben y bajan… si estuviera nuestro amor a merced de los sentimientos tendríamos una tremenda inestabilidad en nuestras relaciones. Lo cierto es que en el amor, necesitamos estabilidad, ya que es el pilar fundamental sobre el que se basa nuestra vida, nuestros proyectos, etc.

El amor es compromiso. Así dicho, parece un poco “frío”, pero mirémoslo desde nuestra experiencia. Si alguien no se compromete con nosotros, no podemos experimentar que nos ama. Y si se compromete y no lo cumple, tampoco.

Pedro se compromete a seguir a Jesús hasta donde haga falta, sin embargo ante el peligro, lo niega. Jesús, después de resucitado, le pregunta tres veces: “Pedro, ¿Me amas?”. Si Pedro hubiera sido fiel a su compromiso Jesús no habría tenido que hacerle esa pregunta.

Por el contrario, el Caso de Abraham, un poco duro sí, pero cuando Dios le pide que sacrifique a su único hijo, Abraham lo dispone todo para llevar a cabo la voluntad del Señor hasta el final. Sólo cuando tenía el cuchillo en alto para ofrecer a su hijo en sacrificio, Dios lo detiene. Es entonces cuando Dios sella con Abraham una alianza de amor. Abraham sería el Padre de Su pueblo.

A la pregunta de ¿Me quieres?, ¿Te convencería un “Hoy sí” como respuesta?. En el amor conyugal exigimos y ofrecemos compromiso para siempre, porque el amor exige la totalidad de la persona y eso implica toda la vida.

El amor a Dios, también es una alianza y por tanto un compromiso. La alianza es Cristo: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. El que cumpla esta alianza, ama a Dios. El que rece mucho pero no cumpla esta alianza, no está siendo fiel al compromiso de amor con Dios. Entonces la oración ¿Para qué? Para ayudarnos a hacerlo posible.

Por tanto, esposos, amaos como Dios nos ha amado. Siendo fieles a nuestra vocación de esposos, somos fieles a Dios. Así, estaremos construyendo sobre roca, nuestro amor será más fuerte que la muerte y nos sentiremos bien.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/

El milagro de la fidelidad. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 1, 57-66.80

EVANGELIO
Juan es su nombre

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66.80
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:
-«¡ No! Se va a llamar Juan. »
Le replicaron:
-«Ninguno de tus parientes se llama así.»
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:
-«¿Qué va a ser este niño?»
Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Palabra del Señor.

El milagro de la fidelidad.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El nombre que debía llevar aquel niño era importante:
Dice Orígenes: -. Zacarías significa “el que se acuerda de Dios”, Juan significa “el que manifiesta a Dios”. Además, la memoria se refiere a lo que está ausente y la demostración se refiere a lo que está presente. Por tanto Juan debía expresar, no la memoria de Dios como ausente, sino que debía señalarlo con el dedo como presente, diciendo (Jn 1,29): “He aquí el Cordero de Dios”.-

Zacarías dudó del mensaje de Dios y quedó mudo durante un tiempo. Sin embargo, cuando llegó la hora de cumplir lo que le dijo el ángel, obedeció. Esta vez supo ser fiel a la voluntad de Dios y recuperó el habla. Después vino la gratitud y la alabanza a Dios en un canto de júbilo emocionado.
Cuántas cosas permite Dios (también en nuestro matrimonio) que no entendemos ¿No es así?. El cambio de nombre era un auténtico “disparate” en la época y sin embargo, era voluntad de Dios.

“El corazón alaba a Dios ¿Y cómo se alaba a Dios? Se alaba saliendo de sí mismos, gratuitamente, como es gratuita la gracia que Él nos da. Alabar a Dios, salir de nosotros mismos para alabar; perder el tiempo alabando.” (cf S.S. Francisco, 31 de mayo de 2013).

Sólo saliendo de nosotros mismos, podremos mirar nuestro matrimonio y a nuestro esposo (la gracia que Él nos da) y alabar a Dios.

Isabel concibió a Juan en su seno, mientras Zacarías, en silencio, recobró la fe y confianza en Dios. En ambos se da el milagro, la vida espiritual se construye a base de pequeños o grandes milagros que se dan en esa esfera íntima del alma, que sólo Dios y cada uno conoce. Pero no por ello dejan de ser milagros. Dios toca con su mano nuestras almas. “la mano del Señor estaba con él…” sí, y también está en nuestro matrimonio, porque Dios quiere engendrar un hombre y una mujer nuevos, siendo uno solo con Él, mediante la humildad, la donación y la entrega generosa.

Vemos a Isabel, con qué atrevimiento (para las costumbres de la época) pronuncia ese “¡No!” en nombre de Dios. Sin miedo, llena de confianza. El matrimonio nuevo que coopera con la acción de Dios, es consciente de su pequeñez, pero aún más de que esa “mano” divina le sostiene. La fidelidad y salir de uno mismo, son dos actitudes que nos hacen experimentar los frutos de felicidad que nos empujan a alabar a Dios.

Como Juan, nuestro matrimonio se va afianzando y fortaleciendo en el desierto, preparándose para dar testimonio del Amor de Cristo.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/