Archivo por días: 7 mayo, 2015

El amor ¿Una ley? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 15, 12-17

EVANGELIO
Esto os mando: que os améis unos a otros

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 12-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor.

El amor ¿Una ley?
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

En los versículos anteriores a este Evangelio, Jesús nos dice: “Permaneced en mi amor”. Cómo: El que guarda mis mandamientos permanece en mí. Y hoy termina de aclararnos su mandamiento: “Que os améis unos a otros como yo os he amado”. Concluimos por tanto, que para permanecer en el amor de Cristo, los esposos, tenemos que amarnos el uno al otro como Él nos ha amado. Coincidiréis con nosotros en que, por tanto, no vale decir que amamos mucho al Señor si no amamos a nuestro esposo.

Este mandamiento del amor, resume todos los demás. Es la ley suprema que lo incluye toda la ley de Dios.

Dice San Agustín: Es decir, que el amor lo es todo, pero no cualquier interpretación de lo que es el amor.

Cristo, también vino a mostrarnos cómo amar, con su propia vida: La muestra suprema del amor es dar la vida por los amigos. Lo saben los esposos que, porque se aman, hacen una donación recíproca de su vida y además asumen la responsabilidad de ser padres. Damos la vida cada día por nuestro esposo, en pequeñas cosas: Renunciando a nuestros gustos por darle gusto, a nuestro descanso por servirle, a nuestros criterios por complacerle, tirando del carro de la fe cuando flaquea… Esto es dar la vida por amor y en estas pequeñas cosas se santifican los esposos. Nuestra experiencia es que, cuando das la vida por el esposo voluntariamente y no con resignación, le amas más.

San Juan Pablo II lo dice: Cuando un esposo se entrega a otro, se enriquece a sí mismo y enriquece a su esposo. Y viceversa.
Y así van subiendo juntos los escalones, que conducen al cielo.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/

¿Falso muro o eslabón? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 15, 9-11

EVANGELIO
Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.»

Palabra del Señor.

¿Falso muro o eslabón?
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. »
¿Qué quiere decirnos Jesús? Imaginemos una roca gigantesca, a la que hemos puesto una enorme argolla y a la que enganchamos un eslabón, y a ese otro, y a ese otro… Es la cadena del amor. Todo amor, procede del Padre. El Padre ama al Hijo y con ese mismo amor, el Hijo nos ama a nosotros. Pero Cristo nos dice: “permaneced en mi amor” guardando mis mandamientos. El mandamiento que nos dio fue precisamente “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Ahí, Cristo, da continuidad a la cadena del amor.

Como el Padre ama al Hijo, el Hijo me ama a mí, y como el Hijo me ama a mí, amo yo a mi esposa, y como nos amamos nosotros, amamos a nuestros hijos, y como ellos han sido amados por nosotros, amarán a sus esposos y ambos a sus hijos… Es la cadena del amor.

Pero nuestro papel, puede ser el del falso muro. El que busca que le amen como él quiere. Ahí termina la cadena. O el que pretende inventar una manera mejor de amar que la de Dios, ese inicia una cadena falsa. Son falsos muros, que paran la cadena del amor o inician una cadena de desamor.

¿Quieres ser un eslabón del amor de Dios? No inventes. Acoge la verdad del matrimonio y entrégate con el amor que Cristo te ha dado en tu Sacramento. Entonces, no te vanagloriarás de tus actos de amor, porque sabrás que eres un mero transmisor. Entonces tu amor será desinteresado.

Como dice San Juan Pablo II (Catequesis 13 de febrero de 1980): “Si el hombre y la mujer dejan de ser recíprocamente don desinteresado, como lo eran el uno para el otro en el misterio de la creación, entonces se dan cuenta de que “están desnudos” (cf. Gén 3). Y entonces nacerá en sus corazones la vergüenza de esa desnudez…”

Pedimos a la Santísima Virgen María, que nuestras alianzas conyugales sean dos hermosos eslabones de la cadena del amor, aferrada fuertemente a Dios.

Tal como pide el Papa que hagamos a diario, oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/