Archivo por días: 2 junio, 2015

De lo bueno a lo mejor. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 12, 18-27

EVANGELIO
No es Dios de muertos, sino de vivos

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 18-27
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
-«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.”
Pues bien, habla siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les respondió:
-«Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.»

Palabra del Señor.

De lo bueno a lo mejor.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Si habrá matrimonios en el cielo o no, nos lleva a profundizar en el fin último del matrimonio.

Creer o no creer (como los saduceos) en la resurrección, da lugar a dos estilos de vivir el matrimonio muy diferentes. Los esposos que buscan la felicidad sólo en esta tierra y los esposos que tienen los ojos puestos en la eternidad.

Cuando un hombre y una mujer se casan movidos por un amor auténtico buscan, sobre todo, hacer feliz a la otra persona y formar una familia. Por eso no escatiman los detalles que pueden hacer la vida más agradable al esposo: un beso, un regalo, una atención, unos momentos de diálogo íntimo… Estas cosas las puede vivir cualquier matrimonio sin tener presente a Dios.

Pero los esposos cristianos quieren algo más, porque el hombre ha sido creado para alcanzar un bien mayor. Si queremos darle lo mejor a la persona amada, buscamos lo que realmente le hará feliz: Un Dios vivo, que trabaja con nosotros en la construcción de nuestro matrimonio, que lo hace posible y hermoso. Ya no nos conformamos con compartir una vida, sino que buscamos el amor de comunión. Luchamos juntos por alcanzar el Bien Máximo, es decir, Dios y gozar de los frutos de su Espíritu Santo.

Es el mejor regalo que podemos hacernos los esposos: procurar por todos los medios que el cónyuge tenga a Dios. Porque Dios es el Bien mismo y la fuente de toda felicidad.
Respecto al matrimonio en el cielo, no solo se mantiene nuestra unión, sino que se perfecciona. Por la acción del Espíritu Santo la unión será plena entre los esposos, plena con el resto de hermanos y plena también con Dios. Dios es amor y nuestro amor se convertirá plenamente en Amor de Dios.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/

Esposos “rentables” para Dios. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 12, 13-17

EVANGELIO
Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron:
-«Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?»
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó:
-« ¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea.»
Se lo trajeron. Y él les preguntó:
-«¿De quién es esta cara y esta inscripción?»
Le contestaron:
-«Del César.»
Les replicó:
-«Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios.»
Se quedaron admirados.

Palabra del Señor.

Esposos “rentables” para Dios.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Sumergidos en la vorágine del mundo empresarial, estamos hartos de escuchar palabras como “beneficio, margen, rentabilidad, eficiencia, crecimiento sostenido…” y luchamos muchas horas al día para conseguir todas estas cosas y mantener nuestro puesto de trabajo. Al César lo que es del César.

¿Pero cuánto luchamos y nos esforzamos por la rentabilidad que le corresponde a Dios? Él nos da unos talentos y nos pedirá cuentas de la rentabilidad que hemos obtenido de ellos ¿No pone eso en el Evangelio?. Sí, al final de los días, se nos juzgará de amor. Pues bien, ¿Cuánto nos estamos esforzando?.

El matrimonio da respuesta a nuestras aspiraciones en esta vida: “El cónyuge basta para contener la alianza fundamental que da sentido a la vida y, por eso, se le puede confiar todo.” (Una sola carne en un solo Espíritu Pg. 154)

Mi relación con mi esposo es suficiente para que yo desarrolle todo aquello que dará sentido a mi vida, aquello que Dios espera de mí. Por eso le puedo confiar a mi esposo toda mi vida. Lo demás serán consecuencias de nuestro amor, puesto que mi fe está integrada en ese amor. ¿Por qué buscar cualquier otra satisfacción fuera de mi alianza matrimonial?. Si lo hago, es cuando me encuentro desubicado, perdido, vienen los miedos y las preocupaciones como resultado de haber puesto mi confianza fuera de mi verdadera vocación. El desorden en las prioridades, lleva siempre a la frustración y la angustia.

Para Dios, lo que realmente vale, no es que se hayan hecho las cosas muy perfectamente, sino con mucho amor. Mi esposo es suficiente, para poder confiarle todo. Del amor que ponga en mi relación conyugal sacará Dios la rentabilidad que espera de mí, de nosotros.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/