Archivo por días: 2 septiembre, 2014

El poder de la carne. Comentario de Evangelio para Matrimonios: Lucas 4, 38-44

El poder de la carne.

San Cirilo, ut sup. Aunque como Dios hubiese podido curarlos a todos con una sola palabra, sin embargo, los toca, dando a entender que su carne tenía virtud bastante para remediar todos los males; porque era carne de un Dios. Así como el fuego colocado en un vaso de bronce le comunica su propio calor, así el Omnipotente Verbo de Dios, cuando se unió realmente al templo, animado e inteligente, tomado de la Virgen, le hizo participante de los efectos de su poder. Que nos toque también a nosotros; mejor aún, toquémosle nosotros a Él, para que nos libre de las enfermedades del alma, de los ataques del demonio y de la soberbia.

Comentamos: Cristo se hace Carne y cura tocando con su Carne. El Demonio conocía el poder de la Carne de Cristo.
Nuestra carne ha sido elevada por Cristo. Nuestra capacidad de amar se hace posible a través de nuestro cuerpo y esta capacidad, supera nuestras fuerzas. Nuestra carne adquiere una capacidad sobrehumana para amar. De ahí la importancia de nuestro cuerpo, templo de Espíritu Santo. No es solo una parte cualquiera de nosotros. Está integrada en la persona y lo que hagamos con él, se queda muy pegado a lo que somos. Por tanto, tenemos que respetar nuestro cuerpo. No es un escaparate, no es un medio para presumir. Es la parte de la persona que nos permite relacionarnos, amarnos y entregarnos.
De esta manera tenemos que mirar el cuerpo de nuestro/a esposo/a. Como el medio que Dios nos ha dado para poder hacernos uno en la carne, expresar nuestro amor, decirnos “te quiero”, conocernos, mirarnos… El cuerpo expresa a la persona.

San Beda: Los demonios confiesan al Hijo de Dios; por eso después se dice: “Sabían que Él era el Mesías”… No persuadió a los judíos a que lo crucificasen porque creyera que no era el Hijo de Dios, sino porque no previó que él mismo sería condenado por su muerte.
Acerca de este misterio, oculto desde la eternidad, dice el Apóstol (1Co 2,8), “que ningún príncipe de este mundo le ha conocido, porque si le hubieran conocido, nunca hubiesen crucificado al Dios de la gloria”.

Comentamos: Los demonios conocían el poder de Cristo en la Carne. Lo que no sabían, pues era parte del misterio de Dios desde toda la eternidad, es que con la muerte de Cristo, su Carne iba a adquirir un poder infinito. A partir de su muerte, el cuerpo de Jesús es entregado a todos para que nos toque, increpe nuestro mal y nos salve día a día. Desde que Cristo se hace Eucaristía, el Demonio está perdido.

Lo que menos quiere Satanás es que oremos juntos, el matrimonio y la familia, porque sabe el poder de la oración. Por eso pone tanta dificultades. Lo que menos quiere Satanás es que vayamos juntos a la Eucaristía, que unamos al ofertorio nuestra entrega conyugal. Satanás sabe que como hagamos eso, está perdido. Cristo nos toca y ordena a los demonios que se callen, que no proclamen al Mesías, porque nos presentarán un dios falso.

La supremacía y el poder de Dios sobre el Demonio es indiscutible. ¿Por qué no nos apoyamos en Él?.

Oramos con el Salmo: El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él modeló cada corazón, y comprende todas sus acciones.

Esposos con un solo Espíritu. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 4, 31-37

Esposos con un solo Espíritu.

El Evangelio de hoy lo comentaremos haciendo una reflexión de la primera lectura en clave matrimonial:

(de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, l0b-16)

“Hermanos:
El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él?
Comentamos: ¿Quién puede conocer al esposo (varón) sino la esposa y viceversa, cuando ambos están llamados a ser un solo espíritu?

Pues, lo mismo, lo íntimo de Dios lo conoce sólo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos.”

Comentamos: Este Espíritu es el que nos unió en Matrimonio. Si no dejamos que nos una en nuestra vida Conyugal ¿Qué nos unirá?

Sigue la lectura: “Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu.”

Comentamos: El hombre y la mujer somos muy distintos. Tenemos gustos distintos, vivimos experiencias distintas casi incompatibles. ¿Cómo hacer de esas experiencias y estos gustos uno solo? ¿Cómo hacerse un solo corazón si no entendemos nuestros lenguajes? Cambiando ambos nuestro lenguaje en un lenguaje común.

Sigue la lectura: “En cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo, mientras él no está sujeto al juicio de nadie.”

Comentamos: Cuando nuestro juicio deja de estar sujeto al juicio de uno o del otro y pasa a estar sujeto al juicio de Dios, de su Palabra, de su Evangelio, empezamos a hablar un lenguaje común que enriquece nuestros convencimientos sesgados y viciados y los purifica, los diviniza.

Sigue la lectura: “«¿Quién conoce la mente del Señor para poder instruirlo? » Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Comentamos: Cada vez más, nuestros deseos coinciden con los de Cristo. Nuestras pasiones se someten a Cristo. Nuestro amor es el de Cristo. Nuestras esperanzas apuntan a Cristo. Vivimos nuestro matrimonio por Cristo, con Él y en Él.

BRUTAL!!

Oramos con el Salmo: Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.