Archivo por días: 20 febrero, 2015

Cómo el novio se hace Esposo. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 9, 14-15

EVANGELIO
Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole:
– «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo:
-«¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunaran. »

Palabra del Señor.

Cómo el novio se hace Esposo.

(Hablamos de “esposo” referido a él y ella, para facilitar la lectura)

Hoy se nos habla de los momentos en los que corresponde ayunar. A los esposos, cuando no estamos con nuestro cónyuge también nos toca ayunar. Guardo para él/ella mi mirada, mis momentos de diversión, mis ilusiones y mi mejor sonrisa. Esta cuaresma, aprovechemos para “ayunar” cuando no está nuestro esposo, y nos entregaremos a agradarle cuando estemos juntos. El ayuno (referido a los alimentos) es también importante, porque dispone el corazón.

Cristo nos promete la resurrección en nuestro amor, pero mientras, tenemos que aprender a ser esposos como el Esposo, en la cruz. San Juan Pablo II: El matrimonio corresponde a la vocación de los cristianos cuando refleja El Amor que Cristo-Esposo entrega a la Iglesia, su esposa. (18 de agosto de1982)

Vemos en el Evangelio de hoy, que cuando Él estaba con los discípulos se autodenominaba “el novio”, y es después de la cruz y la resurrección, cuando se hace Esposo. Vivir las dificultades unidos, entregándonos el uno al otro, es lo que nos va convirtiendo en verdaderos esposos cristianos.

Aun así, nuestra comunión no llegará a ser perfecta hasta que estemos en el Reino de los Cielos. San Juan Pablo II nos habla de ese momento, en que participaremos de la comunión de la Santísima Trinidad. Nuestro conocimiento será pleno sobre nosotros mismos y sobre nuestra capacidad de relación con otros y con Dios. Nuestra comunión será tan plena como la de Dios mismo. Mientras tanto, nos toca “ayunar” con una comunión imperfecta que no acaba de llenarnos del todo. Pero cuando vuelva el Esposo, será maravilloso. Se acabará el ayuno, el sufrimiento, las limitaciones, la tristeza… para siempre.

Bendito sea Dios, que nos ha preparado un futuro así para toda la eternidad.

Oramos por el sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.es/oracion-a-la-santa-familia/