Archivo por días: 18 noviembre, 2014

Brokers del amor conyugal. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 19, 11-28

EVANGELIO
¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 11-28
En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.
Dijo, pues:
-«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles:
“Negociad mientras vuelvo.”
Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar:
“No queremos que él sea nuestro rey.”
Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
“Señor, tu onza ha producido diez.”
Él le contestó:
“Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.”
El segundo llegó y dijo:
“Tu onza, señor, ha producido cinco.”
A ése le dijo también:
“Pues toma tú el mando de cinco ciudades.”
El otro llegó y dijo:
“Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.”
Él le contestó:
“Por tu boca te condeno, empleado holgazán.
¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro?
Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.”
Entonces dijo a los presentes:
“Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.”
Le replicaron:
“Señor, si ya tiene diez onzas.”
“Os digo: ‘Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.’
Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.”»
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor.

Brokers del amor conyugal.

No debemos confundir ser un buen cristiano con la bondad.
Es cierto que todo cristiano debe buscar la perfección “Sed perfectos como vuestro Padre celestial…”, pero no necesariamente es mejor cristiano el más bueno. Es mejor cristiano el que más lucha por serlo.

Dios quiso que no todos partiésemos del mismo punto. Unos tienen más onzas que otros. El señor de la parábola le da 5 onzas a uno, 2 a otro y uno al tercero de ellos. ¿Por qué esta desigualdad aparentemente injusta? Muy probablemente para que los que más tienen ayuden a los que tienen menos, aunque los designios de Dios no dejan de ser un misterio para nosotros.

Lo que sí sabemos por revelación de nuestro Señor, es que no partimos del mismo punto.

La pregunta que nos debemos hacer todos es ¿Qué talentos me ha dado Dios para que invierta?. En el caso de los esposos (salvando el bautismo, claro está) ¿Qué talento hay más importante que nuestro propio esposo/a? ¿Qué talento hay más importante que nuestra vocación al matrimonio? Y nuestra paternidad/maternidad ¿no sería el segundo, consecuencia del primero?

Por tanto, la clave de este Evangelio para nosotros es revisar:
1- Cuánto está creciendo nuestro matrimonio.
2- Cuánto estamos ayudando a crecer a nuestro esposo/a. ¿No nos preguntará Jesús por esto al final de nuestros días?
3- Cuánto estamos ayudando a nuestros hijos a llevarle a Él, fundamentalmente y en primer lugar, con nuestro testimonio de amor.

No sabemos qué pensaréis vosotros. Nosotros creemos que nos ha dado un tesorazo. Son talentos que al invertirlos crecen solos.
A ver qué somos capaces de presentarle a nuestro Señor cuando vuelva como Rey.

Le pedimos a José y María que nos muestren el camino que ellos anduvieron como la Sagrada Familia.

Oramos por los frutos del sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.wordpress.com/2014/09/30/oracion-a-la-santa-familia/







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Desde donde se atisba la verdad de nuestro matrimonio. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 19, 1-10

EVANGELIO
El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-«Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo:
-«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-«Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó:
-«Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Palabra del Señor.

Desde donde se atisba la verdad de nuestro matrimonio.

La higuera representaba a Israel. Otros textos dicen que era un sicómoro… pero es igual. La cuestión es que Zaqueo conoce su pequeñez y tiene que subirse a algo para ver a Jesús.

Los esposos tenemos que reconocer que no conocemos el misterio del Matrimonio. Es algo creado por Dios y se escapa a nuestras mentes.

Por eso, necesitamos “subirnos” al magisterio de la Iglesia para que nos muestre a Jesús en nuestra vocación y nos lo traiga a nuestro hogar. Pero debemos actuar rápido, con prisa, como Zaqueo, para que no perdernos al Señor que pasa. Hay una riqueza inmensa entre los documentos oficiales de la Iglesia, un tesoro para nosotros.

Dice por ejemplo San Juan Pablo II (en su catequesis del 20/02/80 “Llamados a la Santidad y a la Gloria”) que el matrimonio es “un sacramento primordial, entendido como signo que transmite eficazmente en el mundo visible el misterio invisible escondido en Dios desde la eternidad. Y éste es el misterio de la verdad y del amor, el misterio de la vida divina, de la que el hombre participa realmente.”

¿No nos ayuda esto a ver al Señor que viene? ¡Que nuestro matrimonio es un signo que transmite el misterio de Dios! No se nos ocurre una manera más profunda y bella de expresar nuestra vocación. No se nos ocurre una motivación mayor para dar sentido a nuestra vida. Por algo así, tan grande, merece la pena luchar, o dar la mitad de nuestros bienes como hizo Zaqueo, o lo que haga falta hacer. Participemos en la vida divina realmente. Sólo tenemos que poner como prioridad nuestra vocación y renunciar a otras cosas que nos quitan tiempo para esto. Sólo tenemos que entender que únicamente desde el conocimiento y la experiencia de nuestro matrimonio, veremos a Cristo y le acogeremos en nuestro hogar.

Oramos por los frutos del sínodo de la familia:
http://proyectoamorconyugal.wordpress.com/2014/09/30/oracion-a-la-santa-familia/

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